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VF Corporation mueve su cadena de valor de Turquía a Vietnam por la inflación

La compañía estadounidense de moda, propietaria de The North Face y Vans, ha trasladado hasta un 80% de su producción de Turquía a alternativas asiáticas, lastrado por la inflación y el incremento de los costes en el país.

VF Corporation mueve su cadena de valor de Turquía a Vietnam por la inflación
VF Corporation mueve su cadena de valor de Turquía a Vietnam por la inflación

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Turquía pierde fuelle como hub de producción textil. El grupo estadounidense de moda VF Corporation, propietario de iconos estadounidenses como The North Face y Vans, y que acaba de cerrar la venta de Dickies, ha traslado un 80% de su producción de Turquía. La compañía ha optado este año por mirar a otras potencias textiles menos acusadas por la inflación.

 

Según ha relatado Mustafa Akçay, presidente del consejo de administración del grupo textil Gelişim Tekstil, a medios locales, los pedidos del gigante estadounidense a la compañía han pasado de los cuatro millones de prendas confeccionada a unas 400.000 prendas. El directivo ha mencionado Bangladesh, Vietnam, Camboya o Sri Lanka como los nuevos destinos de este volumen de producción.

 

La decisión de VF Corporation de trasladar los pedidos a países del sureste asiático responde directamente a la subida de precios que está experimentando el sector en Turquía. “La caída de las exportaciones se debe a que el tipo de cambio no ha avanzado a la misma velocidad que la inflación”, ha explicado el directivo.

 

 

 

 

Turquía se empezó a hacer un hueco como hub textil especialmente tras la pandemia, al calor de las barreras comerciales que surgieron con la crisis sanitaria, y que mientras dificultaron el traslado de mercancía de China o Vietnam a Europa y Estados Unidos, colocaron en el mapa a países considerados de cercanía. El aumento de la inflación, sin embargo, junto con la falta de inversión, han pasado factura a la competitividad del sector textil turco.

 

Otra de las razones que ha mencionado el directivo pasa por el aumento de los costes laborales, con un incremento del salario mínimo en tres años superior al 300%, según el directivo. “Nuestros costes son mucho más elevados que los del resto del mercado mundial, y eso nos está llevando a perder oportunidades de negcio”, ha lamentado Akçai en una entrevista con el medio Dünya Gazetesi.

 

Según los últimos datos anuales, a cierre de 2024, la Istanbul Textile and Raw Materials Exporters Association (Ithib) cifró las exportaciones turcas de textiles en 11.000 millones de dólares, muy por debajo de los 19.200 millones de dólares alcanzados en 2023. Según Akçay, los costes de Gelişim Tekstil aumentaron hasta un 50% en 2024. Con los datos de diciembre sobre la mesa, la inflación en Turquía cerró el año ralentizando su subida, pero aún con un incremento interanual del 44,4%.