14 ene 2026
El ejercicio 2026 será un año incómodo y apasionante para la industria textil. Incómodo, porque confluyen más exigencias regulatorias, más presión competitiva y más incertidumbre de demanda que nunca. Apasionante, porque pocas veces habíamos tenido tantas condiciones objetivas a favor: base industrial, talento, proximidad al mercado y una agenda europea que, bien aplicada, puede premiar a quien hace las cosas bien.
La cuestión ya no es si habrá más normas, sino qué haremos con ellas. Cumplir por cumplir nos dejaría exhaustos y sin ventaja. El reto es convertir el nuevo marco regulatorio en una palanca de competitividad: usarlo para vender mejor, diferenciar producto, atraer inversión y proteger empleo de calidad.
Un marco europeo que deja de ser teoría
En los próximos meses empezaremos a notar de verdad el aterrizaje del nuevo marco europeo. El Reglamento de Ecodiseño para Productos Sostenibles fijará requisitos de durabilidad, reparabilidad y contenido reciclado. El Pasaporte Digital de Producto (PDP) convertirá cada prenda en un portador de datos (composición, ensayos, huella ambiental, instrucciones de cuidado y fin de vida). La Responsabilidad Ampliada del Productor financiará sistemas de recogida y clasificación a través de ecotasas. Y la debida diligencia en la cadena de suministro pasará de recomendación a obligación graduada por tamaño de empresa.
Nada de esto es un debate académico. Las fechas ya están en los diarios oficiales, las guías circulan y las grandes marcas están moviendo ficha. Quien espere a que sea obligatorio llegará tarde.
Tres riesgos que no podemos ignorar
El primero es evidente: si la vigilancia de mercado no funciona, la industria que cumple cargará con nuevas obligaciones mientras sigue compitiendo contra productos que entran en Europa sin respetar estándares. Ecotasas, ensayos y trazabilidad sólo tienen sentido si se aplican a todos por igual.
El segundo riesgo es olvidar que el textil español es, sobre todo, un ecosistema de pymes. Muchas no disponen de departamentos jurídicos ni de sostenibilidad. Si las administraciones no simplifican, no ofrecen herramientas compartidas y guías operativas claras, una parte del tejido productivo puede quedarse fuera del mapa.
“La buena noticia es que España parte de una posición mejor de lo que a veces pensamos”
El tercero es mirarnos sólo el ombligo nacional. La regulación es europea, las cadenas de suministro son internacionales y nuestros competidores directos están en el norte de Europa, en Turquía o en el norte de África. Si no cooperamos a escala europea e ibérica, multiplicaremos costes y duplicaremos esfuerzos.
Las fortalezas que sí tenemos
La buena noticia es que España parte de una posición mejor de lo que a veces pensamos. Pocos países europeos conservan una cadena de valor tan completa: hilatura, tejeduría, tintes y acabados, confección, textiles técnicos y marcas propias.
Se añade una larga tradición en fibras y materiales reciclados, especialmente en flujos preconsumo y posindustrial, y una red de centros tecnológicos, laboratorios y universidades con alto nivel técnico. No partimos de cero: partimos de una base que, bien coordinada, puede situar a la industria textil española entre los polos de referencia de la economía circular textil en Europa.
Qué deberíamos hacer en 2026
Desde la óptica de Texfor, hay al menos cinco tareas que no deberíamos aplazar. La primera es diseñar productos duraderos y medir su comportamiento con rigor: probar y documentar prestaciones de uso, resistencia, mantenimiento y reparación con métodos comparables. La durabilidad dejará de ser un argumento genérico para convertirse en un dato auditado.
La segunda es preparar el Pasaporte Digital desde el prototipo. Eso implica que diseño, calidad, IT y cumplimiento trabajen juntos desde el inicio para capturar los datos correctos en origen. El PDP no es sólo un requisito: es la base para servicios de reparación, reventa, reutilización y reciclado con mayor valor añadido.
La tercera es aterrizar la EPR textil con criterios de eficiencia y justicia competitiva. Los sistemas colectivos deberán financiar recogida y clasificación, modular ecotasas según comportamiento ambiental y garantizar salidas hacia reciclado de calidad. La industria tiene que estar en la mesa de diseño para evitar asimetrías y fugas hacia operadores que no cumplen.
“Compartir infraestructuras de ensayo, plataformas de datos y programas de capacitación acelerará el cumplimiento y, sobre todo, la capacidad de innovar productos y procesos”
La cuarta es integrar la debida diligencia sin colapsar a la pyme. Mapear riesgos por materias y orígenes, armonizar cláusulas contractuales y compartir herramientas digitales asequibles puede reducir mucho la carga administrativa. Nos irá mejor si las cadenas de suministro se coordinan que si cada empresa inventa su propio sistema.
La quinta es aprovechar mejor la cooperación europea en innovación y ensayo. España dispone de centros tecnológicos punteros y laboratorios acreditados. Compartir infraestructuras de ensayo, plataformas de datos y programas de capacitación acelerará el cumplimiento y, sobre todo, la capacidad de innovar productos y procesos.
Absentismo y talento: dos prioridades internas
El marco regulatorio marcará la agenda, pero hay dos cuestiones internas que no podemos relegar si queremos seguir siendo competitivos: el absentismo laboral y la captación de talento joven.
El estudio reciente impulsado por el Consejo Intertextil Español ha puesto cifras al absentismo y a su impacto sobre la competitividad y la continuidad de muchas pymes textiles. No hablamos sólo de costes directos; hablamos de desorganización, pérdida de calidad, retrasos en las entregas y dificultad para planificar inversiones. Necesitamos medidas que ayuden a reducirlo: más prevención y salud laboral, mejor coordinación con los servicios médicos, herramientas digitales para gestionar turnos y ausencias y una visión compartida entre empresa, trabajadores y administraciones sobre la importancia de la productividad para mantener empleo industrial.
“Si somos capaces de coordinar esfuerzos, de ganar dimensión empresarial y de exigir un entorno institucional coherente, la nueva regulación no será un lastre”
En paralelo, debemos mejorar la capacidad de atraer nuevas generaciones al sector. El textil ofrece hoy oportunidades que combinan automatización, diseño, química avanzada, análisis de datos y trazabilidad digital. Sin embargo, demasiados jóvenes siguen asociándolo sólo a tareas repetitivas de baja cualificación. Tenemos un reto de comunicación y de orientación profesional: explicar mejor los perfiles que necesitamos, reforzar la conexión con la FP y la universidad, abrir fábricas y centros tecnológicos a visitas y estancias, y mostrar que se puede construir una carrera atractiva en esta industria.
Convertir la norma en ventaja competitiva
La industria textil española ha demostrado muchas veces que sabe transformarse. Ahora el desafío es convertir un marco regulatorio complejo en ventaja competitiva.
2026 no será un examen teórico. Se nos juzgará por cosas muy concretas: productos que duran y se pueden reparar, datos que viajan con la prenda, sistemas de recogida que funcionan, cadenas de suministro que respetan a las personas y al entorno, tasas de absentismo que bajan y capacidad real de atraer nuevos profesionales al sector.
Si somos capaces de coordinar esfuerzos, de ganar dimensión empresarial y de exigir un entorno institucional coherente, la nueva regulación no será un lastre, sino el impulso que necesitábamos para situar de nuevo a la industria textil española entre los líderes europeos. Esa es la responsabilidad que tenemos como sector. Y 2026 es el año para empezar a demostrarlo.
José Maria Mestres
Josep Maria Mestres del Valle es consejero delegado de la empresa familiar José Mestres Carcereny, empresa especializada en tejidos técnicos, de moda, funcionales y para prendas deportivas, donde ha trabajado durante toda su trayectoria. El ejecutivo es ingeniero industrial textil por la escuela técnica superior de la Universidad Politècnica de Terrassa y complementó su formación en Iese. El directivo también está al frente de la Federación Textil Sedera. Además, desde junio de 2020, Mestres del Valle es presidente de la Confederación de la Industria Textil (Texfor). En marzo de 2025 tomó la presidencia del Consejo Intertextil Español (CIE), la máxima patronal de la industria textil española.
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