Première Vision cierra con mil expositores y un frente común contra el ultra ‘fast fashion’
El salón textil congregó a más de mil empresas de 40 países y se convirtió en escenario de la primera declaración europea contra Shein y Temu, en una edición marcada por la belleza y el replanteamiento de la sostenibilidad.
París volvió a agitarse en dos planos distintos. En las calles, la política francesa se ha tambaleado, en los últimos días, con el relevo de su primer ministro y dos huelgas en respuesta a las medidas económicas han buscado paralizar la actividad de forma generalizada. Paralelamente, los pabellones de Villepinte en el norte de la ciudad acogieron una nueva edición de la feria profesional del sector textil Première Vision, uno de los principales puntos de encuentro de la industria en Europa, entre los días 16 y 18 de septiembre. Ante el panorama de incertidumbre local e internacional, el salón resistió a la compleja tormenta exterior, dando cita a más de mil expositores de cuarenta países y un relato que miró de frente a la innovación, la sostenibilidad y, por primera vez, a la belleza. La lucha que lidera la industria francesa contra el ultra fast fashion fue, igualmente, protagonista en los pasillos del evento.
El regreso de Première Vision en septiembre estuvo marcado por la participación de un sólido grupo de expositores que participaban por primera vez, un 12% de los mil que reunió el salón. Posicionada como punto de encuentro global para la cadena de valor de la moda, la feria desplegó una completa oferta de fibras, hilos, tejidos, punto, cuero, diseños, accesorios y confección, organizada en siete universos creativos. “Buenas sensaciones globales, no tanto en volumen sino en calidad”, resumieron desde la organización del evento, conscientes del impacto de la huelga general sobre su jornada de cierre.
El discurso oficial de Première Vision incidió en un rol más “inspiracional”, en un sector en plena segmentación y transformación. Así, la feria se presentó no únicamente como un escaparate de materias primas y proveedores, sino como un espacio para pensar la industria y experimentar nuevas formas de colaboración para sus expositores procedentes de cuarenta países como Portugal, Egipto, Turquía, Francia, Japón o Corea del Sur, entre otros.
La cita se enmarcó, como es habitual, en un calendario parisino especialmente intenso. Apenas una semana antes, del 6 al 8 de septiembre, se habían celebrado en Porte de Versailles las ferias Who’s Next, Interfilière y Bijorhca, orientadas a moda femenina, íntimo y joyería. Y en paralelo a Première Vision, también en Porte de Versailles, tuvo lugar NRF Retail’s Big Show Europe, del 16 al 18 de septiembre.
Première Vision contó con un 12% de nuevos expositores entre sus mil partici pantes en esta edición
En línea con la transformación que actualmente vive el sector, la última edición apostó, como gran novedad, por la incorporación de un espacio dedicado a la belleza. Bajo el nombre Beauty Pathways, la feria propuso una lectura cosmética de las tendencias de materiales para la temporada otoño-invierno 2026-27. “Es una de nuestras iniciativas de cambio para tratar de inspirar y dar respuesta tanto a las empresas de belleza que también desarrollan productos textiles como para compañías de moda que entran en contacto con este sector”, argumentaron los organizadores.
Con carácter visual y expositivo, el itinerario incluyó la participación de Make Up For Ever Academy, que exhibió creaciones de sus estudiantes o las empresas Fiabila, con una nueva gama de esmaltes, y Robertet, que a través de su programa Villa Blu presentó perfumes y cócteles inspirados en los materiales y colores de temporada. También el colectivo artístico Abondance aportó puestas en escena musicales vinculadas a la estética de la feria.

El objetivo declarado, por tanto, no fue convertir Première Vision en un salón de cosmética, sino establecer sinergias y subrayar la convergencia de industrias creativas para reforzar la centralidad del color en la propuesta. Con ello, la organización abría la puerta a futuras alianzas transversales con marcas interesadas en diversificar hacia nuevos mercados.
En paralelo a la actividad en los pasillos de la feria, Première Vision fue también el escenario de un frente común inédito contra el ultra fast fashion. Siguiendo la estela de la puesta en marcha de la ley anti Shein, un veintena de federaciones europeas del textil y la confección firmaron en Villepinte una declaración conjunta para reclamar a Bruselas y a los países miembros medidas urgentes frente a la competencia de Shein y Temu. La coincidencia con la feria no fue casual, sino que el encuentro otorga visibilidad internacional en un momento de creciente presión de estas plataformas en el mercado europeo.
La lucha contra el ultra ‘fast fashion’ fue una de las iniciativas protagonistas de la cita
El documento reclama la supresión de la exención de aranceles en los envíos extracomunitarios inferiores a 150 euros, la aplicación del IVA y la creación de una tasa para financiar controles aduaneros. También se insta a acelerar las investigaciones, así como a abrir un canal de diálogo con las autoridades chinas. A escala nacional, las federaciones pidieron limitar las prácticas de márketing de estas compañías, como ya ha hecho Francia con su ley y apoyar a las empresas que invierten en durabilidad, calidad e innovación.
Los portavoces subrayaron la urgencia del momento. Pierre-François Le Louët, presidente de la Unión de Industrias Francesas de la Moda y el Habillement (Ufimh), advirtió que la industria no va a esperar, mientras que Mario Jorge Machado, presidente de Euratex, defendió que no se puede destruir la creatividad y la propiedad intelectual. Según las federaciones, los envíos procedentes de plataformas chinas superaron 4.500 millones de paquetes en Europa el año pasado, equivalentes a un 5% de las ventas de ropa en el continente y un 20% del comercio electrónico de moda.

Asimismo, la urgencia de recolocar la sostenibilidad en la agenda empresarial fue una de las temáticas recurrentes alrededor del evento. “La sostenibilidad no ha sido una prioridad en los últimos dos años a causa de la incertidumbre y la situación macroeconómica, por lo que las empresas han tenidos que concentrarse en el corto plazo”, aseguró el director de operaciones de Loop Industries, subrayando que “a legislación será clave para que el completo ecosistema avance y se construya de forma sólida”.
El responsable de la compañía especialista en reciclaje de plástico subrayó igualmente que, a pesar de que “hace diez años el discurso de la industria se dirigía alrededor de la reducción del consumo de plástico, este ha aumentado de forma exponencial”. Para el experto en tecnología y química, las creencias generalizadas son también problemáticas y la necesidad de impulsar la gestión de residuos es vital. “Aunque la gente tiene en mente las botellas de plástico como principal fuente de contaminación, la industria textil es responsable de la mayoría de esos desechos, que acaban convirtiéndose en donaciones que acaban acumulándose en países desfavorecidos”.
Gestión de compras y de stock, claves para replantear la sostenibilidad
Consumir menos, pero hacerlo mejor y con estrategias elaboradas fue una de las respuestas aportadas por el sector durante la feria, en plena reinvención del comercio de materias primas. “Tenemos un enorme problema de sobreproducción global y la gestión del exceso de stock es uno de los grandes desafíos de la industria”, señaló Victoire Satto, responsable de la plataforma responsable The Goods Goods.

“En moda, cuando no sabes lo que hacer, haces aún más”, aseguró, por su parte, Barbara Maiocchi, consejera delegada de la empresa especialista en predicción de tendencias LiveTrend. “Durante mi carrera como diseñadora y directora de producto, fabriqué tantas prendas que entendí que producimos tanto en exceso para intentar adivinar lo que quiere el cliente, tanteando con versiones similares o diferentes adaptaciones del mismo producto”, reflexionó sobre el funcionamiento ensayo-error de la industria. “Esta especie de test es uno de los grandes problemas, tenemos que pensar de forma sabia lo que producimos para que la producción tenga sentido y llevemos a cabo fabricaciones responsables”, defendió.
Precisamente los buyers, actores principales en los salones profesionales, desempeñan un rol fundamental para mejorar las prácticas de consumo. “Las empresas de moda, en ocasiones, compran demasiado en el proceso de buying, lo que hace que no tengan los productos correctos en el momento correcto ni la cantidad adecuada, lo que se traduce en posteriores problemas económicos, de ventas, de stock…”, argumentó Thomas Jaunot, portavoz de la solución Centric Software.
Para muchos, esta transformación está intrínsecamente vinculada al proceso de diseño. “El exceso de inventario y la sobreproducción son problemas cuya principal respuesta debería ser reinventar la forma de producir a partir de estos materiales que sobran”, apuntó el creativo Simon Peyronnaud, cofundador de la firma ganadora del premio Andam, Losanje. “El upcycling puede ser mucho más rentable que los negocios lineales tradicionales si nos contemplamos el deadstock como materia prima para nuevas colecciones”, concluyó.