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La Fórmula 1 empuja a Ifema a repensar sus ferias: nuevas fechas y formatos a partir de 2026

El Gran Premio de España, con un impacto de 450 millones, fuerza a las ferias madrileñas a replantear su calendario. Momad dará un giro y se celebrará en solitario en julio de 2026. Balance de su última edición en septiembre.

La Fórmula 1 empuja a Ifema a repensar sus ferias: nuevas fechas y formatos a partir de 2026
La Fórmula 1 empuja a Ifema a repensar sus ferias: nuevas fechas y formatos a partir de 2026
El Gran Premio de España se celebrará en el fin de semana en que habitualmente tenía lugar Momad.

Triana Alonso

Un circuito de 5,4 kilómetros al que los Ferrari, Mercedes o McLaren darán un total de 57 vueltas será el responsable de repartir de nuevo las cartas de las ferias madrileñas. El futuro Gran Premio de España, un proyecto con el que la capital sueña con revolucionar el panorama e impulsar su economía, ya ha comenzado su cuenta atrás con la instalación de un gran reloj digital bajo el patrocinio millonario de Tag Heuer en la Puerta del Sol. Cuando aún queda un año exacto para su celebración, que tendrá lugar en Ifema entre el 11 y el 13 de septiembre de 2026, la institución ferial se enfrenta a un nuevo puzzle difícil de resolver y se ve obligada a replantear su agenda.

 

De forma colateral, la competición deportiva (con un impacto económico en la región se eleva a más de 450 millones de euros anuales y 10.000 puestos de trabajo directos, según estimaciones de la Comunidad de Madrid) ha colocado en el punto de mira a los salones profesionales normalmente celebrados el segundo fin de semana de septiembre. Momad, Bisutex, Intergift y MadridJoya comenzaron, durante su última edición, su particular cuenta atrás para encontrar la solución más satisfactoria posible para sus sectores respectivos.

 

Las ferias son un reflejo de lo que ocurre en la calle, un espejo claro en el que se muestra la situación que vive el consumo”, analiza Julia González, directora de las ferias Momad, Bisutex, Intergift y MadridJoya, señalando que los formatos más exitosos de Ifema tienen que ver con el turismo (Fitur) y la alimentación (Fruit Attraction). “Desafortunadamente, hoy la gente prefiere viajar o vivir experiencias antes que comprarse un vestido”, apunta la responsable sobre la evolución del sector de la moda, en horas bajas que contrastan con los momentos de bonanza del pasado.

 

A este reto se suma ahora la irrupción del Gran Premio en la agenda madrileña, una cita que promete alargar el momento dulce que vive la capital vinculado al lujo y el turismo, pero que desplazará a los salones de sus fechas habituales. “Estamos obligados a dar un giro a las ferias y queremos que la llegada de la Fórmula 1 sea para nosotros una buena excusa para darle una gran vuelta al proyecto, tenemos la oportunidad de afirmar nuestro valor añadido y replantear nuestro posicionamiento”, afirma González, responsable de las ferias de moda, belleza y estilo de vida de Ifema desde el año 2019.

 

 

 

 

En un sector tremendamente sensible al calendario (por sus temporadas, tiempos de venta, producción o coincidencia con otras citas profesionales), el desafío al que se enfrenta la dirección de Momad no es poca cosa. Con su celebración el primer fin de semana de septiembre descartada para evitar competir con el salón francés Who’s Next, la feria contaba con dos únicas alternativas. La primera: retrasar su organización a finales de septiembre, colocándose a rebufo de otras ferias del sector celebradas días antes y poniendo a las empresas ante un evento tardío que llegaría con casi la totalidad de los pedidos cerrados. La segunda: dar un cambio radical al modelo, acelerando la organización para presentar un formato renovado en julio, una alternativa no exenta de riesgos pero que abriría la puerta a adelantar por la derecha al resto de ferias del sector y atraer a profesionales extranjeros.

 

“Tras múltiples consultas, buscando el consenso y favorecer los intereses del mayor número de empresas posibles, hemos decidido que tenemos que ser valientes porque merece la pena arriesgar y probar los resultados”, asegura González, detallando que la próxima edición de los salones en febrero volverá a tener lugar en las fechas habituales a comienzos de mes, mientras que la siguiente cita de Momad reunirá a los profesionales entre el 23 y el 25 de julio de 2026. “Nos hemos dado cuenta de que la mayoría de las compañías llega a Momad en septiembre con el 80% del stock vendido, por lo que adelantar las fechas podría ser positivo”, asegura el director de negocio ferial, Juan José Estévez.

 

 

ifema exterior septiembre 2025 1200

 

Por primera vez desde 2021, cuando la dirección puso en marcha una estrategia de sinergias intersectoriales que apostaba por la coincidencia de los cuatro salones, Momad será organizada en solitario en verano. Bisutex, por su parte, aunará las propuestas de bisutería y accesorios a finales de septiembre e Intergift pasará a celebrarse únicamente una vez al año, coincidiendo con la convocatoria de febrero. En su caso, MadridJoya también optará por una única convocatoria anual en septiembre.

 

Respecto al posicionamiento de la cita de Momad en julio, la dirección de Ifema está por el momento abierta al feedback del sector, a sus necesidades y al poder de convocatoria del evento para presentar un nuevo concepto aún en proceso de definición. La organización no descarta así posibles cambios de nombre y, probablemente, se orientará hacia un “formato boutique que combine moda con complementos y apueste por el valor de la artesanía y el hecho en España, igual que está haciendo la pasarela MBFW Madrid bajo su nueva dirección”. “Ante todo, nuestro objetivo es situar a Momad como una feria que funciona”, sentencia González.

 

 

 

 

De forma progresiva y como respuesta a una tendencia global, el salón profesional de moda y accesorios Momad lleva años obligado a contraer su tamaño, mientras que las empresas de calzado, que en el pasado contaron con formatos de feria independientes, hoy limitan su participación a una veintena de empresas integradas dentro de la feria de moda.

 

La coincidencia de fechas con Intergift, Bisutex, MadridJoya o incluso la pasarela MBFW Madrid en alguna edición ha marcado la tónica organizativa de los últimos años. Ante el sector de moda y calzado en pleno proceso de transformación, Ifema abrazó las potenciales alianzas y se apoyó en el buen funcionamiento de la bisutería y los accesorios. Ya no se buscaba el volumen en moda, sino abastecer a las tiendas con un catálogo de productos diverso. O lo que es lo mismo: apelar al total look, invitando a los compradores a adquirir ropa, calzado, accesorios o incluso decoración durante una misma cita.

 

Ciertamente, las ferias ya no son lo que eran, pero la industria de la moda tampoco. Al contexto inflacionista o la incertidumbre política y macroeconómica, se suman los retos del relevo generacional, la desaparición progresiva de tiendas multimarca, la digitalización o la competencia global, que ahora se juega en redes o a golpe de clic, o la transformación sostenible, entre otros. En España, la industria lleva años haciendo muestra de tenacidad, levantándose de crisis económicas o del golpe de la pandemia, y la pelea por la supervivencia se ha convertido en un desafío más cotidiano que excepcional.

 

“Siempre nos hemos adaptado y reinventado, incluso en las circunstancias más exigentes -apunta González-; nuestro sector es tremendamente resiliente y no tengo duda de que seguiremos luchando”. El próximo reto de empresas y feria consistirá en encontrar la fórmula de mantener la relevancia de Momad pese al vuelco de fechas y, en el mejor de los casos, ampliarla y proponer un proyecto optimizado y mejorado. La organización del evento es consciente de que se enfrenta a un escenario exigente, pero mantiene el optimismo. ¿Acaso no puede ser la Fórmula 1 el motor del cambio que la feria necesitaba para reinventarse?

 

 

Entre el 11 y el 13 de septiembre, Momad ha regresado a su cita con la moda en Ifema, coincidiendo con Bisutex, MadridJoya e Intergift. En total, los salones presentaron más de 700 empresas participantes (300 de ellas en Momad) procedentes de 20 países distintos.

 

Entre las novedades de la edición, el evento optó por adelantar su inicio a la jornada del jueves y el cierre al sábado, cuando tradicionalmente había clausurado su celebración el domingo. El cambio tuvo por objetivo “dejar un buen sabor de boca” a los participantes y asistentes, que en el pasado habían acusado los efectos de un último día de escaso dinamismo. Así, el movimiento de agenda fue celebrado tanto por empresas como organización y se destacó la “buena afluencia” durante la primera jornada (un 20% más en el conjunto de salones con respecto a la edición del año pasado). El viernes, sin embargo, el tráfico decayó en los pasillos de la feria, que mostró un ambiente más tranquilo hasta el repunte de la jornada final.

 

Con el objetivo de explorar el potencial de la complementariedad de compradores, Ifema reorganizó el mapa de pabellones. MadridJoya, visitada por compradores específicos principalmente de joyerías, se situó a la entrada del recinto, permitiendo que Momad y Bisutex estuviesen al lado, conectadas por un pasillo que facilitaba la fluidez del tráfico. El salón de bisutería y accesorios presumió, no obstante, de un pabellón más concurrido que el de moda y calzado.

 

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Entre los participantes jóvenes, destacaron propuestas emergentes centradas en el diseño que celebraron los resultados satisfactorios de su participación. “Formar parte de Momad significa exposición, visibilidad y la oportunidad de entrar en contacto con proveedores de tejidos y 3D”, aseguró la diseñadora extremeña Ana Sánchez, quien viajó a la cita por primera vez con su marca de prendas masculinas innovadoras que apuesta por el hecho a medida.

 

En su tercera participación Alex Muñoz, al frente de la empresa de moda y accesorios Alexs, con sede en Guadalajara, se mostró “muy contento con la recepción del producto”. Especialmente, con la acogida de su nueva propuesta de abrigos de lana reversibles y posicionamiento de precios competitivos, alrededor de los 275 euros. “Ha habido muchos compradores de concept stores”, comentó sobre el perfil de los buyers de la edición el emprendedor, que llegará a puntos de venta en República Checa, Suiza, Italia, Portugal o Finlandia.

 

El optimismo también se abrió paso en la comitiva de marcas y diseñadores colombianos que, bajo un paraguas global y el respaldo de la Bogotá Fashion Week y la Cámara de Comercio de Bogotá, firmó una primera alianza estratégica con Momad. “Estar aquí supone una gran oportunidad para dar a conocer nuestra artesanía”, declaró Vanesa Bueno, fundadora de la marca de “vestuario-complemento” especialista en piezas de cuero, With Love Maria. “En Colombia, las ferias son muy intensas, pero estamos muy satisfechos de la acogida de nuestros productos en Madrid”, apuntó el representante de Kott Risk, una marca de moda femenina destinada a los mayoristas.

 

La marca española Polín et Moi y la francesa Cacharel acudieron por primera vez a la cita madrileña, mientras que Alba Conde, Surkana, Vilagallo o Nkn Nekane defendieron su rol de vetaranas con algunos de los stands de mayor afluencia, al igual que los de las asentadas Victoria, uno de los nombres más importantes en la representación de veinte marcas de calzado junto a Ecco, o la firma Matilde Cano, ambas situadas a la entrada del pabellón. Si bien la satisfacción entre las empresas habituales fue mayoritaria al continuar trabajando con sus compradores tradicionales, la necesidad de captar nuevos buyers o “ver los efectos reales” de la internacionalización de la feria fueron dos de las prioridades más mencionadas. La dificultad de entablar contacto con compradores interesados por productos de posicionamiento “más cualitativo y elevado” fue también una de las críticas pronunciadas por parte de algunas participantes de corte premium.