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Liverpool: los cajones de un francés que impulsó la modernidad del retail mexicano

Una historia forjada entre importaciones europeas, arquitecturas modernas y un impulso constante por conectar con cada generación, los grandes almacenes mexicanos son hasta día de hoy el terreno ideal para las marcas de moda.

Liverpool: los cajones de un francés que impulsó la modernidad del retail mexicano
Liverpool: los cajones de un francés que impulsó la modernidad del retail mexicano

María Bertero. Buenos Aires

Mucho antes de que el Zócalo de Ciudad de México se plagara de turistas cada día del año, los comerciantes de los siglos XVIII y XIX se acercaban a la plaza de la capital mexicana al epicentro comercial conocido como el mercado El Parián. El mismo fue constituido por las autoridades del entonces virreinato que buscaban regular el comercio informal en México. Durante el motín de 1692, los indígenas y mestizos incendiaron el Palacio Virreinal y el fuego destruyó el mercado y los puestos, conocidos hasta entonces como cajones.

 

La importancia de El Parián era tal que se decidió construir un sistema de comercio similar, aunque de mejor complejidad y durabilidad. El mercado se posicionó como un símbolo del comercio en la capital de la Nueva España y en él se congregaban comerciantes extranjeros, principalmente filipinos y chinos que vendían mercancía importada.

 

La costumbre de vender en cajones duró más allá de la trascendencia de El Parián, que terminó siendo demolido por el deterioro que causaron las revueltas e independencia mexicana. El dato de cómo se comercializaba en México trasladaba fronteras y llegó hasta un joven de origen francés que buscaba hacerse un hueco en el país.

 

Al grito de “compre hoy, pague cuando pueda”, Jean Baptiste Ebrard, un migrante francés exponía sus cajones en el centro de Ciudad de México para vender principalmente telas. Su concepto de venta no sólo dio origen al pago a plazos, sino que sembró la semilla de uno de los mayores negocios de la moda de Latinoamérica: las tiendas departamentales Liverpool.

 

 

 

 

La empresa tiene sus orígenes en 1847 de la mano de Ebrand, que falleció a temprana edad y no llegó a ver su empresa en su máximo esplendor. Un grupo de inversionistas también franceses tomaron entonces las riendas de Liverpool transformando aquel cajón de telas en una tienda departamental.

 

Desde sus primeros años, Ebrard supo imprimirle a su negocio una audacia antecesora de su tiempo: la importación directa de mercancías desde Europa, especialmente desde los muelles de Liverpool, en Inglaterra, de quien toma su nombre.

 

Esta conexión comercial con el Viejo Continente no sólo le dio identidad propia a Liverpool, sino que cimentó la reputación de calidad y cosmopolitismo que caracterizaría a la marca en los años venideros.

 

Novedades históricas en México

La década de 1930 marcó el primer gran hito histórico de Liverpool. En 1936, la empresa inauguró un edificio emblemático sobre la avenida 20 de Noviembre en el centro de Ciudad de México, un palacio comercial que simbolizaba modernidad. Allí, la compañía instaló las primeras escaleras eléctricas de la capital mexicana, un gesto de progreso que capturó la imaginación de una sociedad ávida de nuevas experiencias de consumo.

 

El negocio siguió creciendo a buen ritmo y posicionándose como referencia en el comercio mexicano. Para 1944, la empresa se consolidó como sociedad anónima y en 1962 abrió su primera sucursal en la avenida Insurgentes, marcando el inicio de una expansión nacional que no se ha detenido hasta la actualidad.

 

Otro hecho clave en la historia del grupo mexicano sucedió en 1954, cuando El Puerto de Liverpool contrató a Maximino Michel Suberville, que se convirtió en uno de los artífices de que la empresa cotice en Bolsa. El directivo llegó a ocupar el cargo de director general y presidente de Liverpool desde 1978 a 2004 cuando su cargo fue relevado por su sobrino Max David Michel.

 

En 1965 y de la mano de Michel Suberville, Liverpool concretó su salida a la Bolsa Mexicana de Valores, apuntalando su capacidad de financiamiento y consolidando su lugar entre las grandes corporaciones del país.

 

 

puerto de liverpool exterior 1200

 

 

Diversificación y proyección internacional

En la actualidad, toda empresa de moda que quiera tener reconocimiento en el mercado mexicano sabe que debe tener presencia en los grandes almacenes de Liverpool. El grupo no sólo consolidó su negocio departamental, sino que con los años se transformó en una empresa comercial integral. Desarrolló sus propios centros comerciales bajo la marca Galerías con proyectos emblemáticos como Perisur y diversificó su presencia con formatos como Suburbia o Fábricas de Francia, extendiendo su alcance a múltiples segmentos de mercado.

 

En la actualidad, El Puerto de Liverpool cuenta con 124 almacenes comerciales y 116 boutiques de marcas como Gap, Banana Republic, Pottery Barn o Toys R Us, siendo el distribuidor exclusivo de esta última. Además, Liverpool es socio de El Corte Inglés, con quien opera 56 tiendas Sfera en México.

 

En sus departamentales, Liverpool cuenta con varios departamentos más allá de la moda como hogar, tecnología, servicios financieros y hasta automóviles. Además de los 28 centros comerciales, el grupo cuenta con tiendas, outlets y 186 almacenes de Suburbia, cadena que compró a Walmart en 2017.

 

La cúpula de Liverpool está hoy conformada por Graciano Guichard González como presidente del consejo y Madeleine Brémond, miembro de la familia fundadora, como vicepresidenta.

 

Uno de los últimos movimientos más relevantes de Liverpool fue la compra de los grandes almacenes estadounidenses Nordstrom. El pasado mayo, la empresa mexicana adquirió el 49,9% de la empresa, mientras que el restante pasó a manos de la familia fundadora de Nordstrom.