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De Pinault a Luca de Meo: Kering inicia nueva era de “reorganización y reducción de costes”

“Los resultados recientes no reflejan todos los esfuerzos, pero las semillas de hoy decidirán los éxitos de mañana”, ha asegurado Pinault en la asamblea general del grupo que ha liderado durante dos décadas, celebrada este martes.

De Pinault a Luca de Meo: Kering inicia nueva era de “reorganización y reducción de costes”
De Pinault a Luca de Meo: Kering inicia nueva era de “reorganización y reducción de costes”

T. Alonso

Kering entra en una nueva era. El grupo francés de lujo ha dado la bienvenida a su nuevo consejero delegado, Luca de Meo, que tomará el testigo el próximo 15 de septiembre del hasta ahora presidente y consejero delegado del conglomerado familiar, François-Henri Pinault. Durante la asamblea general de la compañía, celebrada este martes en su sede del 7ème arrondissement de París, Kering ha hecho oficial la separación de los cargos directivos y el nombramiento del exprimer ejecutivo de Renault ante los accionistas. Eficacia y transformación serán los ejes de esta nueva etapa.

 

“Esta asamblea general marca un momento decisivo para el grupo”, ha iniciado su discurso François Henri-Pinault, de 63 años, quien hace dos décadas asumió la empresa impulsada por su padre en 1962, PPR Luxury Group. “Desde entonces, trabajamos conjuntamente en una mutación profunda y determinante de nuestro negocio en el lujo para construir los fundamentos de un grupo de nueva identidad y, en 2013, marcamos el cumplimiento de esta transformación bajo el nombre Kering y la premisa de un lujo en movimiento y responsable”, ha recordado el empresario, que a partir de ahora mantendrá únicamente el cargo de presidente de Kering, así como de Artèmis, grupo propietario del 42,3% de las acciones de la compañía.

 

Sobre el complejo contexto macroeconómico, la crisis de la industria del lujo y los resultados particularmente a la baja de la compañía, Pinault ha apelado al inconformismo. “En un grupo de nuestro sector de actividad, no podemos asentarnos permanentemente en lo que ya hemos adquirido -ha reconocido-; el lujo es una economía fundada en el deseo y hay que renovarse permanentemente, reinventarse, elevarse y hacer esfuerzos para lograr la excelencia”. Cuando François-Henri Pinault fue nombrado consejero delegado en 2005, sustituyendo a Serge Weinberg, su principal objetivo pasó por maximizar la generación de caja y reducir la deuda de la compañía, que en ese momento ascendía a 4.500 millones de euros.

 

 

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“Nuestros resultados recientes no reflejan todos los esfuerzos, pero sabemos que las semillas de hoy decidirán los éxitos de mañana”, ha admitido Pinault sobre el retroceso del desempeño del grupo, que engloba a marcas de lujo como Gucci, Yves Saint Laurent, Balenciaga, Bottega Veneta o Alexander McQueen. El pasado julio, la empresa sufrió una caída del 46% de su beneficio neto hasta 474 millones de euros y la facturación se contrajo un 16% hasta 7.587 millones de euros, especialmente afectada por el batacazo de Gucci. La casa italiana, que en su día fue la locomotora de la compañía presumiendo de crecimientos a doble dígito, sufrió un descenso de ventas del 24% hasta 3.027 millones de euros, lejos de los 4.085 millones de euros logrados en el mismo periodo del ejercicio anterior.

 

 

 

 

Para reconducir la situación y recuperar la confianza de los mercados, la apuesta de la compañía no es otra que un ejecutivo italiano experto en transformación empresarial y con una dilatada trayectoria en el mundo del motor, Luca De Meo. El anuncio de su fichaje, el pasado junio, impulsó las acciones de la empresa un 33%. “Siempre he ejercido los dos puestos con pasión, compromiso y exigencia, pero hoy las condiciones se reúnen para separar los dos cargos -ha continuado el presidente-; Luca es un estratega, un constructor que comprende las marcas y su carrera de éxitos en el sector del automóvil muestra su aptitud para federar equipos y construir transformaciones profundas”.

 

Para Pinault, De Meo cuenta con un perfil que encaja a la perfección con el cargo al tratarse de “un apasionado del producto que entiende a la perfección lo que significa el patrimonio, sabe actuar con rapidez y eficacia”. El empresario ha querido igualmente despedirse del rol de consejero delegado subrayando su seguridad ante el cambio. “Tengo una confianza serena, De Meo sabrá reforzar nuestras marcas estimularlas y hacer crecer su productividad haciendo evolucionar la organización”, ha concluido.

 

El nombramiento de De Meo, exconsejero delegado de Renault que, para muchos, se adentra en el universo del lujo como un forastero recién invitado a la mesa, no ha sido fruto de la improvisación. “Estas decisiones son la conclusión de una reflexión iniciada en 2023 para hacer avanzar las operaciones del grupo nuevo gobierno sólido, ejemplar y eficaz”, ha defendido Serge Weinberg, presidente del comité de nombramientos y gobierno.

 

En su primera intervención pública como nuevo líder de Kering, el ejecutivo ha defendido la elección de Pinault. “Soy consciente de que mi elección como consejero delegado puede resultar sorprendente, pero lo veo como una apuesta audaz para abrirse a experiencias de otros horizontes y abrirse a una nueva mirada -ha argumentado en un perfecto francés ante los accionistas-; tengo un espíritu libre, no condicionado y orientado a la transformación”.

 

 

 

 

Si algo ha quedado claro a partir de su discurso es que su llegada se produce con el objetivo de darle la vuelta a la empresa y reforzar la eficacia para darle la vuelta los resultados. “Desde hace 33 años he trabajado en 4 grandes grupos cotizados, lo que me ha permitido desarrollar una gran cultura de la innovación, con gran apetito por los contextos exigentes y competitivos”, ha asegurado, asumiendo el reto de hacerse con las riendas de Kering en uno de sus momentos más bajos. “Hoy me siento en el lugar en que debo estar”, ha insistido.

 

De Meo confía en “los activos excepcionales de Kering para poder colocar al grupo en el lugar que merece”, a pesar de ser consciente del “contexto en plena transformación”. Para enfrentarse a esta etapa, el ejecutivo concentrará sus esfuerzos en “generar un retorno operacional tangible y consolidar los cimientos de las maisons para construir un grupo más integrado, ágil y animado, con un espíritu de conquista”.

 

Sus declaraciones, más explícitas y comprometidas de lo habitual en este tipo de intervenciones, tienen por objetivo dar seguridad a los mercados y a sus propios accionistas, subrayando la confianza del órgano ejecutivo de Kering para reconducir los números. Aunque un plan estratégico será presentado a los equipos la próxima primavera, De Meo ha asegurado que “la situación actual” exige “reaccionar” sin esperar.

 

Esto exigirá esfuerzos claros y fuertes, debemos continuar desendeudándonos y reduciendo costes y esto impondrá racionalizar, reorganizar o reposicionar algunas de nuestras marcas, al tiempo que mantendremos el desarrollo de nuestra oferta y nuestras actividades”, ha afirmado el ejecutivo con rotundidad. “Estas decisiones no siempre serán fáciles, pero las tomaremos con lucidez, exigencia y sentido de la responsabilidad -ha concluido De Meo-; somos rápidos, eficaces, decisivos y los esfuerzos estarán a la altura de los resultados que queremos conseguir”.