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Kaitlin Puccio: “En moda, los incentivos positivos funcionan mejor que las multas”

Abogada, exmodelo y experta en bioética, Kaitlin Puccio dirige su bufete para defender un nuevo marco de trabajo en la industria del modelaje. Regulación, IA y certificados éticos son, para la experta, los retos del futuro.

Kaitlin Puccio: “En moda, los incentivos positivos funcionan mejor que las multas”
Kaitlin Puccio: “En moda, los incentivos positivos funcionan mejor que las multas”

Triana Alonso

La abogada y exmodelo estadounidense Kaitlin Puccio conoce el negocio desde ambos lados del objetivo. Tras negarse a firmar contratos que calificaba de “opresivos”, se licenció en derecho en Georgetown, realizó un máster en bioética por la Universidad de Columbia y cursó filosofía en NYU, con foco en ética, lingüística y psicología. Con los conocimientos acumulados y la voluntad de mejorar las condiciones en la industria, fundó Puccio Law PLLC, un bufete especializado en legislación de moda y ética del entretenimiento. Hoy reparte su tiempo entre la práctica jurídica y la docencia en centros como EIDM, la escuela de negocio sobre moda y lujo perteneciente al grupo internacional ACE Education, y el Coco Rocha Model Camp, además de dirigir la Art and Bioethics Initiative de la Cátedra Unesco de Bioética y Derechos Humanos.

 

Autora del libro Insight: The Business, Law, and Ethics of the Fashion and Modeling Industries, Puccio aboga por blindar a las modelos frente a cláusulas que las endeudan, transformar a los mánagers en agentes regulados y clasificar al talento como asalariado para abrir la puerta a un sindicato. Pero su receta va más allá de los textos legislativos “Los consumidores y las marcas reaccionan mejor a un sello transparente que a una multa retroactiva”, sostiene, reflexionando sobre la regulación pendiente y por qué “premiar funciona mejor que sancionar” cuando se trata de impulsar un cambio ético en la industria.

 

 

Pregunta: Su recorrido profesional es bastante atípico. ¿Cómo se salta de las pasarelas al bufete de abogados?

 

Respuesta: Di mis primeros pasos en producción cinematográfica como modelo y actriz, aunque más tarde me fui centrando más en el modelaje. Entonces descubrí que los contratos que me ofrecían eran muy opresivos; había cláusulas innegociables y simplemente no los firmé. Sin embargo, cuando no firmas con una agencia, puede resultar muy difícil conseguir trabajo. No tomé una decisión activa de apartarme del sector, mi motivación fue más bien la de no firmar contratos que pudiera meterme en muchos problemas o deudas. Así que empecé a alejarme un poco de trabajar con agencias, me pasé al lado jurídico e intenté educar a otras modelos sobre algunos de estos peligros contractuales. Abrí mi propio bufete, me centré mucho en la ética de la industria del modelaje y de los contratos. Después fui dejando la parte práctica y pasé a la educativa, y ahí sigo: intento difundir qué necesitan saber las modelos para protegerse, porque creo que es la mejor forma de ayudarlas, mejor que negociar contratos por ellas o arreglar cosas a posteriori. El conocimiento es una herramienta muy poderosa y, en una industria tan poco regulada como la del modelaje, creo que es lo mejor que puedo hacer.

 

 

P: ¿Cómo se compatibilizan los estudios de derecho con el modelaje?

 

R: Estaba modelando y actuando mientras cursaba la carrera, aunque parezcan temas alejados, puede que no lo sean tanto. En realidad, fui a la facultad para protegerme porque tenía mi propia productora. Quería entender mis propios contratos y convertirme en una marca más grande, así que necesitaba comprender muchas cosas.

 

 

P: ¿El paso siguiente fue compartir los conocimientos adquiridos para apoyar a otras profesionales en la misma situación?

 

R: Sí. Empecé un pódcast muy corto, con clips de uno o dos minutos de trucos y consejos sobre la industria del modelaje y del entretenimiento para ayudar a la gente a encontrar su propio camino. Después convertí algunos de esos consejos en un libro más extenso porque recibía muchas preguntas y pensé: No estoy dando asesoría legal, pero sí puedo explicar algunos aspectos del sector. Tengo la perspectiva de trabajar como talento y la perspectiva legal, así que puedo unirlas y explicar las cosas de una forma que creo que puede ser útil. Mi libro habla mucho sobre ética, negocio, marca personal, pero también de trampas financieras; hay muchas modelos y actores que quedan atrapados. Es un texto que ahora uso como base para mis clases en la universidad.

 

 

P: ¿Son las modelos las grandes olvidadas a la hora de exigir mejoras o legislaciones en la industria de la moda?

 

R: En cierto modo, sí. Cuando pensamos en legislación del sector, a menudo abordamos asuntos relativos a empresas, marcas registradas, derechos humanos, trabajadores de la confección… y raras veces se habla de las modelos. Para mí, ha sido una prioridad darles recursos.

 

 

 

 

P: ¿Cuáles son las principales problemáticas a las que se exponen las modelos en sus contratos?

 

R: Te pondré un ejemplo que veo muchísimo y que mete a muchas modelos en problemas. Hay una cláusula que dice que la agencia puede adelantar dinero. Si una modelo consigue un trabajo en París y vive en Nueva York, la agencia dirá: “Te pagaremos el vuelo, el hotel, el Uber, todo”. Lo que generalmente no cuentan es que la modelo tiene que devolver todo después. No es que la agencia lo cubra, en realidad es un préstamo que la modelo tiene que devolver. Entonces, la modelo puede trabajar por 1.000 euros, pero el billete, el hotel y la comida costaron más que eso, así que no ve ni un céntimo hasta que la agencia recupere su dinero. Y lo que sucede es que, si el contrato expira o la agencia la deja ir, teniendo en cuenta que suelen poder romper el contrato en cualquier momento, cualquier dinero que la modelo deba a la agencia se convierte en deuda inmediata. Además, la agencia a veces ni siquiera detalla en qué va a gastar el dinero, no hay límite ni supervisión, así que es muy fácil endeudarse. Es común que la agencia cometa errores, puede cargar a una modelo los billetes de avión de otra, por ejemplo, pero es muy difícil darse cuenta si no entregan un balance financiero cada dos semanas, cosa que muchas veces no hacen.

 

 

P: ¿Las modelos son, por tanto, aquellas que asumen los riesgos a la hora de trabajar?

 

R: Sí, y la cuestión va más allá. En muchos contratos, existe una cláusula que dice que, si un cliente no paga, la agencia tiene el derecho de perseguir al cliente para que pague, ya sea a través de cobradores de deudas o con abogados. Pueden hacer lo que haga falta para conseguir el dinero, pero el coste de todo eso recae completamente en la modelo. Y en el contrato dice que lo pueden hacer a su sola discreción, lo que significa que la modelo no tiene voz. En esencia, la modelo puede terminar con un montón de honorarios legales que no puede asumir.

 

 

P: ¿Son cláusulas exclusivas a la industria en Estados Unidos?

 

R: Generalmente lo he visto más en Estados Unidos. La diferencia es que en Europa hay algo más de supervisión. Nada es perfecto, pero las agencias de modelos están casi sin regular en Estados Unidos. Pueden meter esas cosas en los contratos y nadie se inmuta.

 

 

P: El scouting de modelos en países desfavorecidos o, incluso, en campos de refugiados, es también problemático desde el punto de vista de la deuda, pero también moral. ¿La industria se aprovecha de la vulnerabilidad?

 

R: Creo que hay varios ángulos aquí. Lo primero es que cualquier modelo puede ser víctima de abusos por parte de distintos actores de la industria, pero hay modelos más vulnerables. La industria del modelaje se inclina a edades muy jóvenes; por ejemplo, modelos de Europa del Este que llegan a Nueva York con 16 años y quizá no entienden bien el inglés. Entonces hay mucha gente que se aprovecha. Con algunas agencias africanas pasa igual. He visto comisiones de hasta el 45 % del bruto. Así que, sí, la industria puede ser muy problemática y no importa tu color de piel, edad o género. Todos están en riesgo porque hay mucha gente sin escrúpulos.

 

 

P: ¿Dónde queda entonces la apuesta por la diversidad a efectos prácticos?

 

R: Ahora mismo, la diversidad es, en gran parte, es performativa. Se pone una modelo plus size, una afrodescendiente, una asiática y el resto son clones de lo que veíamos hace diez o quince años. Actualmente, la diversidad en la industria del modelaje parece un gesto para la galería. Si el objetivo real es la diversidad, no se pueden hacer cosas como usar IA para crear modelos que “parezcan” diversos porque estás eliminando trabajo no solo a modelos minoritarias sino a todas. Hay que alejarse de la imagen y volver a la realidad.

 

 

P: Para proteger a las trabajadoras más vulnerables, ¿cuáles deberían ser los límites principales en la normativa?

 

R: Tenemos normas laborales que proponen un marco claro, al menos en Estados Unidos y también en Europa. El problema es que no siempre se cumplen. No creo que la solución sea amontonar más leyes, sino garantizar que las existentes se apliquen. Si en Nueva York comparas actores y modelos, los actores están mucho más regulados pese a hacer trabajos muy similares. Si ampliamos a Europa y África hay que ver si se respetan los estándares laborales. Cuando hay menores, deben tener educación y descansos. Esto también aplica a los adultos: oímos historias de 12 horas de rodaje sin comer ni descansar, y eso no está bien. Supervisar cada set es difícil, pero podemos empezar a hablar más y fomentar la autorregulación. ¿Cómo? En vez de quejarse, crear una lista verde de feedbacks positivos: “Trabajé con tal fotógrafo y tal productor y fueron fabulosos”. Destacando a los buenos hace que más gente quiera trabajar con ellos y los demás querrán estar en esa lista. A veces el enfoque positivo ayuda a sacar la industria del fango.

 

 

 

 

 

P: La sostenibilidad en la industria de la moda ha buscado soluciones en programas de certificación. ¿Podría aplicarse a agencias y marcas?

 

R: Sí. Eso encaja con la lista verde. Los incentivos positivos suelen funcionar mejor que las multas. Si el consumidor exige transparencia y certificación, las empresas tendrán un motivo para adoptarla.

 

 

P: ¿Qué ocurre cuando las modelos no renuncian al trabajo a pesar de las condiciones abusivas, por miedo a las consecuencias o a perder una buena oportunidad de trabajo con un gran nombre, por ejemplo?

 

R: Es cierto y muchos modelos famosos han dicho que no habrían llegado donde llegaron si hubiesen denunciado algo hace quince años, por ejemplo. A veces, si hablas, tu carrera acaba antes de empezar. Una solución es regular las empresas de management de modelos. En Nueva York, por ejemplo, antes eran agencias regidas por la ley laboral, con límites de comisión. Pasaron a llamarse management companies para eludir esa regulación, argumentando que sólo “gestionan carreras”. Son un área gris y hay que cerrar esa brecha legal.

 

 

P: ¿El hecho de que sean autónomas implica que sean más difícil de implantar condiciones mejoradas?

 

R: Totalmente. Clasificar a las modelos como empleadas, quizá de la productora o del cliente, abriría la puerta a un sindicato y a protección social. Para las empresas sería sólo otro empleado. No entiendo por qué no se ha hecho.

 

 

P: Otro reto de la profesión: la carrera de modelo es normalmente corta. ¿Qué sucede cuando ya no hay trabajo?

 

R: Muchas modelos no son sólo modelos: actúan, producen, trabajan de estilistas. Mi consejo es ahorrar, proteger la propiedad intelectual y tener un plan desde el principio. Si vas a modelar cinco años, planifica el día después.

 

 

P: En paralelo, las campañas con inteligencia artificial se abren camino. ¿Qué va a ocurrir con las modelos que no son celebridades o influencers?

 

R: Desde el punto de vista legal es muy difícil. Estamos escribiendo contratos sin precedente, tratando de cubrir tecnología que ni existe aún. Tenemos que proteger privacidad e imagen, sí, pero también dejar espacio a renegociar. Con la IA podríamos haber visto ya a la última supermodelo humana, lo cual es triste. Y no solo afecta a modelos: también a maquilladores, estilistas… Hace falta regular pronto.

 

 

P: ¿La brecha entre supermodelos y las demás crecerá?

 

R: Las embajadoras consolidadas seguirán porque el público las busca, pero para las nuevas será difícil ascender si las marcas pueden crear maniquíes digitales.

 

 

P: En definitiva, para una modelo que empieza ahora su carrera, ¿qué es más importante: un buen agente o un buen abogado?

 

R: Es una buena pregunta, pero no es fácil de responder. Lo ideal es un agente con formación legal. Si tienes uno así, quizá no necesites un abogado para cada contrato. Pero, como abogada, diré siempre: ten uno en tu bolsillo. Incluso antes de firmar con la agencia, revisa ese contrato. Y cuidado si la agencia dice: “Nuestros abogados te protegerán”, porque esos abogados protegen a la agencia, no a la modelo.