Punt Roma: nueva vida y ambición para la ‘otra’ mujer
La segunda generación de la familia propietaria de la empresapone en marcha una nueva fase, una vez dejado atrás el golpe del Covid. Ambición renovada para crecer orgánicamente y con compras para un discreto gigante del sector.
A Punt Roma no hay quien la conozca. Aunque siga fiel a Norma Duval como imagen de marca, la empresa catalana ha pasado de la más absoluta discreción y tranquilidad en los negocios a abrir tiendas en el extranjero sin parar, reforzar su equipo directivo e, incluso, comprar. ¿Los culpables? La segunda generación de la familia García, que ha decidido comenzar una etapa ofensiva centrada, eso sí, en un segmento de la moda femenina del que la mayoría huye: las mujeres mayores.
Revista Modaes número 55
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A Rodrigo García López se le conocía en el sector como el Rodri. No hay fotos de él y se conocen pocos detalles de su trayectoria, pese a que fundó una empresa que llegó a estar entre las diez mayores españolas del sector antes del azote de la Gran Recesión, que puso el ránking patas arriba. García dio sus primeros pasos en el sector en la empresa Géneros de Punto Fabrés, de Mataró (Barcelona), una de las cunas del textil en España. Tras conseguir experiencia, se asoció con las hijas del dueño de Fabrés y se convirtió en mayorista. De hecho, fue uno de los pioneros de la venta al por mayor en España y tuvo como cliente a Confecciones Goa, el embrión de lo que es hoy Inditex.
Con la venta al mayor (sector en el que operaba con Victrix, constituida en 1976), García se especializó en género de punto (sobre todo en pijamas, ropa interior y chándales), el producto característico de Mataró. Antes de adentrarse en el negocio del retail, el empresario probó suerte en el inmobiliario. García hizo fortuna promoviendo naves industriales, pisos y hoteles. Construyó, por ejemplo, el antiguo hotel NH de Mataró, que tras su edificación alquiló a la cadena hotelera, o diferentes naves en el polígono industrial Balançó i Boter del municipio catalán.
Cuando el negocio al por mayor empezó a sufrir por la propia evolución del sector de la moda, García entró en retail. Su primer paso fue la apertura de una red de unas cinco tiendas de moda joven en calles como Portal de l’Àngel, en Barcelona. Estas tiendas, que no funcionaron, fueron el punto de partida de Punt Roma. El 14 de octubre de 1997 veía la luz la sociedad Punt Roma en Mataró.
Punt Roma se centra en mujeres mayores y de tallas grandes, un segmento olvidado por la mayoría
Si la mayoría de empresas que opera en moda femenina se dirigen a mujeres de treinta o cuarenta años o más jóvenes, Punt Roma se ha centrado históricamente en otro segmento: las mujeres de más de cincuenta, con otros gustos, otras tallas (hasta la 54) y otras necesidades. Sus tiendas, su página web y su producto están centradas en ellas, igual que sus acciones en redes sociales o sus embajadoras, entre las que destacan la exvedette Norma Duval. La propia empresa reconoce que este target es más fiel, seguramente porque en su segmento hay menos competencia.
Punt Roma se desarrolló rápido y pocos años después de la apertura de las primeras tiendas copaba ya el grueso del negocio de Victrix, que pasó a centrarse en exclusiva en la cadena de moda. Si en el año 2000 la sociedad Punt Roma registró una facturación de 756 millones de pesetas (algo más de cuatro millones de euros), en 2008 los ingresos alcanzaban ya los 126 millones de euros y en 2015 creció hasta rebasar los 150 millones de euros de cifra de negocio. Como sucedió con muchas empresas españolas del sector, la Gran Recesión, que impactó especialmente en el mercado nacional, forzó la internacionalización del grupo. Con cerca de 450 tiendas en 2015, la mitad ya estaban fuera de España.
La pandemia fue un antes y un después para la compañía. Créditos avalados por el Instituto de Crédito Oficial (ICO) para aguantar la estructura, reorganización del parque de tiendas y un poco más de tiempo que el resto para que las clientas regresaran a las tiendas (era el colectivo que más reticente se mostraba por el riesgo de contagios), pero la empresa terminó sobreponiéndose y trazando un nuevo plan de expansión. Fuentes cercanas a la empresa señalan que tras el nuevo empuje de Punt Roma están los hijos del fundador, Montserrat y Carlos García Blanchart, incorporados a la gestión desde hace años pero que es ahora cuando han decidido acelerar.
A finales del pasado mayo, la empresa compró los derechos internacionales de la marca alemana Gerry Weber
La muestra más clara de la nueva fase en que se encuentra Punt Roma llegó a finales del pasado mayo, cuando la empresa compró los derechos internacionales de la marca alemana Gerry Weber, que se encontraba en proceso de insolvencia y que se dirige a un público similar al de Punt Roma. La empresa catalana utilizará su estructura para relanzar la marca alemana, creando nuevas colecciones, manteniendo el negocio wholesale y las franquicias. Además, los mercados en que está presente Gerry Weber (principalmente Europa) son complementarios a los de Punt Roma.
Aunque no es la primera vez que Punt Roma compra (en 2014 se hizo con veinte tiendas de la francesa Lewinger, en proceso de liquidación, que integró en su red), esta operación es un elemento más de crecimiento. Sólo en 2024, Punt Roma puso en marcha más de cuarenta nuevas tiendas y para 2025 ha proyectado el desembarco en un mínimo de ocho nuevos mercados.
A cierre de 2023, según los últimos datos disponibles, la empresa contaba con un total de 201 tiendas propias distribuidas entre España (160), Francia (24), Portugal (16) y Andorra (1), a las que se sumaban 219 franquicias. Así, la empresa finalizó el ejercicio con 420 establecimientos, frente a los 412 de cierre de 2022.
Todo ello ha ido acompañado de un refuerzo de la estructura. Aunque la sede social se encuentra en Zaragoza (donde se trasladó con el Procés independentista en Cataluña), las oficinas siguen ubicadas en Mataró, donde se centraliza diseño y desde donde se externaliza totalmente la producción, principalmente a Asia. La empresa cuenta con un centro logístico de 45.000 metros cuadrados desde donde se distribuyen los más de 12 millones de prendas que produce anualmente, un 30% a mercados internacionales.
Según los últimos datos disponibles en el Registro Mercantil, Punt Roma finalizó 2023 con una cifra de negocio de 144,44 millones de euros, un 6,79% más, según se desprende de las cuentas de la sociedad Géneros de Punto Victrix. Con una plantilla de más de mil personas, logró en dicho ejercicio regresar a números negros tras el golpe del Covid, con un resultado neto de 3,15 millones de euros, frente a los 158.146 euros que perdió en 2022, los 3,51 millones de 2021 y los 16,49 millones de 2020. El resultado de explotación, por su parte, se disparó un 75,13%, hasta 4,34 millones de euros.