Equipamiento

Josep Pagés, una oportunidad para el textil

Aunque de pequeño jugaba con los hilos que quedaban desperdigados por la fábrica cuando acompañaba a su padre los sábados, Josep Pagés nunca tuvo claro que quería dedicarse al textil. El directivo se encuentra ahora al frente de la empresa de hilatura Pagés Valentí.

Josep Pagés, una oportunidad para el textil
El directivo se encuentra al frente junto a su hermano Francesc de la empresa de hilatura Pagés Valentí.

C. Juárez

18 ene 2023 - 05:00

El textil no fue la primera opción para Josep Pagés. El directivo, responsable comercial y de sostenibilidad y miembro de la tercera generación de la familia fundadora de la empresa de hilatura Pagés Valentí, inició su trayectoria profesional por otros derroteros ajenos a la moda, en un laboratorio farmacéutico y en una consultora. “Me gustaba mucho”, recuerda el ejecutivo. La decisión de no trabajar en el textil, aún teniendo un puesto asegurado desde que nació, fue porque “veía al sector como algo muy volátil, podía atravesar tiempos muy buenos, pero también muy malos, tiene muchos altibajos”, reconoce.

 

 

Lee la Revista Modaes 45

Cuando el ‘greenwashing’ silenció a la moda

Sólo para suscriptores premium

 

 

Fue su propia familia quien le insistió. En 2001, cuando su padre se jubiló, su hermano Francesc Pagés se puso al frente de la compañía familiar, y le llamó para que le acompañara para liderar la nueva etapa de la empresa.

 

El directivo volvió entonces a la fábrica, ubicada en el municipio gerundense de Sant Jaume de Llierca, y donde de pequeño se pasaba los sábados “cortando hilos con tijeras y recogiendo el algodón del suelo”. “Quería a alguien de confianza, que conectara bien con los clientes, sería muy distinto si no estuviera en la empresa”, asegura su hermano, Francesc Pagés.

 

El objetivo de ambos hermanos era que Pagés Valentí capitalizara parte de la producción que se había ido a Asia tras el fin del Acuerdo Multifibras, y poner en marcha una fábrica allí. En 2008, el plan se materializó de la mano de un socio chino, que operó la planta hasta poco antes de la pandemia.

 

En sus primeros años en la empresa, ambos hermanos también acometieron un proceso de renovación de toda la maquinaria. “Nos dijimos: o nos modernizamos o cerramos”, recuerda Pagés, y decidieron continuar adelante. “Lo de China nos permitió abrirnos mucho al mercado internacional, a tener crecimiento, a ampliar nuestro negocio y a coger dimensión”, explica Pagés.

 

 

 

 

Ahora, el gran reto del directivo pasa por garantizar la supervivencia de Pagés Valentí en un entorno “de nuevo muy volátil y una situación muy dura” y con una legislación sostenible “que nos aprieta los talones”. Pero la empresa tiene ventaja, ya que sólo realiza hilos a partir de algodón reciclado. “Aunque soy un poco pesimista, reconozco que el momento es muy emocionante”, asegura. “Ante el nuevo entorno legislativo medio ambiental del textil, nuestro propósito es poder ayudar a nuestros clientes y al resto de la cadena a poder alcanzar mayores niveles de sostenibilidad mediante el reaprovechamiento de su residuo en nuestros productos”, asegura el directivo.

 

El principal hándicap es la falta de control sobre el textil que llega de fuera de Europa. “Aquí siempre hemos sido muy buenos, pero hay que empezar a poner semáforos, porque no sabemos si conseguiremos tener los medios para sobrevivir”, expone.

 

Para ello, las bases son, “el producto y las personas”. Como directivo, el ejecutivo reconoce que su forma de dirigir es “plana, sin jerarquía” y que lo primordial es “tener un buen equipo, que ahora está mucho más formado que antes”. La plantilla de la empresa asciende a 84 empleados, la mayoría de ellos operarios de fábricas. Según su hermano Francesc Pagés, el principal valor de Pagés es “su seriedad y confianza, que transmite no sólo al equipo, sino también a los clientes”. “Al final, vendemos materia prima, y necesitamos a alguien serio como él”, asegura.