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La hilatura de Pagés Valentí capitaliza la relocalización y pone rumbo a los 21 millones este año

La compañía, especializada en algodón reciclado, cerró el ejercicio 2020 con una facturación de 17 millones de euros y ha reforzado su capacidad productiva para capitalizar el traslado de parte de la producción.

I. P. G.

8 nov 2021 - 04:49

La hilatura de Pagés Valentí capitaliza la relocalización y pone rumbo a los 21 millones este año

 

No todo es malo en la crisis del sourcing. La inestabilidad en los polos de aprovisionamiento de Asia y el encarecimiento de los costes de transporte ha supuesto también una nueva oportunidad para compañías industriales de proximidad como Pagés Valentí, especializada en hilatura, que prevé cerrar este ejercicio con alrededor de 21 millones de euros de facturación.

 

La empresa, con sede en Sant Jaume de Llierca (Girona), nació en 1953 y tiene su origen en una fábrica de calcetines en la vecina localidad de Olot fundada por Francisco Pagés, abuelo de los actuales propietarios de la compañía.

 

Para autoabastecerse, la compañía dio el salto a la hilatura, que terminó convirtiéndose en su actividad principal. Desde sus inicios, Pagés Valentí trabaja con algodón reciclado a partir de residuos preconsumo.

 

“Durante el franquismo y posfranquismo había mucho control de las importaciones, faltaba material y empezó un clúster en la zona de Olot de procesado de fibras desde los años setenta hasta la actualidad”, recuerda Josep Pagés, tercera generación de la familia fundadora.

 

 

“Primero lo hacíamos reciclado por falta de materia prima; luego, por ser competitivos, porque el desperdicio era más barato que el algodón virgen, y hoy es una ventaja competitiva por la sostenibilidad”, relata.

 

En 2002, la compañía se trasladó del centro de Olot a una fábrica en el polígono industrial de Sant Jaume de Llierca, donde cuenta con una factoría de 15.000 metros cuadrados que produce 12.000 toneladas de algodón al año, el 94% reciclado.

 

Sus clientes son principalmente textil hogar, aunque también fabrica para moda y textiles técnicos. Desde la década de los ochenta, la empresa está volcada en la exportación y el extranjero copa entre un 70% y un 75% de la facturación.

 

Pagés Valentí cerró el ejercicio 2020 con una facturación de 17 millones de euros y prevé superar los 21 millones este año. “Durante el confinamiento, nos registramos como esenciales y no hemos parado ni un solo día”, apunta Pagés.

 

 

Pese al incremento de precios de las materias primas, Pagés sostiene que la empresa está pudiendo capitalizar el traslado de parte de la producción a proximidad y está subiendo precios, por lo que las perspectivas son muy positivas.

 

“Hay margen para subir precios porque importar es más caro”, apunta. “Además, han entrado muchos pedidos que antes se hacían fuera y ahora se están produciendo aquí”, añade.

Además de reforzar su capacidad productiva, la compañía también ha puesto en marcha una instalación fotovoltaica de 14.000 metros cuadrados y 1,13 megavatios que reduce su impacto medioambiental y le permite también esquivar en parte la escalada de precios de la electricidad.