Entorno

La moda eleva sus emisiones por primera vez desde 2019, según Apparel Impact Institute

El impacto de la industria de la moda ascendería, según los datos del instituto, a 944 millones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono anuales. Esta cifra supone el 1,78% de las emisiones totales a nivel global.

La moda eleva sus emisiones por primera vez desde 2019, según Apparel Impact Institute
La moda eleva sus emisiones por primera vez desde 2019, según Apparel Impact Institute
La moda eleva sus emisiones por primera vez desde 2019, según Apparel Impact Institute

Modaes

La industria de la moda disparó sus emisiones de carbono un 7,5% en 2023 respecto al año anterior, alcanzando 944 millones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono, un 1,78% del total mundial. Se trata del primer aumento significativo desde 2019, según el estudio Taking stock of progress against the roadmap to net zero 2025 de Apparel Impact Institute.

 

Este aumento se explica, principalmente, por el crecimiento en el uso del poliéster impulsado por compañías de moda ultra fast fashion. En este sentido, el instituto señala directamente a Shein. Además, el texto afirma que el procesamiento textil, que incluye etapas como el tejido, el lavado, el teñido y el acabado, supone el 55% de las emisiones del sector.

 

Después del procesamiento, la etapa que más contamina sería el cultivo de las materias primas, con un total del 22% del total de las emisiones de la industria de la moda. Según el informe, si esta tendencia no frena, el sector emitirá 1,24 millones de toneladas de dióxido de carbono en 2030, muy por encima del objetivo marcado en 489 millones de toneladas.

 

 

 

 

En esta línea, el informe hace un repaso por los materiales más contaminantes. El principal: el poliéster. Este material representó un 57% de la producción total de fibras textiles en 2023. Su origen en combustibles fósiles y su uso intensivo en el fast fashion lo sitúan como la causa principal del aumento de emisiones. Además, sólo un 12,5% del mismo fue reciclado.

 

En segundo lugar, se situó el nylon, con una elevada huella de carbono y un bajo nivel de reciclaje. Por detrás, el acrílico, producido a través de productos petroquímicos y, en cuarto lugar, el algodón, responsable del 20% de la producción de fibras.  

 

El estudio concluye que el retraso en el reciclaje tiene gran parte de la culpa de estas cifras. El poliéster reciclado se mantiene estancado entre el 12% y el 14% desde hace cinco años. Del algodón, sólo se recicla un 1%; de la lana, el 6%, y del nylon, el 2%.

 

Sin embargo, el artículo también pone su nota positiva. H&M habría reducido en un 24% las emisiones indirectas de su cadena de valor. Mas holdings, por su parte, habría disminuido un 20% tanto sus directas como las indirectas asociadas a la electricidad o el calor. 

 

Por último, el informe también destaca la incursión de nuevas empresas como Ambercycle, Syre y Circ de desarrollo de fibras recicladas. Y hace algunas recomendaciones: propone que las compañías inviertan más en su descarbonización y, a la vez, prioricen a proveedores con emisiones bajas.