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S.Díez (Inexmoda): “La moda colombiana no compite con bajos precios, sino con diseño de valor”

A pocos días del primer Colombia Fashion Summit, Sebastián Díez, presidente ejecutivo de Inexmoda, defiende competir con diseño, sostenibilidad y marca y consolidar el rol de Medellín como hub regional con foco en EEUU y Europa.

S.Díez (Inexmoda): “La moda colombiana no compite con bajos precios, sino con diseño de valor”
S.Díez (Inexmoda): “La moda colombiana no compite con bajos precios, sino con diseño de valor”

Triana Alonso

De Colombia para el mundo, la moda de Latinoamérica aspira a consolidar su salto global con la mirada puesta en Estados Unidos y Europa. Para acelerar este proceso, el pasado julio, Medellín convirtió la moda en negocio con su edición anual de la feria Colombiamoda, que reunió 60.000 asistentes de 50 países y 650 marcas expositoras y supuso un impacto económico de 17,7 millones de dólares para la ciudad. El atractivo de la cita cotizó al alza: en su última celebración feria atrajo a 11.000 compradores (9.000 nacionales y 2.000 internacionales), consolidando a la capital antioqueña como polo regional de compras, sourcing y desfiles, al sumar un programa de 34 pasarelas.

 

La agenda del sector en el país continúa. El próximo 25 de septiembre, se celebrará la primera edición en Medellín del congreso profesional dedicado a la industria de la moda, Colombia Fashion Summit, un proyecto nacido como un spin off de Barcelona Fashion Summit con el impulso de Inexmoda y Modaes. En la víspera del encuentro, que reunirá más de 350 directivos y empresas como las colombianas Totto y Cueros Vélez o las españolas Tous y Silbon, Sebastián Díez, presidente ejecutivo de Inexmoda analiza pasado, presente y futuro de la industria de la moda colombiana.

 

 

Pregunta: ¿Qué fotografía hace del sector de la moda en Colombia actualmente y del impacto de la feria Colombiamoda?

 

Respuesta: Colombiamoda ha experimentado una evolución muy importante en los últimos años, entendiendo el contexto de la moda globa para poder ser una palanca para la moda colombiana. Ahora tenemos la mirada puesta hacia América Latina. Hemos visto que las fashion weeks y los eventos de moda internacionales, más allá del purismo de pasarela y el enfoque comercial, se han convertido en citas de estilo de vida que transmiten y comunican cultura, sociedad o nuevas expresiones a través del arte y distintas disciplinas. Es justo lo que queremos hacer en Colombiamoda para lograr dar visibilidad a la moda colombiana y latinoamericana a través de la puesta en escena, la cultura, el arte y las pasarelas. Este proyecto lo combinamos con los showrooms y la muestra comercial porque la moda es una industria que necesita facturar y establecer modelos de negocio rentables.

 

 

P: ¿Convertir Medellín en una capital del mapa de la moda es una de las prioridades estratégicas en este trabajo?

 

R: Es algo tremendamente importante. En moda, Medellín es a América Latina lo que París o Milán son a Europa. Colombiamoda trabaja en este despliegue y proyecto de ciudad. Medellín está viviendo un momento de hype creativo, de arte y cultura. La ciudad se ha vuelto muy atractiva porque la efervescencia, que se refleja en la música, en los emprendimientos de moda, en los estudios creativos, es enorme. Esto ha ubicado a Medellín en el mapa como una capital creativa y, por supuesto, qué mejor expresión de la creatividad que la moda.

 

 

P: ¿En qué momento se encuentran las relaciones económicas con otros mercados y qué peso tienen para la moda colombiana?

 

R: Estados Unidos es el mercado natural y el principal socio comercial de Colombia. El 33% de las exportaciones van a ese mercado. Hace más o menos unos meses hicimos una encuesta entre 420 empresarios del sector. El 75% de esta población respondió que la internacionalización es el foco número uno que es para el sector. Colombia es un país que no es altamente exportador, con exportaciones anuales de cerca de 900 millones de dólares al año. Hay otros socios comerciales relevantes como Ecuador o México.

 

 

P: ¿América Latina es una región prioritaria para la moda nacional?

 

R: Hoy podría decir que América Latina es un mercado interesante para la moda colombiana por ser mercados espejos culturalmente y países que tienen a la moda colombiana en una alta estima. Sin embargo, son mercados que tienen retos. Suponen grandes oportunidades, pero también grandes desafíos en términos de la operación, la atomización o lo que representa el esfuerzo de penetrar un mercado con una densidad poblacional que es relativamente baja. Si nos vamos a países, por ejemplo, como Uruguay, Chile, el gasto per cápita anual de alrededor de 400 dólares per cápita, mientras que en Colombia puede estar cerca de 180 dólares per cápita al año. Son mercados muy interesantes desde el punto de vista del gasto per cápita, pero con una densidad poblacional muy baja. Es ahí donde entra en juego Estados Unidos como gran importador por excelencia. Es un mercado vecino donde Colombia podría competir por la moda, por su diseño y por la capacidad de crear marcas. Por otro lado, habrá que ver qué pasa con Venezuela porque hay que recordar que el país suponía el 50% de las exportaciones globales de Colombia, no solamente de la moda. Tenemos que seguir de cerca la evolución del mercado.

 

 

 

 

 

 

P: ¿Cuáles son las particularidades a la hora de adentrarse en el mercado estadounidense?

 

R: Tiene grandes retos en términos de penetración por sus costes de operación, en lo que supone crear marca en el mercado y las altas inversiones. Desde Inexmoda, Estados Unidos es una prioridad, por lo que hemos nos hemos constituido formalmente allí. De hecho, hemos celebrado Colombiamoda en Miami, abriendo unos formatos permanentes para moda colombiana y dejar instaladas marcas allí.

 

 

P: ¿Qué oportunidades identifica la moda colombiana en el continente europeo?

 

R: Tenemos oportunidades especialmente en el mercado de alta diferenciación. Las marcas con altísimo valor agregado, los diseñadores y firmas de sello de autor que trabajan con materiales sostenibles, biodegradables, que tienen un altísimo componente de artesanía en sus productos son muy interesantes en Europa. Estamos viendo cómo diseñadores están logrando abrir mercado en las fashion weeks europeas y construyendo presencia en esos países. Sin embargo, al ser la Unión Europea y Estados Unidos los principales importadores de moda, hay grandes retos en términos de competencia, pero hay grandes oportunidades para la moda colombiana. Principalmente, alrededor de la diferenciación de los tejidos especiales y artesanales. Por último, podemos hablar de Oriente Medio también como un mercado relevante para la moda especializada y de altísimo valor agregado, que es donde Colombia puede competir. La moda colombiana no compite con bajos precios, sino con diseño de valor añadido y creación de marca. Colombia debe dejar de ser un secreto bien guardado en términos de moda. Tiene que ser un país más conocido en el mundo.

 

 

P: ¿Cuáles son los retos de la moda nacional en materia de estructura?

 

R: Las marcas tienen que estar mejor preparadas en su estructura de negocio, de sourcing, comercialización, márketing o comunicación para llegar correctamente a los mercados que aspiramos a conquistar. En esta línea estratégica, Inexmoda fomenta y fortalece ese acompañamiento a las empresas a nivel nacional para que estén listas y preparadas. De hecho, es lo que inspira también el realizar el Colombia Fashion Summit. Queremos traer conocimiento de talla global que ayuda a los empresarios y marcas cada vez a prepararse.

 

 

P: ¿Cómo se trabaja el posicionamiento y la percepción de Medellín como una capital de moda en el extranjero?

 

R: Los informes y artículos confirman una evolución de las tendencias workation y business leisure. Es decir, la necesidad de buscar un destino para no solamente hacer negocios y trabajar, sino para disfrutar del contenido que ofrece esa ciudad en entretenimiento, cultura, música o gastronomía. Eso es finalmente lo que ayuda a estas ciudades a ponerse en el mapa porque es más natural y es más fácil que se dé una puesta en escena de moda en distintos lugares de la ciudad donde los compradores, los periodistas, los interesados en moda vienen y tienen una experiencia de disfrute. Se genera una economía alrededor de los negocios y la moda, algo que ha evolucionado mucho desde que la pandemia cambió el escenario del trabajo en remoto. Con los nómadas digitales, la diversión se ha vinculado al trabajo y es un foco de motivación importante. Ahí es donde también Medellín trabaja, con la voluntad de colocarse como capital internacional de interés que ofrece una rica experiencia alrededor de los negocios.

 

 

P: ¿Cuál fue el punto de inflexión que marcó un cambio notable en la situación de la ciudad y, como consecuencia, en la moda?

 

R: En Medellín han sucedido dos cosas muy importantes. La primera es que ha habido una vocación textil y de moda fuerte, muy arraigada en este territorio. De hecho, en Antioquia, se encontraron las únicas comunidades nativas que por tradición solían usar indumentaria. Esto habla de una vocación y una tradición textil que se remite casi a antes de la época de la conquista. Cuando uno mira una ciudad como Medellín y su tradición y arraigo hacia la industria de la moda, que desencadenaron incluso la creación de Inexmoda, aprecia que nuestra historia fue un game changer. Por otra parte, la creación de las ferias de moda no sólo supuso el lanzamiento de eventos, sino también la creación de un sistema moda extremadamente fuerte, donde los productores de moda tuvieron que aprender, donde las agencias de modelaje se tuvieron que crear, donde los fotógrafos y editores de moda tuvieron que surgir, donde las marcas tuvieron que hacer un esfuerzo para expresarse mejor… Esto se suma al auge creativo de entré los años 2000 y 2010, con un momento de efervescencia en otras ramas distintas como la música y la cultura. El hecho de contar con referentes de éxito internacional ha ayudado a colocar Medellín en el mapa de la moda. Es curioso cómo disciplinas o artes que vienen de fuera pueden venir a potenciar y a impulsar otros negocios como la moda. Pero lo veo como sinergias orgánicas que contribuyen de forma natural de márketing de destino. Y es algo que también ha ocurrido con la música en España o Puerto Rico, por ejemplo.

 

 

 

 

P: En materia de sostenibilidad, ¿cómo se trabaja el reto que tiene Colombia de preservar la tradición y proteger sus técnicas ancestrales y al mismo tiempo consolidarlas como negocio?

 

R: La industria de la moda en Colombia es una pirámide donde en la base, en lo más profundo, están los textiles, los insumos, la maquinaria, que en su mayoría son importados en gran parte del mundo. Aquí hay socios comerciales muy importantes de América Latina como Brasil, Perú o Ecuador, que son proveedores de textiles; así como otros proveedores naturales globales como China, India, Pakistán, Bangladesh. Desde esta base parten todas las unidades productivas, talleres de confección o empresas de paquete completo y, en el siguiente nivel, las marcas comerciales de altos volúmenes, de alta presencia en el mercado, de alta cobertura. Después están las marcas con altísima diferenciación, que son marcas comerciales, pero que tienen un ticket promedio más elevado y van a un nicho más especializado al no tener el volumen de las marcas comerciales. Cuentan con un ADN diferencial que les permite cobrar un poco más en unos canales un poco más exclusivos. Y en la punta de la pirámide están aquellas marcas de sello de autor o diseñadores que tienen un altísimo componente especializado, bien sea a través del diseño, de la sostenibilidad o de la artesanía. Esta es la radiografía de la industria de la moda en nuestro país, una industria bastante amplia y diversa. Este tipo de diseñadores de altísimo valor agregado en su artesanía y diseño presentan productos únicos en los que la sostenibilidad sobra una gran importancia. Es el nuevo lujo que no se basa en el precio únicamente, sino en la exclusividad y la dificultad que hay en poder encontrar estos productos.

 

 

P: ¿Cómo encuentra Colombiamoda el equilibrio justo entre todas estas propuestas?

 

R: Lo hacemos combinando marcas comerciales con propuestas de vanguardia que ya tienen su propio nicho. El reto es preservar la tradición y la artesanía sin apropiación cultural, a la vez que las integramos en un modelo sostenible y escalable. Trabajar con comunidades y con fibras naturales exige fortalecer una cadena de suministro aún poco estandarizada: son maestras en su oficio, pero muchas veces carecen de estructura empresarial, lo que limita el crecimiento. América Latina tiene una ventaja clara con biodiversidad, agro y culturas cada vez más reconocidas. Y por eso atraemos compradores especializados de boutiques y nichos: son colecciones de tiradas limitadas, pero de alto ticket medio.

 

 

P: ¿Por qué a las marcas colombianas les cuesta dar el salto internacional?

 

R: Porque Colombia es un mercado grande y sensible a la moda, lo que ha impulsado estrategias centradas en vender localmente. Falta cultura de negociación internacional y estándares claros, lo que genera fricciones entre creador y comprador en ferias. Muchas marcas masivas o comerciales buscan ahora diferenciarse, pero su mercado natural sigue siendo Colombia, con el riesgo que ello implica al salir fuera. Para corregirlo, Inexmoda acompaña a alrededor de 800 compañías al año para fortalecer competitividad y visión global.

 

 

 

 

P: ¿Cuáles son las prioridades en circularidad y sostenibilidad hoy en el sector de la moda colombiana?

 

R: Sostener tres palancas a la vez: misionalidad con propósito real, ventaja competitiva que no sea sobrecoste sino parte del modelo y cumplimiento regulatorio. Hay avances notorios en fabricación y acabados textiles como el uso de energía solar, procesos de tintorería o estampación más limpios, reciclaje de aguas, químicos biodegradables... El gran pendiente es la recolección y reincorporación del textil, algo en lo que España muestra referentes pero Colombia aún no tiene desarrollados.

 

 

P: ¿Y qué ocurre con la trazabilidad y el compliance regulatorio para hacer negocios en el extranjero?

 

R: Se necesita trazabilidad verificable con herramientas tecnológicas para demostrar cumplimiento ante entes internacionales, en especial europeos. Los grandes pueden avanzar más rápido; el desafío es que las pymes (alrededor del 92% del sector) adopten estas soluciones y escalen su uso para integrarse a cadenas globales. La volatilidad global ha movido el foco hacia reconfigurar cadenas de suministro, control de inventarios y lectura del consumidor. Según la encuesta Visión 2025, la intención en sostenibilidad ronda el 10%, reflejando esa coyuntura. El sector en Colombia es familiar y artesanal, con alta informalidad en la producción; por tanto, la adopción tecnológica será gradual y primero más alcanzable para grandes players. El reto es acercar herramientas a pequeñas y medianas para que también cumplan trazabilidad.

 

 

P: ¿En qué consiste es el nuevo Colombia Fashion Summit y por qué la alianza con Modaes?

 

R: El Summit nace para traer conocimiento global que fortalezca construcción de marca y modelos de negocio. Colombia tiene un sistema moda muy completo con agencias, medios, producción, marcas, sostenibilidad… pero necesita aprender de experiencias externas. España es mentor en creación de marca y expansión, y la alianza con Modaes permite traer voces y casos para orientar a los empresarios locales.