LVMH resiste al ajuste del lujo: limita la caída de ventas al 1% hasta 80.807 millones en 2025
El grupo francés contuvo el retroceso de sus ventas en el ejercicio gracias a la resiliencia de la demanda local y a la distribución selectiva, que compensó la debilidad de las divisiones de moda, marroquinería y alcoholes.
LVMH, a dos velocidades. El grupo de lujo francés cerró el pasado año con una facturación de 80.807 millones de euros, lo que supuso un descenso del 1% en términos orgánicos y del 5% en cifras reportadas. En un entorno económico y geopolítico complejo, particularmente para las compañías de lujo, el grupo sostuvo el pulso del negocio y evitó un deterioro mayor en el tramo final del ejercicio.
El cierre del año apuntó a cierta estabilización. En el cuarto trimestre de 2025, LVMH registró un avance orgánico del 1%, ligeramente optimista y en línea con el tercer trimestre. El grupo indicó, además, que Asia, excluido Japón, volvió al crecimiento en la segunda mitad del ejercicio.
Asimismo, la compañía reforzó su perfil defensivo por la vía financiera. El flujo de caja libre operativo ascendió a 11.333 millones de euros, un 8% más, mientras que la deuda financiera neta se redujo a 6.857 millones de euros, un 26% menos. El resultado operativo se situó en 17.755 millones de euros, un 9% menos, con un margen operativo del 22%. Finalmente, el beneficio neto atribuido alcanzó 10.878 millones de euros, un 13% inferior al de 2024.
Durante la presentación de resultados financieros anuales del grupo, celebrada este martes en París, Bernard Arnault, presidente y consejero delegado, señaló que “una vez más, en 2025, LVMH demostró su solidez y la eficacia de su estrategia”. En pleno debate alrededor de la sucesión del líder del hólding, este insistió en que “el grupo se vio empujado por la fidelidad y la creciente demanda de los clientes locales, un impulso que volvió a apoyarse en la fuerte deseabilidad de las marcas del grupo”.
LVMH concluyó el pasado ejercicio con una facturación total de 80.807 millones de euros
La división de moda y marroquinería, principal motor del hólding, acusó el ajuste del lujo. La categoría alcanzó ventas de 37.770 millones de euros, con un descenso del 5% en orgánico, y redujo su resultado operativo recurrente un 13%, hasta 13.209 millones de euros. Aun así, sostuvo un margen del 35%, en un año en el que el grupo vinculó parte del efecto comparativo a un 2024 impulsado por el gasto turístico, especialmente en Japón.
En paralelo, la distribución selectiva fue el gran apoyo del negocio. La división elevó sus ventas hasta 18.348 millones de euros, con un crecimiento orgánico del 4%, y disparó el resultado operativo recurrente un 28%, hasta 1.780 millones de euros. Sephora avanzó en ventas y resultado y continuó ganando cuota, mientras que DFS mejoró rentabilidad pese a un entorno internacional que continuó lastrando la actividad.
El freno más visible llegó, no obstante, desde vinos y espirituosos. La división cerró el ejercicio con ventas de 5.358 millones de euros, un descenso orgánico del 5%, y recortó el resultado operativo recurrente un 25%, hasta 1.016 millones de euros. El grupo señaló un entorno de demanda más débil para el cognac y el impacto de tensiones comerciales en mercados clave como China y Estados Unidos.
Por su lado, el resto de negocios ofrecieron un perfil más estable. Relojes y joyería elevó ventas un 3% en orgánico, hasta 10.486 millones de euros, con un resultado operativo recurrente de 1.514 millones de euros, un 2% menos. Perfumes y cosmética mantuvo ventas estables en orgánico, hasta 8.174 millones de euros, y elevó su resultado operativo recurrente un 8%, hasta 727 millones de euros.
El grupo francés volvió a crecer en Asia, excluyendo Japón, a partir de la segunda mitad del año
Por geografías, el grupo apuntó a un segundo semestre más débil en Europa y a crecimiento en Estados Unidos por demanda local. Japón retrocedió frente a un 2024 favorecido por el gasto turístico ligado a un yen mucho más débil, mientras Asia, excluido Japón, mejoró tendencias y volvió al crecimiento en la segunda mitad del año.
De cara a 2026, LVMH trasladó un mensaje de prudencia ante un entorno que sigue siendo incierto y situó el control de costes como una de las palancas para sostener su liderazgo, junto a la inversión en marcas y experiencia en tienda.