Florentino tiene un plan: rentabilidad, retail y El Corte Inglés para mantener su legado
En un mercado prudente y concentrado, la empresa gallega de 60 años de historia reordena prioridades: foco en rentabilidad y control con 32 tiendas propias y 17 corners de gestión propia en El Corte Inglés para sostener ventas.
En Florentino, la hoja de ruta no pasa por giros bruscos. El plan de la gallega significa más bien un ejercicio de continuidad. Lo difícil no es llegar, sino mantenerse en un sector exigente y un contexto internacional complejo. Con 60 años de historia, la empresa ya ha atravesado tanto crisis como momentos de bonanza, constatando que la clave está en navegar las tempestades para mantener el equilibrio y que el crecimiento sin margen sólo acelera el desgaste. Hoy afronta una etapa sin fuegos artificiales, pero con una apuesta sólida que se consolida paso a paso con el canal retail y la diversificación de su oferta.
El diagnóstico, en boca de Florentino Cacheda Pampín, director general de la compañía e hijo del presidente de la misma, se apoya en una palabra que se repite en el comercio estos meses: prudencia. “Grandes almacenes, compradores… todo el mundo está muy cauto”, afirma el empresario, reconociendo que está previsto que la compañía cierre el ejercicio 2025 ligeramente por debajo de 15 millones de euros y plenamente concentrada en su rentabilidad. Ese cuidado, más que frenar, obliga a elegir qué canal cuidar, dónde estar y qué batallas no merece la pena librar en cada momento.
En ese esquema, el directivo sitúa el consumo en un puñado de plazas y dibuja un multimarca en fase de contracción. “Está muy concentrado, sobre todo en las ciudades grandes -señala-; no es algo en expansión, todo lo contrario”. Para Cacheda, la industria se dirige a un consumo más selectivo y con menos margen para el error.
De ahí que el plan actual, con la segunda generación familiar a los mandos, pivote sobre una consigna clara. “La estrategia de engordar las cifras de venta tiene que ir acompañada de una rentabilidad adecuada”, insiste Cacheda, identificando un cambio de paradigma en el sector tras años demasiado enfocados a la cifra de facturación. La conclusión, más que teórica, es el resultado de la experiencia de décadas de una empresa atravesada por el alma gallega. Sin rentabilidad no hay reinversión y, sin reinversión, la compañía pierde capacidad para sostener estructura, producto y red.
Florentino coloca la rentabilidad en el centro
La consecuencia práctica es un cambio de pesos en el mix de negocio. Hoy, los canales propios lideran la facturación y el wholesale queda más limitado, invirtiendo la tendencia de hace unos años. Actualmente, la empresa opera con alrededor de 150 puntos de venta multimarca a nivel internacional.
El giro también es una forma de leer la moda masculina en España. Cacheda Pampín considera que el mayor recorrido se ha dado en el segmento medio, incluso medio-bajo, pero cree que ese impulso se agota. “Bajo mi punto de vista, creo que ya no da para mucho más”, valora. Florentino sigue, no obstante, confiando en su posicionamiento premium, con precios a partir de cien euros en la oferta de camisería hasta rondar los cuatrocientos con prendas exteriores como abrigos y parkas acolchadas.
La respuesta de Florentino pasa por apoyarse en lo que puede controlar con más precisión. En España, la compañía opera 32 tiendas propias y suma 17 córners de gestión propia en El Corte Inglés, una red que le permite modular distribución, reforzar visibilidad y medir el negocio en un entorno de compras más calculadas. La capilaridad se estructura alrededor de plazas donde se concentra el consumo, con presencia en ciudades como Madrid, Valladolid, Santander o, más recientemente, Algeciras.
Esa disciplina se nota también en el enfoque territorial. En Barcelona, la marca cerró su tienda propia en el carrer de Valencia, hoy ocupada por la firma de evento Miphai, y mantiene presencia a través de El Corte Inglés. No hay, sin embargo, por el momento, un proyecto activo para regresar al pie de calle ni una búsqueda de local, una decisión alineada con con la idea de limitar la expansión por inercia. Con El Corte Inglés, la marca mantiene abiertas las puertas a nuevos espacios según las oportunidades se vayan presentando. Por ahora, el grueso de sus espacios se concentra en la zona norte de España.
La empresa avanza en su diversificación a través de su oferta femenina
En paralelo, Florentino busca elevar el peso del canal online hasta 10% de las ventas, apoyada en el lanzamiento de una nueva web y un programa de fidelización ligados a la campaña de verano, con calendario previsto antes de finales de febrero.
Por mercados, aunque España concentra el 85% de las ventas, el exterior sigue siendo una palanca en destinos concretos. Australia se consolida como segundo mercado, mientras la compañía trabaja su expansión selectiva en Gabón y prepara el regreso a Ucrania, un mercado relevante en su trayectoria internacional y cuya reactivación plantea, de nuevo, desde la prudencia, en línea con el contexto geopolítico.
A la vez, Florentino continúa tanteando nuevas vías de crecimiento. La categoría femenina que, por el momento, es todavía muy pequeña, va a presentar una tercera colección y seguir potenciándose, con una estrategia de construcción a largo plazo más que de impacto inmediato.
Una empresa familiar autofinanciada desde 1963
Con sede en Lalín (Pontevedra) y fundada en 1963 por Florentino Cacheda, la compañía emplea a cerca de 150 personas y fabrica mayoritariamente en Europa, también en fábricas propias, donde se ubica el área logística. En junio de 2021, el hijo del fundador asumió el puesto de director general, tomando el relevo de su padre, que mantiene la presidencia.
La empresa se ha autofinanciado en todas las etapas de su historia y el capital continúa totalmente en manos de la familia fundadora, que no prevé dar entrada a socios externos. En palabras de Cacheda, “vemos el negocio como algo que cuidamos”. Y ese cuidado, en 2026, se traduce en un plan más silencioso que vistoso para seguir manteniéndose cuando el mercado obliga a todos a correr más despacio.