De Culleredo a Seúl: The Campamento consolida su madurez con 2 millones y foco multimarca
La empresa de moda infantil fundada por dos exInditex deja atrás la fase de despegue y apuntala sus cimientos. Ronda dos millones de euros de facturación, prioriza la rentabilidad y convierte Corea del Sur en su primer mercado.
Galicia aparece como telón de fondo y como ventaja competitiva. Desde Culleredo, un municipio a diez minutos en coche de A Coruña, The Campamento ha estabilizado su negocio en torno a dos millones de euros y ha encontrado en Corea del Sur su principal mercado, con un peso de alrededor del 20% de la facturación. Tras crecer cerca de un 30% anual desde los primeros años, la marca impulsada por dos exInditex apasionados de la creatividad entra en una etapa de madurez, más centrada en afianzar estructura que en perseguir volumen a toda costa.
La compañía la fundaron Jorge Toba y Antía Montero, después de una trayectoria que combinó estancias en Bruselas, Madrid y Santiago de Chile. Tras una última parada profesional en Arteixo (A Coruña), lanzaron la primera colección bajo su propio proyecto en enero de 2019. En el relato de Toba, el origen del proyecto fue una respuesta a varias necesidades, con el impulso creativo como punto de partida, pero también con un deseo de coherencia en la cadena. “Una necesidad creativa, de hacer algo con nuestros valores cien por cien”, resume el empresario sobre la idea que sigue marcando el paso de la compañía gallega. “Tenemos otro foco… mucho más de rentabilidad que de facturación”, insiste al abordar la salud del negocio.
A partir de ahí, la historia reciente de The Campamento se cuenta con menos épica y más método. El crecimiento de la empresa en los últimos ejercicio ha sido sostenido, “en torno al 30%” anual, y con el tamaño ya asentado alrededor de dos millones de euros. La marca evita dar cifras exactas, pero sí deja claro el cambio de ciclo: de la fase de despegue a la de consolidación.
Actualmente, el equipo ha crecido hasta ocho personas. En sus oficinas de Culleredo, la firma concentra diseño, comercialización, logística e imagen. La producción se realiza en Portugal, en el norte del país, a dos horas y media en coche. La distancia corta permite un trato constante con talleres que el empresario describe como parte estratégica del proyecto, más allá de la relación clásica de proveedor. Para The Campamento, su ubicación es hoy parte de su ADN pero también una ventaja competitiva, en términos de ubicación, cercanía con proveedores y calidad de vida.
The Campamento cuenta con Corea del Sur como principal mercado por volumen de facturación
En estos años, la compañía también ha invertido en operativa. Trabaja desde su propia nave y ha implantado un software logístico con tecnología Rfid conectado con sus sistemas. Para The Campamento, blindar la parte interna ha sido una estrategia tanto en técnica como en forma de sostener la marca a futuro sin improvisaciones.
Con un nombre que combina las aspiraciones internacionales con las raíces locales, la marca apuesta principalmente por el canal multimarca como motor. “Más del 90% de la facturación ya procede del multimarca”, detalla el cofundador. Así, The Campamento está presente en más de 200 puntos de venta en 26 países, apoyada en alianzas con agentes comerciales y distribuidores.
Con esa base, la empresa empieza a mover el foco. El multimarca “todavía puede crecer”, pero ahora el objetivo pasa por impulsar el B2C. En online, la estrategia se concentra en la venta a través de web propia al margen de marketplaces. En paralelo, la compañía trabaja en la mejora de su ecommerce con socios.

España, como mercado en el que impera la gran distribución y los desafíos para la moda infantil de gama media son elevados, ocupa un lugar particular. La marca está presente en 15 tiendas en el mercado nacional. No obstante, Jorge Toba admite que los pedidos suelen ser más pequeños y reivindica el papel del multimarca español, al que considera “valiente” por apostar por una propuesta con un precio más elevado que el de otras opciones más implantadas.
A día de hoy, Corea del Sur es el principal mercado de The Campamento y representa alrededor de 20% de la facturación. “Antes pesaba más, pero el crecimiento de Japón y Estados Unidos ha ido equilibrando el mapa”, argumenta el empresario.
La marca ya está presente en 200 puntos de venta internacionales y más del 90% de las ventas procede del ‘wholesale’
La expansión en el mercado surcoreano, cuenta, no fue un plan diseñado desde el inicio. “No fue una estrategia, sino que se fue dando”, reconoce. La marca acudió desde el principio a ferias internacionales (esta temporada ha estado presente en Pitti Bimbo y Playtime París) y encontró, en ese proceso, al partner adecuado. En su calendario menciona París, Florencia y citas en Los Ángeles y Nueva York.
En Corea del Sur, su presencia se concentra sobre todo en grandes almacenes y centros comerciales, además de algunas tiendas a pie de calle. En Escandinavia, en cambio, reconoce un desarrollo menor cuya consolidación es mucho más lenta, incluso después de haberlo intentado desde los inicios de la empresa.
El retail propio, sin embargo, no está en el corto plazo de las inversiones de la compañía. El formato efímero es la alternativa para explorar este canal por el momento. En 2025, The Campamento realizó dos pop ups, uno en Seúl en abril y otro en A Coruña. Los plantea como pruebas, una manera de reforzar comunidad y extraer aprendizajes de cara al futuro, sin precipitar aperturas.
En producto, la marca trabaja con dos líneas, de niño y bebé. Cualquier extensión fuera de esas colecciones, por ahora, la encauza a través de colaboraciones. De hecho, el año pasado lanzó su primera colaboración con la marca francesa de sneakers sostenibles, Veja, con dos modelos diseñados conjuntamente y eventos de presentación en París y Madrid en mayo. También colaboró con Packbags, una firma de Ámsterdam especializada en bolsos modulares, y con un artesano gallego para un tirachinas con semillas como gesto ligado a los incendios en Galicia.
La empresa continúa siendo propiedad de sus dos fundadores. No hay inversores y tampoco deuda. “No tenemos ni siquiera un crédito pedido a un banco, cero”, sonríe Toba sobre su crecimiento a pulmón. Si algún día entra un socio, añade, tendrá que hacerlo por encaje estratégico, no para acelerar el ritmo.