Bobo Choses lidera la nueva ola de moda infantil impulsando la reinvención de Pitti Bimbo
Con el calendario concentrando, la feria evitó competir por volumen y se refugió en la selección premium. Celebrada el 21 y 22 de enero en Fortezza da Basso, la cita reformuló su propuesta con marcas como Mini Rodini o Tangerine.
Curación, networking, diseño y calidad. Pitti Bimbo ha afrontado su edición de invernal, la número 102, con un replanteamiento profundo de formato, discurso y selección de marcas. Los días 21 y 22 de enero, una semana más tarde de la celebración de la cita menswear Pitti Uomo, la feria infantil florentina se celebró en el habitual recinto de Fortezza da Basso, ocupando, como novedad, la planta superior de uno de los pabellones. Además, el evento coincidió en calendario, aunque no necesariamente ni en públicos ni recorridos, al contar con dos entradas separadas, con la feria de hilos y fibras textiles Pitti Filati.
Más que una sinergia activa entre ambos salones, la coincidencia respondió a una cuestión logística. In situ, funcionaron como dos universos paralelos, en un contexto de mercado que obliga a optimizar viajes y presupuestos y a redefinir el papel de las ferias profesionales. En Italia, la semana ha concentrado agenda B2B más allá de Florencia. Tras la reciente fashion week, Milán volvió a convertirse en el epicentro de la moda al acoger Milano Unica entre el 20 y el 22 de enero y, a partir del 22, arrancó Milano Home, reforzando la sensación de calendario en el arranque de temporada.
Lejos de intentar recuperar el tamaño de otras etapas, Pitti Bimbo optó por una edición más compacta y altamente editada. En total, reunió 115 marcas expositoras, once de ellas españolas, que representaron cerca del 10% del total. El nuevo enfoque se tradujo en una selección más afinada, con menor peso de grandes nombres históricos del childrenswear italiano, como fue el caso de la ausencia de Monnalisa, y mayor protagonismo para una generación de marcas contemporáneas, de estética más moderna y vocación internacional.
El mejor ejemplo de ello: la primera alianza con la española Bobo Choses. “La colaboración con Pitti Bimbo surgió tras un contacto en Madrid durante el que compartimos nuestras visiones”, explicó a Modaes Tessa van de Laar, directora global de B2B de la compañía, quien no tardó en viajar a la última edición veraniega de la cita para comenzar a imaginar el proyecto. Con larga experiencia acudiendo a la cita florentina de moda masculina, Pitti Uomo, la directiva con trayectoria en marcas como Gray Label, Love Stories o Scotch&Soda, estaba convencida de que el vínculo entre Pitti Bimbo y Bobo Choses era un “match perfecto”, pero quería presentar un proyecto ambicioso inspirado en los espacios temáticos de la feria de menswear. “La idea principal era apostar por un formato que nos permitiera contar nuestra historia, no sólo participar con un stand, sino proponer experiencia y, además, colaborar en la curación de un espacio de marcas afines a Bobo Chose -argumentó la responsable-; queríamos participar como un grupo, un colectivo dinámico que se apoya”.
Pitti Bimbo introdujo un espacio innovador bajo el impulso de Bobo Choses
Así surgió The New Edit, el espacio que concentró buena parte de esa nueva energía. De carácter contemporáneo, la zona impulsada por Bobo Choses funcionó como un grupo dentro de la feria, con marcas de inspiración cercana, como The Campamento, Mini Rodini o True Artist, compartiendo códigos estéticos y una forma de presentar producto renovada. Con esta área concebida para hacer negocio e inspirar, Pitti Bimbo ya no aspira a ser únicamente un catálogo exhaustivo del childrenswear, sino que, al igual que hicieron otros eventos del sector antes, la feria pretende asociarse también con un escaparate editado.
Ese mismo enfoque se extendió Casa Bobo, una instalación abierta e interactiva con la que la marca catalana trasladó su universo a la Fortezza. “Quería que nuestro papel aquí tuviera que ver con la experiencia, trasladar nuestro universo e ir un paso más allá”, sostuvo van de Laar. El objetivo de su presencia en la feria, que se suma a la de Who’s Next con las colecciones femeninas y Playtime, es impulsar el crecimiento internacional. “Pitti cuenta con un gran atractivo y nos acerca a retailers muy interesantes de Oriente Medio, Asia, Reino Unido, Estados Unidos y, por supuesto, Europa”, celebró.

La internacionalización fue también uno de los alicientes clave para los responsables de la firma española Tangerine. “Estamos muy contentos”, celebraron tras su primera participación en la feria, detallando su contacto con compradores extranjeros procedentes de Georgia, Estados Unidos, Polonia o Corea del Sur. “Es un mercado que funciona muy bien con nuestra propuesta y encaja con nuestra estética”, señalaron sobre el potencial coreano, insistiendo en que el “infantil allí es muy grande”.
Con sede en Mataró, Conzo probó suerte también por primera vez en la feria. La empresa familiar, que dio sus primeros pasos como fabricante para terceros, se lanzó al desarrollo de marca hace cinco años y ya cuenta con una red de trescientos puntos de venta multimarca, además de presencia online en Smallable o MyTheresa. “Pitti Bimbo nos aporta visibilidad internacional”, confiaron desde la marca, que subrayó la importancia de mercados como Estados Unidos, Italia, Francia, Suiza y Bélgica para su negocio.
Paz Rodríguez, Pisamonas o Tangerine, algunos de los expositores españoles presentes
Para la veterana Paz Rodríguez, su regreso a Florencia fue positivo. “Teníamos muchas ganas y hemos contactado principalmente con italianos y japoneses”, explicó su responsable. “Nuestra participación sigue un año de cifras buenas para la compañía, hemos abierto en Vigo, los corners van fantásticos y estamos contentos con la expansión en El Corte Inglés”, añadió la representante de la histórica firma gallega.
La oferta española fue completada por Pisamonas, uno de los escasos nombres de calzado en la cita, Maison Mangostan, True Artist o The New Society. Más allá de la moda, la feria también reunió propuestas de libros, puericultura o juguetes. Destacó igualmente la participación de Mammababy, una empresa italiana especializada en cosmética infantil respetuosa y dermatológicamente probada. “Las empresas de otros sectores que participamos aprovechamos el tirón de los concept stores y de los compradores que buscan una oferta completa, estamos muy satisfechos”, aseguraron desde la marca que se encuentra activamente en búsqueda de partners en España y Francia después de haberse desarrollado por todo el territorio italiano.
En términos de afluencia, el tráfico fue dinámico, especialmente durante la mañana de apertura. No se respiraba masificación, pero sí trabajo con stands ocupados firmando pedidos, reuniones encadenadas y equipos sin demasiados ratos muertos. Entre buyers y estilistas, muchos de los cuales encadenaban su visita viajando a Valencia para asistir a Fimi o volando directamente a París para encadenar con Playtime, la satisfacción fue generalizada, pese a ser conscientes de la reducción del tamaño del evento dada la situación del sector. Entre las tendencias avistadas por los profesionales, el maximalismo cromático se consolidó como principal, tras años de hegemonía minimalista beige.

Una feria más pequeña, pero con ambiciones más estéticas
La puesta en escena fue uno de los elementos más notables para subrayar la apuesta de la cita por la diferenciación. La presentación estuvo más cuidada que en ediciones de formato feria puramente comercial, por lo que los stands compartieron una presentación de poca acumulación y más exhibición, con zonas pensadas casi como escaparates, con decoraciones como columpios o árboles, corners de tienda o showrooms mini. En un salón que ha encogido sus dimensiones, el diseño es ahora uno de los argumentos de atractivo.
El perfil de comprador fue especialmente europeo, con presencia relevante de italianos, británicos y españoles, y una representación más limitada de otros mercados. La cita mantuvo pulso internacional, aunque con menor densidad de procedencias fuera de Europa y con peso discreto de perfiles asiáticos. No obstante, la mayoría de las marcas entrevistadas coincidieron en destacar Corea del Sur como uno de sus principales mercados en términos de ventas.
La evolución de la asistencia de la cita está relacionada con las crisis internacionales. Tras el golpe de la pandemia, la guerra en Ucrania terminó de romper una rutina histórica de la feria asentada la llegada de delegaciones rusas ligadas a grandes almacenes y tiendas multimarca. Su ausencia ha inevitablemente restado tracción internacional y ha obligado a Pitti Bimbo a rehacer su equilibrio, apoyándose más en otras regiones.
El calendario infantil no da tregua. Si Babykid Spain + Fimi reunirá más de 700 marcas del sector hasta el viernes 23 de enero, escasas horas después, Playtime París tomará el relevo, del 24 al 26 enero en el Parc Floral del este de la capital, con un posicionamiento cercano en estilo y con expositores que repiten tras participar en Pitti Bimbo.