Playtime mantiene su pulso ‘premium’ en París con una edición de invierno más contenida
La feria infantil regresó con una edición marcada por el diseño. Con el invierno como cita más fuerte, varios expositores insistieron en desafío de activar al comprador francés. Entre las españolas, Tartaleta, Popelino Igor.
Playtime, o lo que es lo mismo: moda infantil contemporánea en un marco parisino bucólico. La feria profesional volvió a instalarse en el Parc Floral, en el este de la capital, un enclave en plena naturaleza que condiciona desde el primer momento la experiencia del salón, celebrado entre los días 24 y 26 de enero. El entorno, más próximo a un paseo por el bosque que a un recinto ferial tradicional, refuerza una forma de mirar el producto pausada y selectiva, muy alineada con el ADN cuidado del evento, en el que históricamente priman las marcas de diseño, vanguardia y posicionamiento medio-alto.
Una nueva edición, esas intenciones se trasladaron al interior del pabellón general que acogió el evento. Con trayectos organizados al “estilo Ikea”, la edición invernal del salón infantil se articuló alrededor de una colorimetría dominada por rosas y rojos, un hilo visual que ordenó el recorrido de visitantes y compradores y reforzó la sensación de coherencia estética en una feria que prioriza posicionamiento y conceptos frente a volumen.
“Made With Love es, ante todo, una historia humana: un espacio para encuentros auténticos y conexiones sinceras, donde el significado guía cada decisión”, señalaron sobre la temática Caroline Descamps, directora de comunicación y márketing digital, y Laetitia Andreini, directora artística del evento. El lema se reflejó en una selección de empresas pensada para poner en valor el oficio, la creatividad y el producto con intención.
Esa dimensión más cultural tuvo, como es habitual, un espacio propio. The Creative Studio reunió una docena de propuestas centradas en ilustración y diseño de estampados infantiles, con estudios como Cha Cha Pop, Jelly Bean Studio o Coquillette Ketchup, que normalmente funcionan más como inspiración o primer contacto que como oferta comercial directa. Frente a ellos, la zona mural First Timers presentó ocho marcas que participaban por primera vez en el salón, entre ellas Maru+Bo, Fable&Bear o Prenta Shoes, en un formato expositivo que desplegó una selección editada de artículos de las nuevas marcas.
Playtime contó con 36 marcas españolas como Bobo Choses, Tartaleta o Calamaro
La representación española, a pesar de que el evento tomaba el testigo de la cita valenciana Fimi, volvió a ser significativa. En total, 36 marcas nacionales participaron en esta edición, confirmando el peso del mercado en un salón de posicionamiento premium. En moda, la propuesta incluyó la participación firmas como Tartaleta, Nobodinoz, Popelin o Pequeño Tocón, mientras que en calzado destacaron enseñas como Pisamonas o Igor, alineadas con el enfoque de diseño y producto cuidado que caracteriza a Playtime.
Más allá del textil, el salón volvió a ensanchar el perímetro de sus expositores. La edición reunió cerca de cincuenta propuestas de calzado, entre marcas especializadas y empresas que incorporaban esta categoría dentro de su oferta, una cifra que confirma el creciente protagonismo del zapato infantil en el mix del evento. La muestra se completó con moda de baño, con marcas del sector como Hello Simone o Coega Sunwear, además de una presencia puntual de juguetes, decoración y propuestas de lifestyle, reforzando la idea de Playtime como feria de universo infantil más allá de la moda como categoría cerrada. El carácter internacional volvió a ser uno de sus activos del evento, con expositores procedentes de Estados Unidos, Portugal, Japón, Australia, Georgia, Italia, Filipinas, Corea del Sur o Emiratos Árabes.
En el terreno del negocio, las sensaciones fueron más prudentes. Más allá de la satisfacción generalizada de los grandes actores asentados en el evento y con gran efecto de tracción y atención, varios expositores extranjeros de menor peso en el mercado francés coincidieron en que la edición resultó algo más floja o de menor afluencia que la de verano, una percepción que llama la atención porque el invierno suele concentrar históricamente uno de los momentos más fuertes del calendario infantil europeo.
Parte de esa sensación tiene que ver con una dinámica ya conocida en las ferias galas. El comprador francés tiende a concentrar su visita en el último día de feria, una pauta que volvió a repetirse y que condiciona el rendimiento de las primeras jornadas. Con escaso margen a la hora de tomar el riesgo de incorporar novedades a la oferta generalizada, especialmente en el caso de los buyers de grandes almacenes, la compra de novedades es escasa y de volumen moderado. De esta forma, los compradores franceses van, a menudo, con citas fijadas de antemano o a visitar marcas que ya forman parte de su catálogo o, al menos, ya conocen. Las sorpresas en este mercado son, por tanto, pocas y se limitan generalmente a multimarcas independientes de fuera de París.
Entrar en la agenda del ‘buyer’ francés es el gran reto para muchas empresas extranjeras
Más allá de la cuestión de calendario, para muchas marcas internacionales, Playtime vuelve a evidenciar una dificultad estructural que consiste en entrar en el circuito del comprador francés, muy fidelizado y con agendas de compra prácticamente cerradas. No es un problema exclusivo de este salón, sino una constante en el ecosistema ferial francés.
Desde distintos stands surgieron propuestas para reforzar el descubrimiento. Algunas marcas apuntaron a la organización de encuentros con compradores, a modo de citas guiadas, como se practica en otras ferias del circuito europeo. Otras señalaron la posibilidad de replantear el recorrido del salón para intercalar marcas consolidadas con nuevas propuestas. La zona de First Timers aporta visibilidad, pero no sustituye el contacto directo que requiere abrir mercado.
El propio posicionamiento de Playtime actúa, a la vez, como fortaleza y como filtro. El grueso de la oferta se apoya en diseño, color, ilustración y una fuerte identidad visual, un planteamiento que conecta bien con compradores en busca de diferenciación, pero que deja menos espacio a propuestas de estética más clásica o tradicional. Para la firma danesa Smafolk, París es una plaza clave que “encaja a la perfección con el estilo cromáticamente intenso y combinaciones desenfadadas” que chocan más con la propuesta de salones nórdicos como Ciff Kids, en los que la moda infantil minimalista domina el grueso de la oferta. “Ya ha habido bastante beige”, sonríe la responsable de la marca con más de dos décadas de historia, que encuentra en Playtime un buen punto de encuentro con compradores coreanos y chinos, siendo los mercados británico y alemán dos de sus principales países por volumen de facturación.

En paralelo, el circuito europeo se ha ido acercando a esta apuesta por la tendencia. La última edición de Pitti Bimbo avanzó en la misma dirección, acelerando una convergencia estética entre ferias y favoreciendo que muchas marcas, como Bobo Choses, The Campamento o Tangerine, repitan presencia en una temporada marcada por la optimización de viajes y presupuestos. El avance del posicionamiento de Pitti podría llegar a suponer, no obstante, a la larga, un probable cuestionamiento de solapamiento de intereses.
La feria celebrará su edición estival del 27 al 29 de junio en París
“Estuvimos por primera vez en Florencia y ahora en París, donde estamos más establecidos, las sensaciones son muy buenas”, resumieron a Modaes las responsables de la marca española The New Society. “Aquí vemos mucho comprador de Europa, Estados Unidos, Líbano o Corea del Sur”, explicaron, detallando que, en el mercado galo, la empresa ya trabaja con un showroom y es comercializada en espacios premium como los grandes almacenes Le Bon Marché o la plataforma Smallable.
Desde la valenciana Mipounet, con seis años de participación a sus espaldas, sí apuntaron a un posible efecto del giro de Pitti Bimbo en una ligera bajada de la afluencia de la feria parisina. La marca, que vende principalmente en Asia, Estados Unidos y en el norte de Europa, trabaja el mercado francés a través de su propia agenda y celebra su aterrizaje en Galeries Lafayette a partir de la próxima primavera. “En España vendemos poco, es un mercado mucho más difícil porque el comprador está acostumbrado a otros precios y propuestas como la de Zara”, lamentaron.
Para la catalana Búho, la experiencia en París resultó “satisfactoria”. “Antes de la pandemia las ferias eran otra cosa, pero hemos tenido muchas citas con clientes nuevos, aquí hay muchos compradores suizos, franceses, alemanes o belgas”, aseguraron desde la marca, fundada hace ya quince años.
Por su parte, Calamaro firmó una segunda participación a dos velocidades. “Hemos visto clientes que ya teníamos y repiten; más que de Europa, hemos tenido contactos de Latinoamérica”, explicaron, apuntando que “lleva tiempo” hacerse un hueco tanto en la feria como en el mercado francés, ahora muy expuesto a marcas de estética menos clásica. Con Italia como mercado que representa un tercio de la facturación de la compañía y un 80% de las ventas internacionales, la marca aspira a explorar nuevos mercados internacionales después de tener el español “ampliamente cubierto”.
En la agenda, Playtime recogió el testigo de la florentina Pitti Bimbo y la valenciana Fimi en la ruta de enero y ya mira a la próxima temporada estival. La organización volverá a convocar la cita de París del 27 al 29 de junio en el Parc Floral, mientras la edición de Nueva York se celebrará del 26 al 28 de julio en el Metropolitan Pavilion. Además, el formato The Tiny Show On Tour parará en Los Ángeles del 2 al 4 de agosto.