Quiebra global del agua: el informe de la ONU obliga a repensar cómo y dónde produce la moda
Naciones Unidas certifica que el planeta ya ha pasado de la crisis a la “bancarrota hídrica”. El diagnóstico redefine el riesgo industrial y sitúa al textil, la confección y el calzado en el foco del sourcing global actual.
El problema del agua empeora: de grave crisis a bancarrota. La Organización de Naciones Unidas (ONU) ha elevado el tono sobre la crisis del agua y ha cambiado el marco del debate. En su último informe, la UN University Institute for Water, Environment and Health declara que el mundo ha entrado en una era de “bancarrota global del agua”, definida como vivir “más allá de nuestros medios hidrológicos”, una situación estructural y, en muchos territorios, irreversible.
El documento rompe con la narrativa clásica de estrés o crisis puntual y subraya que, en numerosos sistemas hídricos, “no pueden restaurarse de forma realista los niveles previos de suministro y de funciones ecosistémicas”. Dicho en otras palabras: al haber agotado reservas hídricas permanentes, la naturaleza por sí sola no es capaz de restaurar el equilibrio hídrico, así que hay que prepararse para una nueva realidad con ausencia o escasez de reservas de agua. Este giro conceptual tiene implicaciones directas para la industria manufacturera global, cuya actividad depende de recursos hídricos cada vez más degradados.
Este nuevo escenario interpela directamente a la industria de la moda, que emerge como uno de los sectores más expuestos. El informe recuerda que la degradación del agua no es sólo una cuestión de cantidad, sino también de calidad, y alerta de que “la fracción de agua realmente utilizable se está reduciendo” por contaminación, salinización y sobreexplotación de acuíferos.
El 70% de los grandes acuíferos del planeta muestran “tendencias de declive a largo plazo”, según la ONU, muchas de ellas irreversibles
La advertencia afecta de lleno a los grandes polos de producción textil, confección y calzado, concentrados en países donde la extracción de agua subterránea ya supera los límites de recarga natural. Naciones Unidas señala que cerca del 70% de los grandes acuíferos del planeta muestran “tendencias de declive a largo plazo”, muchas de ellas irreversibles en la escala de tiempo humana.
El informe también introduce una analogía financiera que refuerza el mensaje: las economías no sólo están gastando el “ingreso” anual del agua, sino liquidando sus “ahorros” naturales, como acuíferos, humedales o glaciares. “Una vez agotados, no se recuperan”, advierte el texto, lo que compromete la continuidad de actividades industriales intensivas en agua.
En el caso del textil, esta presión se suma a la competencia directa con la agricultura, responsable de alrededor del 70% de las extracciones globales de agua dulce. La ONU alerta de que amplias zonas agrícolas ya operan en condiciones de déficit hídrico crónico, lo que anticipa tensiones en el suministro de fibras naturales y celulósicas.
Más allá del impacto ambiental, el informe vincula la quiebra del agua con riesgos sociales y de estabilidad. “La escasez hídrica es ya un factor de inseguridad, migraciones y conflicto”, apunta el documento, un contexto que eleva el riesgo operativo y reputacional para las cadenas de suministro de la moda en el Sur global.
Para el textil, la confección y el calzado, la quiebra hídrica marca un antes y un después en el ‘sourcing’ y obliga a repensar dónde y cómo producir
La ONU también cuestiona la eficacia de las respuestas tradicionales. A su juicio, las políticas centradas en eficiencia incremental y gestión convencional “ya no son adecuadas” para sistemas en bancarrota hídrica. En su lugar, aboga por transformar los modelos productivos y “reconfigurar usos, derechos y expectativas” en torno al agua.
El mensaje final es claro: el agua deja de ser una variable ambiental secundaria para convertirse en un factor estratégico de la industria global. Para el textil, la confección y el calzado, la quiebra hídrica marca un antes y un después en el sourcing y obliga a repensar dónde y cómo producir en un planeta con límites cada vez más visibles.