9 jul 2025
Algunos países han entendido el valor de posicionar, durante años, un concepto que los identifique y los diferencie en el escenario global. Ese concepto se convierte en una poderosa plataforma de conversación, turismo, negocios y creatividad; es una palanca simbólica que les permite mostrar lo mejor de sí mismos. Hagamos el ejercicio: cuando pensamos en Perú, evocamos su gastronomía (el ceviche, el suspiro limeño); si pensamos en Suiza, imaginamos chocolate fundiéndose en una taza de café humeante; si mencionamos Argentina, el fútbol vibra con cánticos en un estadio lleno. Son asociaciones inmediatas que ligan cultura con identidad, deseo con pertenencia. Y entonces, ¿qué pasa cuando pensamos en Colombia? Cada vez más, la respuesta es moda.
Gracias a una arraigada vocación textil-industrial, el país ha consolidado una oferta de moda con carácter propio. Hoy, Colombia destaca por sus marcas con ADN definido, propuestas diferenciales y una creatividad que rebosa talento, visión empresarial y una estética global que no renuncia a sus raíces.
Colombia es actualmente el cuarto mercado más relevante en consumo de moda en Latinoamérica con una industria valorada en aproximadamente 33 billones de pesos anuales. Además del mercado interno, se presenta una clara oportunidad regional: la afinidad demográfica, cultural y de estilo con países como Perú, Costa Rica, Uruguay y Venezuela abre las puertas para que la moda colombiana extienda sus horizontes y se proyecte como carta de presentación ante el mundo.
Sin embargo, los desafíos que enfrenta el sector no son menores. La escasez de mano de obra cualificada, el aumento en los costos de energía, los ajustes tributarios y la inestabilidad legislativa generan un contexto que exige resiliencia y estrategia. Este entorno adverso obliga a que las empresas del sector piensen globalmente, consoliden estructuras competitivas y desarrollen modelos de negocio que puedan navegar los vaivenes locales sin perder de vista las oportunidades externas. Y es que el mundo está demandando moda con propósito, identidad y diseño. Quienes comprendan esta dinámica y se anticipen, ganarán participación de mercado y construirán negocios sostenibles en el tiempo.
Las cifras respaldan esta lectura. Entre enero y febrero de 2025, las exportaciones del sector textil crecieron 0,3% en valor y 4,6% en volumen. En contraste, las importaciones aumentaron un 22,2% nominal y 17,2% en volumen sólo en enero. Esto refuerza la necesidad de fortalecer las capacidades locales para competir globalmente con una oferta robusta, diferenciada y eficiente.
“El mundo está demandando moda con propósito, identidad y diseño. Quienes comprendan esta dinámica y se anticipen, ganarán participación de mercado y construirán negocios sostenibles en el tiempo”
Si bien el proceso de internacionalización ha sido gradual, marcas y diseñadores colombianos ya están dejando huella en plataformas y vitrinas internacionales. Este cambio de mentalidad hacia lo global es un signo alentador. Al mismo tiempo, el auge de la música y el entretenimiento colombiano (con artistas, productores y creadores que marcan tendencia) ha potenciado una conexión natural entre moda y cultura, generando colaboraciones que fortalecen la visibilidad del diseño nacional en el exterior. La moda colombiana no avanza sola: detrás de cada prenda hay una red de manos, ideas, saberes y alianzas que conforman un ecosistema resiliente y ambicioso.
En este escenario, cabe preguntarse: ¿qué hace diferente a la moda colombiana del resto del mundo? La respuesta está en la nueva concepción de lujo. Hoy, el lujo ya no está ligado únicamente al precio o la ostentación, sino a valores como la exclusividad, la historia detrás de cada prenda, la sostenibilidad y el trabajo artesanal. Colombia tiene la capacidad de responder a esta demanda con una propuesta auténtica, coherente y competitiva. Prueba de ello son marcas como Vélez, que ha evolucionado hacia un concepto de lujo artesanal con su línea Artisan, o Punto Blanco, que recientemente lanzó una colección en colaboración con la marca Ballen, reafirmando su apuesta por una moda con identidad artística y sensibilidad global. Estas iniciativas evidencian la capacidad de nuestras empresas para crear valor agregado y conectar con nuevos públicos.
Por otro lado, eventos como Colombiatex de las Américas y Colombiamoda, organizados por Inexmoda, se han consolidado como plataformas clave para el posicionamiento de la moda colombiana ante compradores, inversionistas y medios internacionales. Estas ferias no solo conectan la oferta con la demanda, sino que también impulsan conocimiento, tendencias y transformación empresarial.
El camino por recorrer aún es largo, pero las bases están puestas. Colombia tiene lo esencial: talento, industria, visión e identidad. Ahora es momento de fortalecer el ecosistema con innovación, educación, formalización y sostenibilidad. Porque si algo ha demostrado la moda colombiana es que está lista para competir, colaborar y conquistar, desde Colombia para el mundo.
Sebastián Díez
Presidente ejecutivo de Inexmoda
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