Equipamiento

Revista Modaes número 56

Shay Sethi (Ambercycle): “Los ‘next gen’ representan la descarbonización de nuestros armarios”

El CEO de Ambercycle lidera una de las start ups más prometedoras del reciclaje químico sin, asegura, demasiada presión. La urgencia sí marca su agenda: la transformación de la moda es inevitable, pero cuanto antes ocurra, mejor.

Shay Sethi (Ambercycle): “Los ‘next gen’ representan la descarbonización de nuestros armarios”
Shay Sethi (Ambercycle): “Los ‘next gen’ representan la descarbonización de nuestros armarios”

Celia Oliveras Castillo

Shay Sethi tiene ese no sé qué californiano, que él describe a regañadientes como ambición, que le ha permitido conseguir el sueño de muchos: crear una fibra reciclada capaz de enamorar a Inditex. El bioquímico fundó Ambercycle de la mano de su compañero de universidad Moby Ahmed en 2015, con la ambición de revolucionar el mundo del reciclaje textil. Por entonces, Sethi no era consciente del complicado sector en el que había decidido entrar. “Se imagina cómo nos quedamos cuando, tras pasar tanto tiempo desarrollando una fibra, ¿nos dijeran que no era el tono correcto de azul?”, bromea el ya ahora CEO de una de las grandes promesas del reciclaje químico de la moda. Hoy, Sethi ha cambiado sus camisetas negras y el laboratorio por camisas de cycora, el poliéster reciclado patentado por Ambercycle, y salas de reuniones con los altos directivos de la moda.

 

 

Revista Modaes número 56

Accede a todos los contenidos

 

 

 

Pregunta: El futuro modelo de la industria de la moda depende, en gran medida, de la posibilidad de crear nuevos materiales. ¿Siente presión?

 

Respuesta: No diría que presión sea la palabra correcta, pero sí urgencia. La idea bajo la que hemos construido Ambercycle implica que no somos únicamente un proceso de reciclaje, sino un cambio en el pensamiento de nuestros clientes. Si se para a pensarlo, toda la ropa que se fabrica, por mucho que luego se venda o se repare, acaba tirándose a la basura. Eso es una verdad absoluta, y la única manera de cambiarlo es escalando la tecnología. Esta es la única solución real a un problema que va a llegar sí o sí. Es un viaje conjunto como industria, por lo que no hablaría en términos de alcanzar un objetivo, porque la transformación será inevitable, simplemente nosotros sólo estamos intentando que ocurra lo antes posible.

 

 

P.: A principios de 2024, una de las promesas next gen, Renewcell, quebró. ¿Qué consecuencias tuvo?

 

R.: Hablando desde nuestra experiencia, el interés en general de la industria por la sostenibilidad no ha disminuido desde que estalló el caso Renewcell. Al final, los métodos específicos para descubrir cómo desarrollar la circularidad no dependían de una única compañía, sino que es una transformación que requerirá de la colaboración de muchas compañías y marcas diferentes, de partes de la cadena de suministro y de empresas como Ambercycle. Por eso el problema que tuvo Renewcell no ha desacelerado la transformación, sino que forma parte de intentar algo nuevo, hay subidas y bajadas, y si miramos la imagen general, la transformación está teniendo lugar, incluso en el caso de Renewcell, que después de todo, ha seguido operando, aunque sea bajo otro nombre, y tanto Ambercycle como muchas otras compañías hemos seguido creciendo. La industria sigue buscando circularidad.

 

 

P.: ¿El toque de atención a las marcas funcionó, entonces?

 

R.: Definitivamente atrajo más atención al problema de escalar la tecnología, que es un proceso extremadamente complejo. Se ha escrito mucha literatura alrededor del caso de Renewcell en concreto, y eso también ha generado que las empresas presten más atención a cómo hacer las cosas correctamente, lo que ha sido muy útil para el sector en general y para compañías como la nuestra.

 

 

 

 

 

 

P.: ¿Y qué puede aprender la moda después de todo?

 

R.: No estoy seguro de que se pueda hablar de un gran aprendizaje, sino más bien de pequeñas lecciones. En primer lugar, lo importante que es pensar en la integración de la cadena de suministro al completo; no se trata únicamente de producir el material, debemos ir más allá y asegurarnos de ser capaces de crear estas fibras increíbles, pero también de que se adapten a toda la cadena de valor, desde el tier 4, en la extracción de materias primas, al tier 1, en la confección de las prendas. Muy pocas empresas del sector tienen el conocimiento total de su cadena de valor, y este aprendizaje apenas se está empezando a construir. En segundo lugar, diría que desarrollar una estrategia regional que sostenga la estructura de costes. Estamos buscando diferentes lugares en el mundo en los que fabricar nuestra fibra, no solamente poliéster, sino una cartera mucho mayor de fibras. Y, por último, la importancia de centrarse en la historia de la marca, en nuestro caso, de cycora, que vemos como una marca ingrediente y un punto de contacto con los clientes. Las empresas quieren el material, pero también quieren poder ser parte de la historia de cycora.

 

 

P.: Cuando llama a la puerta de un grupo como Inditex o H&M, ¿le abren más hoy que hace dos años?

 

R.: Este año celebramos nuestro décimo aniversario, y a medida que hemos crecido como compañía, también vemos la maduración de la industria, que ha generado una capacidad de tener conversaciones más sofisticadas. Ahora también nos estamos graduando de lo que yo llamaría la fase de start up y transitando a la fase de desarrollo real, en la que las marcas pueden hablar con nosotros sobre la posibilidad de comprar miles de toneladas de material.

 

 

P.: ¿Les falta a las empresas de moda conocimiento técnico para entender lo que hacen? Al fin y al cabo, son químicos…

 

R.: Definitivamente, parte de nuestro trabajo ha sido crear una historia alrededor de la tecnología además de desarrollar esta en sí misma. Cuando empezamos, de todo de lo que se hablaba era de polimerización y capacidad, pero ahora la conversación gira alrededor de otros conceptos, como la calidad de las fibras, por ejemplo. El conocimiento base de las empresas ha crecido para llegar allí donde el sector industrial interactúa con las marcas, y este cambio nos ha beneficiado y facilitado el trabajo. También ha sido un factor importante que antes de cerrar muchos acuerdos, hemos tenido conversaciones muy largas con las empresas y hemos pasado, digamos, una primera fase de enamoramiento. Y en algunos casos, esto ha derivado en un matrimonio, un acuerdo, y en otros no, y eso nos ha enseñado que es un camino largo. No basta con tener una idea e intentar venderla, lo que estamos construyendo son relaciones de muchos años en las que nos enfrentamos a un reto complicado, pero ambos queremos hacer lo posible por resolver el problema.

 

 

P.: Y a una empresa como Ambercycle, ¿le falta conocimiento de moda?

 

R.: Muchísimo, yo no solía usar nada más que no fueran camisetas negras. Nunca había pensado en la moda como algo más allá, y fue muy emocionante descubrir el proceso que hay detrás. Grandes volúmenes de materiales industriales que se acaban convirtiendo en objetos muy apreciados, la moda no es una commodity. Lo realmente interesante fue investigar cómo, por mucho que nosotros fuéramos capaces de fabricar una fibra o un hilo, ¿era del color correcto? ¿tenía la textura adecuada? Esto es en lo que piensan los diseñadores cuando compran el material. Es cierto que, como puede imaginarse, hubo un gran aprendizaje detrás del hecho de que, tras pasar tanto tiempo desarrollando una fibra, alguien nos viniera a decir que no era el tono correcto de azul. Pero al final lo hemos interiorizado y apreciado, y bueno, hoy en día ya me pongo algo más que camisetas negras.

 

 

 

 

P.: ¿Cuánto de su trabajo es pedagogía?

 

R.: Lo curioso es que cada empresa tiene diferentes enfoques. Por ejemplo, una compañía como Inditex se interesa mucho en las cualidades de las fibras que podemos hacer, en los tiempos de entrega o en la eficiencia de la cadena de suministro. En cambio, con Patagonia nos enfocamos más en el ángulo del rendimiento de las fibras y sus aplicaciones técnicas, mientras que Ganni, una empresa del sector del lujo, está más interesado en contar la historia de cycora e integrarla en la suya propia. Una vez salvadas estas diferencias, el gran punto en común es que todas quieren llevar a cabo un cambio transversal e ir más allá de cumplir ciertos objetivos.

 

 

P.: ¿Y al cliente final, hay que explicarle qué es el reciclado?

 

R.: Esta es la razón principal por la que nos centramos tanto en explicar la historia de cycora, porque si usted, o yo mismo, no tuviéramos ningún conocimiento sobre los materiales, compraríamos únicamente en base a si la prenda nos gusta o no. ¿Cómo creamos un deseo por este material? ¿Es suficiente poner una etiqueta verde o hablar de las propiedades técnicas? Está claro que no. Lo que tenemos que hacer es explicar nuestra historia de una forma que logre que, al final del día, una prenda que lleve la etiqueta de Ambercycle sea una razón para comprarla. Es lo mismo que ocurre con GoreTex, cuando la gente compra un artículo y pone GoreTex en la etiqueta, eso es algo positivo. Es lo mismo que queremos conseguir con Ambercycle a largo plazo.

 

 

P.: Si mi madre piensa que su ropa está hecha de ropa que ya se ha usado, quizás sienta rechazo. ¿Qué le diría?

 

R.: Es una respuesta muy sencilla: no es ropa antigua, no hay ningún tipo de diferencia de calidad y las cualidades del tejido son exactamente las mismas. Los next gen representan el futuro y la descarbonización de nuestros armarios como consumidores, tomar buenas decisiones sobre los materiales que usamos en nuestras vidas. Y por ahora, si nos podemos fiar de lo que nos han dicho las marcas, esta idea resuena entre los consumidores.

 

 

P.: En una escala del 1 al 10, ¿cómo de complicado es reciclar la moda?

 

R.: No ha sido sencillo, eso seguro. Sin embargo, lo curioso es que el desafío no ha sido nunca, mirándolo desde una perspectiva técnica, conseguir reciclar a pequeña escala. Como químicos no es complicado fabricar una o dos camisetas con poliéster reciclado, de hecho, es relativamente simple. La dificultad llega con el volumen, con replicarlo en millones de prendas y alcanzar la escala industrial que tiene la moda hoy en día. Aquí es donde está el gran reto de la ecuación de la circularidad. Por eso precisamente nos hemos focalizado en trabajar con empresas de todos los tamaños, de grandes a pequeñas, todo el espectro del sector, porque para conseguir la demanda, necesitamos incluir a todas. Y eso supone también un rompecabezas, porque entonces hace falta desarrollar una tecnología que pueda funcionar no para una o dos marcas, sino para todas ellas, en todas las cadenas de suministro, en diferentes tipos de tejidos, en todos los tipos de hilo y en todos los productos. Nos ha llevado un tiempo, como he dicho…

 

 

 

 

P.: ¿Es posible un sector que no dependa nunca más de las fibras vírgenes?

 

R.: La camiseta que yo estoy usando ahora mismo, por ejemplo, está fabricada en un 70% con cycora y en un 30% con algodón. Y la idea que teníamos cuando empezamos trabajando en Ambercycle era que pudiéramos coger una prenda como esta, meterla en nuestro proceso de reciclaje, y obtener, de nuevo, un 70% de cycora y otro 30% de algodón, y volver a reutilizarla. Evidentemente el punto de partida ha sido centrarnos en el mayor residuo que existe actualmente en la moda, el poliéster, pero luego seguir expandiendo el proceso hasta el número dos, el tres, el cuatro… El objetivo a largo plazo pasa por desarrollar una solución totalmente circular, y que todas las marcas que acudan a nosotros y nos pidan la prenda que sea, con el material que sea, un 65% sintético y un 35% algodón, por ejemplo, tengamos la posibilidad de suministrárselos.

 

 

P.: ¿Sustituirá completamente el reciclaje químico al reciclaje mecánico tradicional?

 

R.: El rol del reciclaje mecánico ha sido, y aún es hoy, de vital importancia. En todos los procesos de transformación hay pasos entremedios. Es importante crear algo hoy que, aunque no sea capaz de cumplir el objetivo, pueda transitar en el tiempo. Hemos trabajado de la mano de muchos recicladores mecánicos para entender qué materiales no son capaces de procesar ellos y empezar nosotros por esos, que son los que sí tenían un final de vida. Y luego, con el tiempo, iremos escalando los procesos poco a poco hasta desarrollar una solución de infraestructura global. Pero sin ninguna duda se acabará imponiendo, por un tema central en la moda que es la calidad del tejido. Ni un experto podría ser capaz de notar la diferencia entre un tejido de poliéster reciclado químicamente y uno virgen, y es eso lo que va a hacer posible la transformación a una moda circular.

 

 

P.: ¿Dónde deben construirse las fábricas de reciclaje: en el punto clave de la producción (Asia) o del consumo (Europa y Estados Unidos)?

 

R.: Como usted dice, en Asia hay una gran cantidad de materiales sobrantes de la producción que deben gestionarse, mientras que en Europa y Estados Unidos hay tantas o más prendas que deben también gestionarse. Por eso, nuestra estrategia es construir una red capaz de gestionar todo ese material, sin importar de dónde proceda ni dónde se encuentre. Hay oportunidades de reciclaje en Asia, en Europa, en Estados Unidos… Todos estos territorios son ubicaciones muy interesantes para montar una estructura porque todos darían respuesta a un problema diferente. Para bien o para mal, el residuo textil está en todas partes. Y la clave del reciclaje químico y de nuestro proceso en concreto es que no importa el origen del material, si es posindustrial o posconsumo, sino que lo que varía es con quién nos aliamos en cada región para evitar que estos acaben siendo desechados. En el caso de Asia, por ejemplo, trabajamos de la mano de fabricantes, mientras que en Europa, lo hacemos junto a compañías de recolección de ropa de segunda mano y de gestión de residuos. La estructura es diferente, pero el proceso es el mismo.

 

 

P.: En 2023, Rehubs dijo que hacía falta una red 250 centros industriales en Europa para desarrollar la industria del reciclaje. ¿Cómo de lejos estamos?

 

R.: Nuestra aproximación siempre ha sido entender que nos enfrentamos a un gran problema, y empezar poco a poco, construyendo un par de estos centros y ver cómo funcionan, qué se puede mejorar o qué más hace falta. Pueden acabar necesitándose 250 centros, o puede que hagan falta más o menos, pero esta cifra lo que revela es la magnitud del problema al que nos enfrentamos.

 

 

 

 

P.: Triunfar en los materiales next gen parece no ser para todos. ¿De qué depende que salga adelante una compañía?

 

R.: En primer lugar, un buen feedback de los clientes y las marcas: estamos trabajando en equipo y hace falta tener buenas conexiones con las empresas para diseñar las instalaciones y establecer la producción necesaria. El segundo punto es la atención al detalle, no saltarse los pasos intermedios. Hay que avanzar poco a poco desde una escala productiva reducida, a una mediana, una más comercial... Estos procesos requieren de inversiones millonarias, y debemos ser metódicos a la hora de trabajar si queremos asegurarnos realmente de que vamos por el camino correcto. Y por último, el compromiso del equipo, no sólo desde la empresa innovadora, como en este caso es Ambercycle, sino de todos los socios de la cadena de suministro hasta las marcas, porque sin una responsabilidad conjunta más allá, no va a funcionar. Todos debemos querer que esto funcione, porque la tecnología o su integración en la cadena de suministro, son problemas difíciles, pero solucionables, no estamos intentando inventar nuevas físicas, todo se reduce a la voluntad.

 

 

P.: ¿En qué sectores puede reflejarse la moda para avanzar en circularidad?

 

R.: Un ejemplo que nosotros miramos a menudo es el sector del automóvil y el auge de los coches eléctricos. Inicialmente, eran productos con un precio muy alto, pero con el tiempo la capacidad industrial se desarrolló, y el propio sector tradicional empezó a mostrar interés por estos modelos. Pero el germen nació con unas pocas empresas innovadoras, que tuvieron que montar de cero toda la cadena de suministro y facilitar su integración. No sólo es crear un producto, es ser capaz de integrarlo en las infraestructuras productivas poco a poco hasta alcanzar una capacidad manufacturera.

 

 

P.: El mundo se está redibujando en términos geopolíticos, ¿seguirá siendo la sostenibilidad una prioridad de las compañías en un mundo con barreras en el comercio?

 

R.: Tenemos el privilegio de estar muy presentes en Asia y de contar con múltiples socios europeos, pero al final del día somos una empresa estadounidense. No creemos que lo que ha sucedido este último año haya borrado de golpe todo el avance. Puede ser que algunas marcas sí que hayan retrocedido, especialmente las estadounidenses a causa de los aranceles, pero en general aún observamos un interés real en las empresas, la cadena de valor y los inversores. Nosotros tenemos un producto de vanguardia único, que va a impulsar la circularidad, ya sea en Estados Unidos, en Asia o en Europa, o en los tres a la vez. La verdadera pregunta no es si va a suceder este cambio dentro de la moda, sino cuándo lo va a hacer.

 

 

P.: La tecnología ya existe, ¿es viable escalar el reciclaje químico a la velocidad que han marcado legislaciones como la europea?

 

R.: Es importante tener ambición, hay que tener un objetivo alto y canalizar todos nuestros esfuerzos para llegar a él. La vida es corta, y el problema ya lo tenemos frente a nosotros. El mundo no va a mejorar por sí mismo, y tenemos que trabajar para que los avances continúen.

 

 

P.: ¿Es más fácil hacer sostenibilidad en Europa que en Estados Unidos?

 

R.: Claramente hay un gran mercado en Europa, viajamos mucho hasta allí, hasta el punto de que un vuelo así de largo se siente como un viaje casi corto. Pero en cierta manera nos ha funcionado la ambición californiana, por llamarla de alguna forma, esta mentalidad de no sólo tener una idea genial, sino de ser capaces de pensar a largo plazo y trabajar duro para desarrollarla. Eso es lo que es Ambercycle como compañía.

window.marfeel = window.marfeel || { cmd: [] }; window.marfeel.cmd.push(['compass', function(compass) { compass.trackConversion('subscribe_cta_click'); }]);