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Cristian Castillo (UOC): “El 80% de los envíos se hace a domicilio, es un modelo insostenible”

La logística requiere de un cambio de paradigma para ser sostenible, tanto económicamente como medioambientalmente, una necesidad de cambio que se refleja en este Black Friday con márgenes estrechos para los logísticos. 

Cristian Castillo (UOC): “El 80% de los envíos se hace a domicilio, es un modelo insostenible”

M. Tamayo

25 nov 2022 - 05:00

La logística necesita un cambio. Los márgenes para las compañías del sector cada vez son más estrechos y el modelo roza la insostenibilidad en lo económico y la abraza del todo en lo medioambiental, según Cristian Castillo, profesor e investigador de la Universidad Oberta de Catalunya (UOC). Castillo apunta que esta será una buena campaña a pesar de la incertidumbre económica, que puede rebajar un 5% el volumen de paquetería. El experto pone el foco también en la falta de relevo generacional en el sector y la necesidad de llegar a un pacto como sector para mejorar las condiciones de los trabajadores, en especial los camioneros. “Hay que cambiar el modelo y evitar que se pueda trabajar a pérdidas, pero tiene que hacerlo todo el sector”, sostiene Castillo.

 

Pregunta: La logística se enfrenta a una explosión de pedidos para este Black Friday, ¿están las empresas preparadas para hacerle frente?

 

Respuesta: El sector lleva meses preparándose para estas campañas. Los retrasos se han ido compensando con anticipación en las compras. No debería haber afectaciones como tampoco las hubo el año pasado, cuando la situación era más complicada. Todavía hay sectores que arrastran el colapso, como los materiales de construcción o los semiconductores, pero en general se ha estabilizado. Ahora, afecta más el de la situación económica de las familias y el encarecimiento de la materia prima, lo que puede hacer bajar en un 5% el volumen de paquetería. Aun así, son fechas señaladas y, más allá de alguna reducción de las compras, por la afectación económica notamos cierta normalidad.

 

 

P.: Esta campaña coge al sector con los almacenes llenos. ¿Cómo cambia la gestión logística respecto a otros años?

 

R.: Tener que avanzar la compra provoca que las campañas de navidad o Black Friday cada vez empiece antes. No tiene sentido tener la mercancía en el almacén porque no se lo está sacando rendimiento, así que se pone a la venta y así se anticipan compras navideñas. Hace meses que hay polvorones y turrones. Aun así, la gestión de stocks no debería ser diferente a la del año pasado, cuando ya se anticipó la compra. Está por ver y si hay respuesta por parte del usuario por la incertidumbre económica. El año pasado, estábamos con un relativo confinamiento, pero ganas de gastar, este año, con la situación económica, puede que se reduzcan las compras más impulsivas.

 

 

P.: Los atascos en los puertos se están deshaciendo, pero siguen lastrando la supply. ¿Qué pueden hacer las compañías logísticas para mitigar el impacto de la cadena de suministro?

 

R.: Es una pregunta compleja. Anticiparse a una disrupción de la cadena como fue el Covid-19 o la guerra de Ucrania es imposible para cualquier compañía logística. Hay algunos elementos, como tener proveedores más de proximidad, que pueden ayudar. Pero, sobre todo en Europa, ha habido una deslocalización de las empresas durante años, muchas de ellas a Asia, así que no es una acción que puedes hacer de un día para otro. Los productos estratégicos deberían estar en stock o trabajar para que se produzcan cerca. Todo esto requiere inversiones a largo plazo, algo se está haciendo, pero puede que en cuatro o cinco años ya empecemos a hacerlo. Lo importante es anticiparse a la situación y encontrar proveedores fiables y no dejarse llevar por la incertidumbre. Si una empresa ve que no llega el material, tiene tendencia a pedir más de lo que necesita y se genera una demanda irreal, algo que, en parte, colapsó la cadena logística el año pasado.

 

 

 

 

P.: Con la subida de precios de los carburantes y las rentas se están estrechando los márgenes de las compañías logísticas. ¿Ya no es tan rentable como al inicio de la pandemia?

 

R.: Incluso antes del inicio de la pandemia ya había problemas con la estrechez del margen. Gran parte de las reivindicaciones del sector se deben a que muchas empresas trabajaban a pérdidas. La subida de carburante es un elemento más que dificulta aumentar el margen. Sin ir más lejos, DHL ha anunciado que para enero de 2023 sube su tarifa un 7,3% y lo veremos en otras compañías. Es difícil, la ley que se sacó a raíz de la huelga de marzo intenta que el sector no tenga que trabajar a pérdidas, pero falta vigilancia. Muchas veces hablamos de grandes volúmenes de transacción, pero facturación no es beneficio.

 

 

P.: Para la logística, ¿sale rentable la campaña de Black Friday?

 

R.: El origen del Black Friday de poner a la venta productos en exceso un viernes ha desaparecido. En su momento era una buena oportunidad, pero ahora las empresas están casi obligadas a sumarse para poder competir. Se ha desvirtuado mucho su sentido. A una empresa que realmente haya planificado el Black Friday sí que le puede aportar beneficio. Si vende va a ganar dinero, sea más o menos. Aunque no creo que sea como antes.

 

 

P.: ¿Cómo se puede lidiar con el incremento de las devoluciones?

 

R.: Tiene que haber un cambio de paradigma. No sólo de las devoluciones, sino también de la última milla. El 80% de los envíos actuales se hacen a domicilio, es un modelo insostenible, tanto por la huella de carbono como la gestión urbana. Para que cambie, por un lado, se requiere de inversión y puestos de nuevos modelos de entrega, como pequeños comercios o estaciones y centros públicos como estaciones de tren o autobús. El gasto de las devoluciones ha de controlarse desde origen, analizando la experiencia de usuario para que no pueda hacer muchas devoluciones gratis y empezar a cobrar para que un transportista vaya a casa a recogerlo, si es en tienda no. Inditex lo hace así en Europa, aunque todavía no ha llegado a España.

 

 

P.: ¿Cómo ha de desarrollarse la última milla en ciudades como las españolas?

 

R.: La gestión de última milla tiene que pasar por incentivar los vehículos sostenibles, como la furgoneta eléctrica y la bicicleta eléctricas. La última milla tiene que abordar la llegada de la mercancía a la ciudad a través de transporte público como la línea de ferrocarril, una utopía ahora mismo em España porque las infraestructuras no está preparada. Dentro de la ciudad, hay que contar con plataformas de recepción, lo transferencia a vehículos sostenibles.

 

 

P.: ¿Es sostenible actualmente?

 

R.: Económicamente, lo es, pero muy justo, y medioambientalmente, no. Las ciudades ya están buscando soluciones. Las empresas han de trabajar para que el usuario sea consciente de esto y que le ofrezca otras opciones que a día de hoy no existe. Este es el primer paso para la conversión del modelo.

 

 

P.: El gigante del logístico Amazon ha anunciado despidos en Estados Unidos que afectan a su red logística y también lo hizo Alibaba en China. ¿En España también se ha acabado el boom del ecommerce?

 

R.: Aquí tenemos un gran recorrido de crecimiento. El ecommerce creció un 6% en el primer semestre. En España va a seguir aumentando, aún tenemos margen.

 

 

P.: ¿Realmente hemos pasado de un modelo de suministro del just in time al just in case o las compañías prefieren no aumentar costes?

 

R.: El just in case se sigue implementando después de que se popularizara con la irrupción de la pandemia. La incertidumbre hace que las empresas tengan más stock. No se la juegan con el just in time, pocas empresas se arriesgan, excepto en aquellas donde directamente no hay stock, como la automoción.

 

P.: Las compañías se quejan de qué falta personal para esta campaña. ¿Cómo puede hacer el sector para captar más trabajadores?

 

R.: Existe mucha necesidad. Hay posiciones que cuesta mucho cubrir. Destacaría una, junto con el resto de Europa, que es la del camionero y lo vimos en Reino Unido tras el Brexit. Eso es algo que en los próximos años puede hacer mucho daño al sector. La pregunta es qué joven quiere una vida como la que ofrece este oficio, por esto no está habiendo relevo generacional. Hay que cambiar el modelo y evitar que se pueda trabajar a pérdidas, pero tiene que hacerlo todo el sector. Y la administración también tiene que poner de su parte.