Entorno

Radiografía de un mundo sin ‘de minimis’: casi un centenar de países cancelan envíos a EEUU

Desde finales de agosto, cuando el Gobierno liderado por Trump eliminó definitivamente la exención fiscal de minimis, casi noventa países de todo el mundo han suspendido temporalmente sus envíos de paquetes a Estados Unidos.

Radiografía de un mundo sin ‘de minimis’: casi un centenar de países cancelan envíos a EEUU
Radiografía de un mundo sin ‘de minimis’: casi un centenar de países cancelan envíos a EEUU

Celia Oliveras

Radiografía de un mundo sin de minimis. El principal mercado de consumo del mundo cerró definitivamente la puerta de entrada a los paquetes de bajo importe al país a finales de verano, cuando el Ejecutivo estadounidense anunció el 29 de agosto que ponía fin a años de exención fiscal por la cual los paquetes de bajo valor estaban eximidos de pagar impuestos en la aduana del país. Mientras los operadores postales de todo el mundo se lanzan a suspender temporalmente sus envíos a Estados Unidos, la Unión Europa, Reino Unido o Sudáfrica estudian su propia eliminación de la normativa.

 

Estados Unidos introdujo por primera vez la exención fiscal en la sección 321 de la Ley Arancelaria de 1930, con el objetivo principal de facilitar la entrada de paquetes hechos por los turistas estadounidenses que viajaban al resto del mundo. La globalización del comercio, así como el auge de plataformas de comercio electrónico, sin embargo, hicieron que la normativa, comúnmente conocida como de minimis, adquiriera un papel vital para las empresas que buscan un hueco entre la base de consumidores estadounidenses, la mayor del mundo.

 

Únicamente en 2024, las autoridades aduaneras de Estados Unidos procesaron más de 1.300 millones de paquetes sujetos a esta exención, según datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza del país, más de nueve veces más que hace una década, cuando la cifra se situaba en torno a los 139 millones de paquetes. En el último año, además, esta cifra se ha multiplicado, pasando de 2,8 millones de paquetes procesados diariamente en 2023, hasta los cuatro millones de paquetes actualmente.

 

 

 

 

La decisión estadounidense tenía el objetivo de evitar precisamente que compañías como Shein, Temu o Alibaba se beneficiaran de esta exención para introducir su mercancía en el país, y equilibrar la balanza con otros actores, principalmente nacionales. Los servicios postales de todo el mundo, sin embargo, encargados en muchas ocasiones de hacer llegar los paquetes al territorio, se han convertido en los otros grandes perjudicados por la normativa.

 

Desde el 29 de agosto, cuando finalizó definitivamente la exención del pago, hasta 88 operadores postales de todo el mundo han suspendido, por el momento de forma temporal, el envío de paquetes al país, según datos de la Unión Postal Universal (UPU). El organismo, una organización vinculada a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), llegó a cifrar en un 81% el descenso del tráfico postal el día del fin de la normativa respecto a la semana anterior.

 

Bajo el nuevo esquema aduanero, todos los paquetes que entren en el país, independientemente del país de origen o de su valor, deberán contar ser procesador por la Oficina de Aduanas del país, contar con una declaración aduanera y estar sujetos al pago de impuestos. Temporalmente, y durante los próximos seis meses, sin embargo, el Gobierno ha instaurado una tarifa temporal de entre 80 dólares y 200 dólares por artículo, como una alternativa para los operadores postales mientras llevan a cabo los cambios logísticos necesarios, como el mayor cobro por paquete.

 

 

 

 

El primer ‘de minimis’ cerrado…

Joe Biden ya inició este proceso durante su mandato entre 2021 y 2025, pero ha sido la Administración de Trump la encargada de oficializar el fin de esta norma. El mandatario estadounidense implementó en febrero un primer arancel del 10% a los envíos comerciales provenientes de China, incluyendo también aquellos con un valor de menos de 800 dólares, es decir, los que se podían acoger al de minimis. Entonces, el US Postal Service anunció que congelaba la entrada de paquetes provenientes de China, un veto que se alargó durante doce horas.

 

La oficina postal estadounidense se vio obligada a dar marcha atrás en su decisión, dada la gran cantidad de paquetes a gestionar. No ha sido hasta ahora, por lo tanto, cuando la exención se ha eliminado definitivamente, con el objetivo de dar tiempo a la oficina aduanera para prepararse para gestionar el volumen extra de paquetes diarios.

 

Correos anunció a finales de agosto la interrupción de su servicio de envío de paquetes de menos de 800 dólares a Estados Unidos. La oficina postal española alegó que el “escaso margen de tiempo para adaptarse a las nuevas exigencias” motivaron la decisión, con el objetivo de evitar que este incremento de precios se trasladara a los consumidores.

 

“Esta situación obliga a Correos, al igual que a todos los operadores postales que gestionan envíos con destino a Estados Unidos, a modificar sustancialmente sus procesos, así como a aumentar los controles de los envíos para poder implementar los nuevos requisitos aduaneros”, explica la oficina. La decisión, añade, ha impactado de manera significativa en la logística postal internacional y en los flujos de comercio electrónico.

 

 

 

 

Junto a Correos, las principales oficinas postales europeas también han optado por no prestar temporalmente el mismo servicio. Por un lado, Poste Italiane empezó a implementar la prohibición pocos días antes de la entrada en vigor, ante la “ausencia de instrucciones diferentes de las autoridades estadounidenses”.

La Poste, en Francia, adoptó la misma medida alegando los “plazos extremadamente cortos” para prepararse, mientras que Posten Bring, el servicio noruego, y DHL, el alemán, han interrumpido también este tipo de envíos. La belga Bpost, la escandinava PostNord o la neerlandesa PostNL también se unen a la lista.

 

… pero no último

Pese al revuelo que está causando la decisión estadounidense en las oficinas postales de todo el mundo, el ejemplo del país estadounidense se ha empezado a extender por el resto del mundo, especialmente en Europa, donde la competencia asiática también amenaza el modelo de negocio de muchas empresas.

 

A finales de abril, el Gobierno francés propuso, aunque de manera informal, que la Unión Europea implementara un impuesto en las fronteras para financiar la manipulación de los paquetes de bajo valor dentro del continente. Esta medida implicaría, por lo tanto, cobrar un impuesto extra de hasta varios euros a las plataformas de comercio electrónico por cada paquete que envíen productos al territorio.

 

 

 

 

La medida fue secundada por Países Bajos, Alemania o Bélgica, otros gigantes de la Unión Europa, y serviría, además, como una medida temporal. El objetivo final pasa por acabar también con la exención fiscal en el territorio, pero que en el caso europeo debe esperar a la reforma de la Unión Aduanera europea, vigente desde 1968.

 

En el caso europeo, hasta 4.600 millones de paquetes de menos de 150 euros, el valor máximo que puede tener un paquete para acogerse a la exención, entraron en el territorio comunitario en 2024. La cifra, igual que en Estados Unidos, supone un alza exponencial anualmente, siendo el doble que en 2023 y el triple que hace dos años, según datos de la Unión Europea.

 

Reino Unido y Sudáfrica son otros de los países que están estudiando o han implementado las primeras medidas para acabar con este vacío legal. Por un lado, el Gobierno británico anunció a finales de abril que había comenzado a estudiar la forma en la que acabar con el de minimis, que en el país sitúa el límite del valor de los paquetes en 135 libras esterlinas.

 

Por su parte, Sudáfrica se adelantó incluso a Estados Unidos, y a mediados de 2024 implementó ya un arancel de hasta el 20% para todos los paquetes que entraran en el país, incluyendo los de bajo valor. El Servicio de Impuestos de Sudáfrica (Sars, por sus siglas en inglés), alegó a la “promoción del comercio en el país”, para ayudar así al desarrollo económico, en un contexto mundial marcado por el rápido auge del comercio electrónico.