África, a examen: Etiopía y Nigeria progresan adecuadamente, Sudáfrica necesita mejorar
La ONU prevé una mejora gradual del crecimiento en el África subsahariana. Etiopía y Nigeria destacan por su dinamismo demográfico y económico. Sudáfrica sigue lastrada por problemas estructurales que limitan su potencial.
El África subsahariana afronta los próximos dos años con un escenario económico más favorable que el registrado tras la pandemia y el shock inflacionario global. Según el último informe de Naciones Unidas sobre la situación y perspectivas de la economía mundial, la región crecerá a un ritmo del 4,6% en 2026 y 2027, apoyada en la moderación de la inflación, la recuperación del comercio y una mejora progresiva de las condiciones financieras.
Dentro de este conjunto heterogéneo, Etiopía y Nigeria emergen como dos de las economías con mayor potencial de crecimiento, impulsadas por factores demográficos, expansión urbana y una demanda interna en aumento. Sudáfrica, en cambio, sigue representando el principal foco de fragilidad entre las grandes economías del continente, con un crecimiento limitado y una necesidad urgente de reformas estructurales para recuperar atractivo inversor.
Un crecimiento desigual, pero al alza
El informe de la ONU subraya que el África subsahariana se beneficia de una combinación de mayor estabilidad macroeconómica y normalización monetaria en las economías avanzadas, lo que reduce la presión sobre las divisas y el endeudamiento externo. Aun así, el crecimiento seguirá siendo desigual entre países y muy dependiente de la evolución de la demanda interna y de la inversión en infraestructuras.
Etiopía crecerá por encima del 6% en los próximos años por la inversión pública, el desarrollo de su industria ligera y el crecimiento de la población urbana
En este contexto, Etiopía se consolida como una de las economías más dinámicas del continente. Naciones Unidas prevé que el país mantenga tasas de crecimiento superiores al 6% en los próximos dos años, apoyado en la inversión pública, la expansión de la industria ligera y el crecimiento sostenido de la población urbana.

Etiopía: industria y mercado en formación
Con más de 125 millones de habitantes, Etiopía combina dos factores clave para la industria de la moda: una base laboral amplia y competitiva y un mercado interno todavía incipiente, pero en rápida transformación. El informe destaca el avance del país como polo manufacturero en África Oriental, especialmente en sectores intensivos en mano de obra como el textil y la confección.
Las inversiones en parques industriales y la mejora progresiva de las infraestructuras logísticas han permitido a Etiopía reforzar su papel como plataforma exportadora hacia Europa y Estados Unidos. Al mismo tiempo, el crecimiento de la renta en los núcleos urbanos empieza a sentar las bases de un mercado de consumo más relevante a medio plazo.
A este escenario de crecimiento se suma el respaldo explícito del Fondo Monetario Internacional. El pasado 16 de enero, el consejo ejecutivo del FMI completó la cuarta revisión del programa de financiación ampliada (Extended Credit Facility) para Etiopía, desbloqueando un nuevo desembolso de 261 millones de dólares. El organismo destaca unos resultados macroeconómicos “mejores de lo anticipado”, con fuerte crecimiento económico, aumento de las exportaciones, mayor recaudación fiscal, acumulación de reservas y una inflación en descenso, efectos directos de la agenda de reformas impulsada por el Gobierno.
El FMI subraya que el país avanza en la corrección de desequilibrios estructurales clave, desde la liberalización y mayor transparencia del mercado de divisas hasta el endurecimiento de la política monetaria para consolidar el control de la inflación. La mejora de la sostenibilidad fiscal, el avance en la reestructuración de la deuda y el refuerzo del marco regulatorio financiero sientan, según la institución, las bases para un crecimiento liderado por el sector privado.
No obstante, el FMI insiste en que mantener el ritmo reformista será esencial para consolidar estos avances y transformar el crecimiento actual en desarrollo sostenible y reducción de la pobreza a medio plazo. La sostenibilidad de este crecimiento dependerá de la estabilidad política, la gestión de la deuda y la capacidad del país para atraer inversión privada más allá del sector público.
Naciones Unidas prevé una aceleración gradual del PIB de Nigeria por encima del 4% en 2026 y 2027

Nigeria, el gigante que despierta
Nigeria, la mayor economía y el país más poblado de África, afronta los próximos años con una expectativa de crecimiento más sólida tras un periodo marcado por desequilibrios macroeconómicos y elevada inflación. Naciones Unidas prevé una aceleración gradual del PIB por encima del 4% en 2026 y 2027, impulsada por la recuperación del consumo interno y por las reformas orientadas a estabilizar el tipo de cambio y las finanzas públicas.
En el caso de Nigeria, el Fondo Monetario Internacional constata que las profundas reformas emprendidas desde 2023 (eliminación de los subsidios al combustible, liberalización del mercado de divisas y fin de la financiación monetaria del déficit) han mejorado de forma apreciable la estabilidad macroeconómica y la resiliencia externa del país. Estas medidas han contribuido a estabilizar la naira (moneda oficial), reforzar las reservas internacionales y recuperar parcialmente la confianza de los inversores, permitiendo incluso el regreso de flujos de capital y el acceso a los mercados internacionales.
El FMI advierte, no obstante, de que estos avances aún no se han traducido en mejoras generalizadas del bienestar, en un contexto marcado por una inflación todavía elevada, altos niveles de pobreza y una fuerte dependencia del ciclo del petróleo. De cara al corto y medio plazo, el organismo considera clave mantener una política monetaria restrictiva para reducir la inflación, avanzar en la movilización de ingresos fiscales y acelerar las reformas estructurales (seguridad, infraestructuras, energía y clima de negocios) para elevar el crecimiento potencial y hacerlo más inclusivo
Con más de 220 millones de habitantes y una de las poblaciones más jóvenes del mundo, Nigeria representa el mayor mercado potencial para la moda en el continente. El informe destaca que la moderación de la inflación y la mejora del acceso a divisas están comenzando a aliviar la presión sobre los hogares, lo que podría traducirse en un mayor dinamismo del consumo en 2026 y 2027.
Para las empresas del sector, Nigeria combina un fuerte atractivo comercial con riesgos elevados, derivados de la volatilidad regulatoria, las carencias logísticas y la desigualdad territorial. Aun así, su tamaño de mercado y su peso cultural la sitúan como una apuesta estratégica a largo plazo.
El crecimiento de la economía sudafricana es estructuralmente bajo. Las previsiones apuntan a una expansión del 1,4%-1,5% para los próximos dos años

Sudáfrica, crecimiento limitado y reformas pendientes
El país más meridional del continente ofrece un perfil distinto dentro del África subsahariana. Frente al dinamismo de Etiopía y Nigeria, Sudáfrica aparece en el informe de la ONU como una economía con crecimiento estructuralmente bajo. Las previsiones apuntan a una expansión de entre el 1,4% y el 1,5% para los próximos dos años, lastrada por problemas persistentes en el suministro eléctrico, baja inversión y un mercado laboral rígido.
El Fondo Monetario Internacional reconoce la resiliencia mostrada por la economía frente a un entorno global más adverso, apoyada en la fortaleza de sus instituciones, un marco creíble de control de la inflación, un tipo de cambio flexible y unos mercados de capitales profundos. La reciente salida del país de la lista gris del GAFI y la adopción de un objetivo de inflación más bajo han contribuido a mejorar la percepción de riesgo y a reforzar la estabilidad macroeconómica, en un contexto de elevada incertidumbre internacional.
Sin embargo, el FMI advierte de que estos avances no bastan para desbloquear un crecimiento sostenido. Con previsiones de expansión moderada en los próximos años, el organismo subraya que Sudáfrica necesita acelerar reformas estructurales para elevar su crecimiento potencial, crear empleo y reducir desigualdad.
Las rigideces del mercado laboral, las debilidades en infraestructuras (especialmente en energía y logística), los problemas de gobernanza y el elevado endeudamiento público siguen actuando como freno. Sin estos cambios, el país corre el riesgo de perder peso relativo frente a otras economías africanas más dinámicas, según el FMI.
Pese a este crecimiento contenido, Sudáfrica mantiene un papel relevante en las estrategias del sector de la moda internacional. El país figura entre los principales polos africanos para instalar capacidades tanto productivas como logísticas, especialmente en un momento en que los grandes operadores buscan diversificar riesgos, reducir dependencia de Asia y acercar parte de la producción a Europa. Su infraestructura relativamente desarrollada, su posición geográfica y su integración financiera explican que grupos globales sigan viendo en Sudáfrica una puerta de entrada al continente.
En los últimos años, operadores como Shein o Temu han intensificado su presencia en el mercado sudafricano, aunque el país ha empezado a endurecer su marco regulatorio. La derogación en 2024 de la regla de minimis y la aplicación del IVA del 15% también a los envíos de coste inferior a 500 rands (unos 25 euros) marcó un punto de inflexión para el modelo de la moda ultra low cost y alinea a Sudáfrica con una tendencia regulatoria que también estudian Estados Unidos y la Unión Europea. Este giro refuerza la protección de la industria local, pero también introduce nuevos costes para los gigantes del comercio electrónico transfronterizo.
Para la moda española, Sudáfrica continúa siendo un mercado relevante, aunque aún secundario. Figura en el puesto 50 del ránking de clientes globales de las exportaciones españolas del sector. Al mismo tiempo, es un proveedor con tendencia creciente desde la pandemia: con datos de noviembre de 2025 es el 28º país al que más moda compra España. Grandes grupos como Inditex (siete tiendas Zara a cierre de ejercicio 2024) o Mango (una franquicia según su Memoria de Sostenibilidad 2024) mantienen una presencia todavía limitada, pero el interés estratégico continúa, en un país que combina potencial de mercado, capacidad industrial y un entorno institucional más predecible que el de otras economías de la región.
Grandes grupos mantienen una presencia limitada en Sudáfrica: Inditex con siete tiendas y Mango con una franquicia, al cierre de sus ejercicios de 2024

África, entre producción y consumo
El análisis de la ONU dibuja un continente africano con un papel cada vez más relevante en la economía global, aunque todavía marcado por fuertes contrastes internos. Etiopía avanza como plataforma industrial, Nigeria se perfila como gran mercado de consumo y Sudáfrica lucha por no quedarse rezagada.
Para la industria de la moda, el África subsahariana no es aún un motor de crecimiento comparable a Asia, pero sí un territorio estratégico donde se cruzan producción, demografía y oportunidades de largo plazo. En este escenario, las marcas internacionales optan por estrategias graduales, combinando manufactura, alianzas locales y una presencia comercial selectiva.
En los próximos dos años, el éxito de estas economías dependerá menos del ciclo global y más de su capacidad para consolidar reformas internas, mejorar infraestructuras y transformar crecimiento económico en poder adquisitivo real. Un reto complejo, pero decisivo para el futuro del continente y su integración en la cadena de valor global de la moda.