Entorno

PIB, exportaciones o turismo: siete claves económicas en la ‘vuelta al cole’ de la moda

La economía española sigue creciendo, el consumo evoluciona al alza y el turismo sigue fuerte, mientras la industria nacional va a la baja y las exportaciones dan signos de alerta. Empieza el curso para la industria de la moda.

PIB, exportaciones o turismo: siete claves económicas en la ‘vuelta al cole’ de la moda
PIB, exportaciones o turismo: siete claves económicas en la ‘vuelta al cole’ de la moda

Christian De Angelis

El negocio español de la moda inicia un nuevo curso con un cuadro económico mucho más incierto que un año atrás debido al torbellino que ha supuesto el ascenso al poder del presidente estadounidense, Donald Trump, pero con unas magnitudes de base que no son negativas: en España, la evolución de la economía, el empleo, el consumo o las exportaciones de moda en lo que va de año ha sido positiva.

 

Indicadores como el Índice de Comercio al por Menor (ICM) o las exportaciones representan un termómetro casi inmediato sobre la evolución del sector dentro y fuera de las fronteras españolas, mientras que el Índice de Confianza del Consumidor (ICC), el Producto Interior Bruto (PIB) o el turismo apunta a tendencias futuras y ofrece claves para entender los porqué de la evolución del consumo.

 

 

 

 

  1. La economía española sigue bien

La economía española mantiene un alto ritmo de crecimiento dentro de las economías avanzadas. En el segundo trimestre, el PIB del país avanzó un 0,7% en comparación con el mes anterior, una décima más que en el primer trimestre, y situó su ritmo interanual en el 2,8%.

 

Según explica en un análisis reciente Oscar Carreras, economista de CaixaBank Research, la demanda interna actuó como motor de este crecimiento, con una aportación de 3,4 puntos porcentuales a la expansión interanual de la renta nacional. “El desglose por componentes arroja una composición del crecimiento saludable y equilibrada, con un avance marcado de la inversión, el consumo privado y las exportaciones”, señala Carreras, que agrega que el dato del segundo trimestre “supone una sorpresa aún más en positivo si lo enmarcamos en el contexto desafiante del entorno internacional”.

 

Una de las claves económicas del país también es la evolución del empleo: los resultados de la Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre revelaron que el país ha superado por primera vez los 22 millones de ocupados gracias a la creación de medio millón de puestos de trabajo de abril a junio. La tasa de desempleo se situó en el segundo trimestre en el 10,29% de la población activa, el dato más bajo desde 2008.

 

 

 

 

  1. La economía internacional sigue floja

Mientras los grandes datos en España van bien, en el entorno internacional se mantiene la atonía que ya marcó la economía en 2024. En la zona euro, el PIB creció un 0,1% trimestral entre abril y junio, una décima menos que en el primer trimestre, según datos de la agencia estadística europea, Eurostat. En el conjunto de la Unión Europea, el PIB creció entre abril y junio un 0,2% en comparación con los tres meses anteriores, cuando la expansión de la economía de la UE fue del 0,5%.

 

La evolución de Alemania, que contrajo en el segundo trimestre su economía un 0,3%, el triple de lo previsto, y la incertidumbre política en Francia, que se enfrenta a otra grave crisis política, marcarán el futuro económico comunitario en el nuevo curso.

 

Mientras, la economía mundial se enfrenta a un escenario particularmente incierto, hasta tal punto de que entidades como el Fondo Monetario Internacional (FMI) se ven obligada a advertir de la inestabilidad de sus propias previsiones. Por el momento, el organismo apunta a un crecimiento de la economía global del 3% para el conjunto de 2025, frente al avance del 3,3% de 2024.

 

 

 

 

  1. Consumo regular y confianza del consumidor a la baja Los grandes números del cuadro macroeconómico no se reflejan en una evolución robusta del consumo minorista de moda en España, con resultados que, aunque positivos, no han sido estables a lo largo del año y muestran en el arranque del segundo semestre una marcha peor a la del conjunto del consumo minorista.
  2.  

En julio, las ventas minoristas de productos de equipamiento personal (categoría que agrupa textil, prendas de vestir y calzado) frenaron con fuerza su evolución con una subida interanual de sólo el 2,7%, frente al 7,9% de junio y el 7,5% en mayo. El frenazo es superior al experimentado por el conjunto del consumo minorista en España: el Índice de Comercio al por Menor (ICM) pasó de una subida del 6,7% en junio a un incremento del 4,8% en julio.

 

El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) también terminó el primer trimestre a la baja. En junio, el ICC (un indicador que mide la confianza en un baremo entre 0 y 200 puntos) se situó en 76,1 puntos, 6,3 puntos menos que en el mes anterior. La confianza de los consumidores concluyó 2024 en 85 puntos y en junio de ese año se situaba en 88,4 puntos.

 

 

 

 

  1. El turismo en España, suma y sigue

En un país que recibe anualmente cerca de cien millones de turistas internacionales (más del doble de la población residente), la evolución de la llegada de visitantes es un factor clave para el negocio de la moda.

 

A la espera de conocer los datos definitivos de la época estival, los datos del primer semestre son claramente positivos: España recibió hasta junio 44,5 millones de turistas internacionales, lo que supone un incremento del 4,7% en comparación con el mismo periodo de 2024. Las llegadas de Reino Unido (primer país emisor de turistas a España) se elevaron un 5,2%, hasta 8,9 millones de llegadas; los de Alemania (el segundo) un 3%, hasta 5,7 millones, y los de Francia (el tercer mercado emisor más importante de turistas a España) un 3,1%, hasta 5,6 millones.

 

Con el aumento del número de turistas también lo hizo el gasto: según el INE, durante los seis primeros meses de 2025 el gasto total de los turistas internacionales aumentó un 7,5% y alcanzó los 59.622 millones de euros.

 

 

 

 

  1. Los precios, factor de incertidumbre

La inflación se ha vuelto a situar en el análisis económico como una amenaza, tanto en España como en todo el mundo. El nuevo escenario en el que se ha instalado el comercio internacional y los conflictos abiertos en zonas clave del globo se ven compensados no obstante con un enfriamiento de la demanda mundial y una evolución a la baja de los precios de la energía.

 

El FMI prevé que la inflación mundial continúe disminuyendo, con un descenso de la inflación general al 4,2% en 2025 y a 3,6% en 2026. “No obstante, el panorama general oculta diferencias entre los pronósticos de los países: se prevé que los aranceles, que actúan como un shock en la oferta, repercutan en los precios al consumidor en Estados Unidos y azucen la inflación en el segundo semestre de 2025”, apunta en su último informe.

 

En España, la tasa anual del Índice de Precios al Consumo (IPC) se situó en julio en el 2,7%, cuatro décimas por encima del mes anterior, impulsado sobre todo por la vivienda y el transporte. Este repunte, con la mayor inflación desde el pasado enero, no contagia no obstante al sector de la moda, que vuelve a ahondar en su diferencial con la inflación general: en julio, los precios de vestido y calzado escalaron sólo un 0,8% interanual, situándose como uno de los grupos de producto que más contribuyen a frenar la inflación.

 

 

 

 

  1. La industria española de la moda, evolución regular

En el ámbito productivo, la industria de la moda en España no ha tenido hasta ahora un buen ejercicio. Hasta junio, el textil registró una caída media de su cifra de negocio del 1,8% en comparación con el año anterior, mientras que en la industria de la confección el descenso acumulado llega al 0,7% y en el del cuero y el calzado, al 3,8%.

 

La actividad, sin embargo, evoluciona de forma menos negativa: el Índice de Producción Industrial (IPI) de la industria de la confección, por ejemplo, acumula una subida media del 0,4% interanual de enero a junio del 0,4%. El textil sí mantiene en negativo su actividad, con un descenso medio de su producción del 0,3% de enero a junio (aunque en el sexto mes del año el IPI se disparó un 2,6% interanual), mientras que en la industria del cuero y el calzado la caída media llega al 7,7% (pese al resultado positivo de junio).

 

En términos de empleo, pese a la marcha general del mercado laboral español la industria local de la moda continúa destruyendo empleo. En julio, la industria textil, el sector de la confección y las industrias del cuero y el calzado sumaron 125.630 afiliados medios a la Seguridad Social, por debajo tanto de hace un año como de la cifra registrada el mes anterior.  

 

En total, el sector perdió 1.542 puestos de trabajo en julio respecto al mes previo y en comparación con el mismo mes de hace un año, la industria de la moda también ha acelerado en la destrucción de empleo, con 3.465 afiliados menos de media que en julio del año anterior.

 

 

 

 

  1. Las exportaciones, bien pese al mundo

Uno de los indicadores más relevantes para medir el estado de salud del negocio español de la moda son las exportaciones, habida cuenta de la fuerte apuesta por la internacionalización de este sector.

 

En este sentido, la incertidumbre internacional y la debilidad económica de algunos de los mercados clave para el sector español de la moda no ha impedido que los datos acumulados de ventas al exterior sean claramente positivos hasta ahora, aunque los dos últimos resultados mensuales hacen disparar las alertas.

 

Hasta mayo, las exportaciones españolas de moda acumulan una subida interanual del 4,8%, hasta los 14.070,24 millones de euros. Sin embargo, en el quinto mes del año cayeron por segundo mes consecutivo: mientras en abril la contracción fue del 2%, en mayo la contracción fue del 0,36%.