Los motores económicos de Latinoamérica: México acelera mientras Brasil frena
El FMI anticipa un crecimiento moderado en Latinoamérica, con México y Brasil como polos de potencial. Pero ambos países afrontan retos fiscales, políticos y sociales clave para sostener su expansión en los próximos dos años.
Latinoamérica crecerá por debajo de la media global en los próximos ejercicios, pero seguirá ofreciendo oportunidades selectivas para la industria de la moda, especialmente en sus dos mayores economías. Así lo señala el World Economic Outlook publicado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que prevé que mientras la economía mundial se expandirá al 3,3%, la región de América Latina y el Caribe lo hará al 2,2% en 2026 y acelerará hasta el 2,7% en 2027, en un contexto de normalización macroeconómica, menor inflación y mayor estabilidad financiera.
Dentro de este escenario, el FMI dirige el foco a dos países, México y Brasil, que concentran buena parte del potencial (y de los desafíos) de la región. Ambos países combinan tamaño de mercado, capacidad industrial y peso demográfico, pero parten de modelos de crecimiento distintos y afrontan riesgos relevantes que condicionarán su atractivo para las empresas internacionales en el corto y medio plazo.
Brasil frena, México acelera
El FMI prevé que la economía brasileña crezca a cierre de 2025 a un ritmo del 2,5% y que sufrirá una importante desaceleración en 2026, con un crecimiento del PIB del 1,6%, para recuperar tracción en 2027 hasta el 2,3%. México, por su parte, sale de un 2025 en el que se expandió un pobre 0,6%, pero crecerá hasta el 1,5% en 2026 y acelerará hasta el 2,1% en 2027. El débil desempeño en 2025 de México ha estado marcado por la ralentización del ciclo industrial y la contención del consumo, según el FMI.
Precisamente en el caso de México, el crecimiento proyectado a futuro continuará apoyándose en su papel como plataforma manufacturera integrada en las cadenas de suministro de Norteamérica. El FMI destaca que el país se beneficia del proceso de nearshoring, especialmente en sectores industriales y tecnológicos, impulsado por la reconfiguración del comercio global y la proximidad al mercado estadounidense.
México sale de un 2025 en el que se expandió un pobre 0,6%, pero crecerá hasta el 1,5% en 2026 y acelerará hasta el 2,1% en 2027
Esta fortaleza industrial convierte a México en un nodo clave para la producción y exportación de moda hacia Estados Unidos, pero el informe advierte de que el consumo interno sigue mostrando una evolución desigual. La moderación del crecimiento del empleo y la debilidad del poder adquisitivo de los hogares limitan, por ahora, el despegue del país como gran mercado de consumo para las marcas internacionales.

Brasil, el reto del consumo
El panorama es distinto en Brasil, donde el tamaño del mercado interno y su base de consumidores continúan siendo el principal atractivo para el sector. Con más de 215 millones de habitantes, el país representa el mayor mercado para la moda en América Latina, pero su evolución dependerá en gran medida de la capacidad para reactivar el consumo privado de forma sostenida.
La economía brasileña crecerá en 2025 a un ritmo del 2,5%, pero sufrirá una desaceleración en 2026 hasta el 1,6%, según el FMI
El FMI subraya que la desaceleración prevista para 2026 responde al agotamiento de los estímulos fiscales aplicados en años anteriores y a unas condiciones financieras todavía restrictivas. No obstante, el organismo anticipa una mejora progresiva en 2027, apoyada en una inflación más contenida y en la recuperación gradual del crédito.
La moderación de la inflación ha sido clave para estabilizar el entorno macroeconómico, pero el consumo sigue condicionado por la elevada desigualdad de ingresos y por un mercado laboral que avanza a dos velocidades. Para la moda, esto se traduce en un crecimiento selectivo, concentrado en los segmentos medio y alto, mientras el consumo masivo permanece más presionado.
Inflación, fiscalidad y confianza
A nivel regional, el FMI prevé que la inflación continúe descendiendo en Latinoamérica durante 2026 y 2027, acercándose progresivamente a los objetivos de los bancos centrales. Este entorno favorece la recuperación del poder adquisitivo, pero no elimina los riesgos asociados a la elevada deuda pública y a la fragilidad fiscal de varios países de la región.
FMI prevé que la inflación continúe descendiendo en Latinoamérica durante 2026 y 2027, acercándose progresivamente a los objetivos de los bancos centrales
Tanto en México como en Brasil, la política fiscal será determinante en los próximos dos años. En el caso brasileño, los mercados siguen de cerca la credibilidad del marco fiscal y la capacidad del gobierno para contener el gasto sin frenar la actividad. En México, la atención se centra en el equilibrio entre inversión pública, disciplina presupuestaria y apoyo al crecimiento, en un contexto de elevada dependencia del ciclo estadounidense.
La confianza empresarial y la estabilidad regulatoria serán factores clave para atraer inversión extranjera en retail, logística y producción. El FMI advierte de que la región continúa siendo especialmente sensible a episodios de volatilidad financiera y a cambios abruptos en el apetito por el riesgo global.
Implicaciones para la moda
Para la industria de la moda, Latinoamérica ofrece un escenario de oportunidades moderadas pero estratégicas. México refuerza su posición como hub industrial y logístico, mientras Brasil mantiene su atractivo como gran mercado de consumo, aunque con un crecimiento más contenido y desigual.
México refuerza su posición como hub industrial y logístico, mientras Brasil mantiene su atractivo como gran mercado de consumo
A diferencia de Asia, donde el crecimiento se apoya en grandes volúmenes y dinámicas estructurales de largo plazo, el avance latinoamericano será más gradual y dependerá en mayor medida de reformas internas, estabilidad política y mejora del poder adquisitivo. En este contexto, las marcas internacionales tienden a priorizar estrategias selectivas, con foco en eficiencia operativa, control de riesgos y adaptación local.
El FMI resume este equilibrio al señalar que América Latina “se acerca a su crecimiento potencial desde posiciones cíclicas diferentes”, lo que limita el margen para aceleraciones rápidas, pero también reduce el riesgo de desequilibrios abruptos
En el nuevo mapa económico global, México y Brasil no emergen como motores de alto crecimiento, pero sí como piezas clave para producir, vender y consolidar posiciones en un mercado regional que, pese a sus desafíos, continúa siendo imprescindible para la estrategia global de la moda.