Entorno

Las dos Asias: China sostiene su crecimiento industrial e India acelera como mercado clave

El FMI prevé que Asia mantenga el pulso del crecimiento, pero con trayectorias divergentes. Mientras China sigue apoyándose en la exportación y la industria, India emerge como el gran mercado de consumo que atrae a la moda global.

Las dos Asias: China sostiene su crecimiento industrial e India acelera como mercado clave
Las dos Asias: China sostiene su crecimiento industrial e India acelera como mercado clave
Asia continuará siendo el principal motor de crecimiento de la economía mundial en los próximos años, aunque con dinámicas divergentes entre sus grandes economías.

Pablo Bueno

Asia continuará siendo el principal motor de crecimiento de la economía mundial en los próximos años, aunque lo hará con dinámicas cada vez más divergentes entre sus grandes economías. Así lo recoge el World Economic Outlook publicado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que prevé un crecimiento del 5% en la Asia emergente en 2026 y del 4,8% en 2027, por encima de la media global. Se excluye de estos cálculos a Japón, cuya economía está cerca de estancarse en los próximos años, con una previsión de crecimiento del 0,7% en 2026 y 0,6% en 2027.

 

Los dos modelos asiáticos

Dentro de la región, el contraste entre China e India se acentúa. El FMI estima que la economía china crecerá un 4,5% en 2026 y un 4% en 2027 (tras cerrar 2025 en el 5%), una senda de desaceleración progresiva marcada por “una demanda interna débil, especialmente en el sector inmobiliario”, parcialmente compensada por “la resiliencia de las exportaciones y la fortaleza de la industria manufacturera”, asegura el informe de la institución.

 

 

El World Economic Outlook señala que el crecimiento chino se ha visto impulsado por el tirón de los sectores tecnológicos y por el buen comportamiento de las ventas al exterior, en un contexto de inversión vinculada a semiconductores, equipamiento electrónico y bienes industriales. Sin embargo, el consumo doméstico sigue mostrando signos de fragilidad, lo que limita el atractivo del país como gran mercado para la moda internacional.

 

Al margen de su perfil industrial y exportador, China enfrenta una profunda crisis demográfica que afecta también a su mercado interno. Según datos oficiales publicados esta semana, en 2025 se registraron apenas 7,92 millones de nacimientos, el nivel más bajo desde que se comenzaron a llevar estadísticas tras la fundación de la República Popular en 1949, y muy por debajo de los 9,54 millones del año anterior. La tasa de natalidad se situó en 5,63 nacimientos por cada 1.000 habitantes, marcando el mínimo histórico a pesar de las políticas implementadas para incentivar el crecimiento de las familias. Como resultado, la población total de China cayó por cuarto año consecutivo, con más muertes que nacimientos, profundizando las preocupaciones sobre el envejecimiento de la fuerza laboral, la presión sobre los sistemas de pensiones y los riesgos para el consumo doméstico futuro. Esta tendencia demográfica —unida a una fertilidad muy por debajo del nivel de reemplazo— complica aún más la transición de China hacia un motor de crecimiento impulsado por la demanda de los hogares.

 

 

 

 

Este patrón contrasta con el desempeño de India, que el FMI sitúa como una de las economías de mayor crecimiento del mundo. El organismo ha revisado al alza sus previsiones y estima que el PIB indio crecerá un 6,4% tanto en 2026 como en 2027, apoyado en “una sólida demanda interna” y en el aumento del ingreso disponible de los hogares.

 

El Fondo destaca que la moderación de la inflación tras el fuerte ajuste de 2025 ha permitido recuperar poder adquisitivo a las familias indias, al tiempo que el crecimiento de los precios “se acerca de nuevo a niveles compatibles con el objetivo de estabilidad”. Este entorno macroeconómico está reforzando el consumo privado y consolidando a India como un mercado prioritario para las empresas globales de moda.

 

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Ese potencial se apoya también en una transformación profunda de la estructura social del país. Según estimaciones del World Economic Forum y Bain & Company, de aquí a 2030 alrededor de 140 millones de hogares indios pasarán a integrarse en los tramos de renta media y otros veinte millones en los de renta alta. Este salto en ingresos y capacidad de consumo refuerza el atractivo de India como mercado clave para la moda, frente a una China donde el crecimiento sigue apoyándose más en la “sobre exportación” y una “industria subsidiada”, que en una demanda interna aún contenida, según palabras del propio Pierre-Olivier Gourinchas, consejero económico y director de estudios del FMI.

 

A este menor dinamismo del consumo se suma además un factor demográfico cada vez más determinante. China registró en 2025 el nivel de natalidad más bajo desde que existen registros oficiales, con apenas 7,9 millones de nacimientos y una tasa de 5,6 nacimientos por cada 1.000 habitantes, según datos publicados esta semana por Financial Times. La población china volvió así a reducirse por cuarto año consecutivo, profundizando el proceso de envejecimiento y estrechando la base futura de consumidores.

 

Pese a los incentivos puestos en marcha por Pekín para fomentar la natalidad, la fertilidad se mantiene muy por debajo del nivel de reemplazo. “Mientras no se corrijan los grandes factores estructurales, será difícil lograr un cambio significativo en el número de nacimientos”, señala Stuart Gietel-Basten, director del Center for Aging Science de la Hong Kong University of Science and Technology, en referencia a los problemas para acceder a la vivienda, el empleo y la emancipación de los jóvenes, que son un lastres para el país.

 

Este panorama limita el crecimiento de la demanda interna en China a medio y largo plazo y refuerza el contraste con India, donde la expansión demográfica y el ascenso de la clase media actúan como palancas clave para el consumo y el atractivo del mercado.

 

En los últimos meses, varias multinacionales del sector de la moda han anunciado inversiones en India, desde aperturas de tiendas y centros logísticos hasta alianzas con socios locales. El mix de India se ha vuelto muy atractivo para las marcas porque combina una población de más de 1.400 millones de personas, una clase media en expansión y una creciente integración en las cadenas globales de suministro, factores que explican su creciente protagonismo en las estrategias del sector.

 

 

 

 

A este atractivo se suma el avance en el frente comercial. Nueva Delhi está cerca de cerrar un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea, que sería su mayor pacto hasta la fecha. Según el Gobierno indio, ambas partes están “muy cerca” de concluir las negociaciones, en un momento en que las conversaciones con Estados Unidos siguen estancadas.

 

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El posible acuerdo con Bruselas abriría aún más el mercado indio a las empresas europeas, en un contexto de creciente proteccionismo global y de reconfiguración de las cadenas de valor. La UE ya es el principal socio comercial de India, con un intercambio bilateral de 120.000 millones de euros en el ejercicio 2024, y el pacto podría impulsar la inversión europea en manufactura, infraestructuras y consumo.

 

Frente a ello, China continúa siendo una pieza clave como plataforma industrial y exportadora, pero pierde peso relativo como mercado de crecimiento para la moda. El FMI advierte de que “la estrecha base de los motores de crecimiento hace a la economía más vulnerable”, especialmente si se revisan a la baja las expectativas sobre la productividad asociada a la inteligencia artificial.

 

En este nuevo mapa asiático, el informe del FMI dibuja un cambio de equilibrio: China continúa siendo esencial para producir y exportar, mientras India se consolida como el gran mercado donde las marcas quieren estar, vender y crecer. Un giro estratégico que ya se refleja en las decisiones de inversión del sector de la moda a escala global.