Entorno

Bangladesh 2026: escala y presión social en el gran taller global del textil

El país asiático se consolida como gran proveedor mundial de moda en un contexto de ajuste de precios, transición política y exigencias sociales y ambientales. El país afronta 2026 con más capacidad, pero también más escrutinio.

Bangladesh 2026: escala y presión social en el gran taller global del textil
Bangladesh 2026: escala y presión social en el gran taller global del textil
Bangldesh afronta 2026 con más capacidad de producción textil pero también más con más escrutinio.

Pablo Bueno

Bangladesh define su futuro como gran plaza mundial para el suministro de moda entre la presión social y la escala industrial. Consolidado ya como un campeón internacional del sourcing de moda, Bangladesh afronta un cambio estratégico y de modelo productivo con dos ejes: mayor sindicalización para responder a la presión social latente en el país y un producto de mayor valor añadido que permita cubrir toda su enorme capacidad productiva.

 

El país se ha situado ya como el segundo mayor exportador mundial de confección, sólo por detrás de China, una posición que mantiene gracias a su capacidad industrial y a su papel estructural en las cadenas globales de suministro de moda. El país es un proveedor clave para los grandes grupos internacionales de distribución, especialmente en categorías de volumen como camisetas, pantalones, sudaderas y ropa interior, según datos del Export Promotion Bureau (EPB) y del sector recogidos por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (Usda, en sus siglas en inglés).

 

El peso del sector en la economía de Bangladesh es excepcional incluso dentro del contexto asiático. La industria de la confección concentra alrededor del 81,5% de los ingresos por exportación del país, lo que la convierte en el principal motor de crecimiento, empleo y entrada de divisas, de acuerdo con las cifras oficiales correspondientes al ejercicio fiscal 2024-2025 proporcionada por el EPB, organismo público encargado de la promoción de las exportaciones, comparable al Icex español.

 

En el último ejercicio fiscal cerrado, 2024-2025, Bangladesh exportó prendas de vestir por valor de 39.350 millones de dólares, un 9% más que el año anterior. Esta evolución refleja la recuperación de los pedidos internacionales tras el ajuste vivido en 2023, en un contexto de moderación de la inflación en los mercados occidentales y reactivación del consumo, según datos oficiales del EPB y del Bangladesh Bank.

 

El liderazgo de Bangladesh no se apoya sólo en la confección. El país cuenta con más de 1.800 fábricas textiles integradas en hilatura, tejeduría y acabado. Esta infraestructura permite abastecer de forma estable a la industria de la confección, aunque parte de la capacidad sigue infrautilizada, según la Bangladesh Textile Mills Association (Btma).

 

 

 

 

Según datos del Servicio de Agricultura Exterior de EEUU, la industria textil de Bangladesh tiene capacidad para consumir hasta 3,27 millones de toneladas de algodón al año. Actualmente, sólo se utiliza algo más de la mitad de esta capacidad, con un consumo estimado de 1,81 millones de toneladas el ejercicio 2024-2025. Se prevé que en el año fiscal 2025-206 el consumo “ascienda hasta las 1,85 millones de toneladas, un aumento del 2,4% impulsado por mayores importaciones”. La industria hilandera emplea algodón para producir hilados de algodón y mezclas, y las previsiones son que la producción de estos crezca de 1,7 en el ejercicio 2024-2025 a 1,9 millones de toneladas en el de 2025-2026.

 

El sector textil emplea directamente en Bangladesh a cerca de cuatro millones de personas, lo que lo convierte en uno de los mayores polos de empleo industrial del mundo. La confección es, además, una de las principales vías de incorporación de mujeres al mercado laboral en Bangladesh, un factor que ha sido clave en la transformación socioeconómica del país, según datos del sector recogidos por el Usda.

 

Bangladesh ha logrado una elevada integración vertical en el segmento del knitwear, cubriendo aproximadamente el 85% de la demanda local de tejidos de punto. Sin embargo, en tejidos planos la autosuficiencia cae hasta alrededor del 40%, lo que obliga a importar grandes volúmenes de tejido, principalmente desde China, India y Pakistán, de acuerdo con datos de la Btma y Trade Data Monitor.

 

La producción algodonera de Bangladesh es testimonial en comparación con el total de algodón que consume su industria textil. La extensión de cultivo de esta materia prima no se ha movido en los últimos tres años, siempre en torno a las 45.000 hectáreas. Con esta tesitura, el país asiático necesita importar algodón desde otras partes del mundo de forma masiva.

 

Durante el año fiscal 2024-25, iniciado en agosto de 2024, Bangladesh importó cerca de 1,81 millones de toneladas de algodónBrasil se ha convertido en el principal proveedor de algodón para Bangladesh con un total de 415.000 toneladas, equivalentes al 23% de las importaciones, adelantando a India, que ha pasado a ser el segundo proveedor con 305.000 toneladas, seguida por Benin, con 231.000 toneladas, Camerún, con 135.000 toneladas, y Estados Unidos con 130.000 toneladas de algodón, según cifras del National Board of Revenue (Nbr) y el Usda.

 

 

 

Déficit exterior de Bangladesh

Esta dependencia industrial del exterior provoca que la factura de las importaciones en Bangladesh crezca muy por encima de los ingresos que obtiene por sus exportaciones. En los cuatro primeros meses del ejercicio 2025-2026, iniciado el pasado agosto, las importaciones del país asiático crecieron un 5,5% más interanual, situándose en los 22.110 millones de dólares.

 

En contraste, la factura total por las exportaciones solo crecieron un 1,8% en comparación con el mismo periodo del ejercicio 2024-2025, situando el importe total de los ingresos por exportaciones de Bangladesh en 14.540 millones de dólares. La brecha entre las importaciones y las exportaciones de Bangladesh, el déficit exterior, es del 17%. Ha pasado de 6.680 millones de dólares en el ejercicio 2024-2025 a 7.570 millones en el primer cuatrimestre del ejercicio 2025-2026.

 

El posicionamiento internacional de Bangladesh sigue apoyándose en su estructura de costes, la disponibilidad de mano de obra especializada y la capacidad para producir grandes volúmenes con plazos ajustados. Estas ventajas explican por qué el país continúa siendo un socio estratégico para la gran distribución, especialmente en un contexto de presión sobre los precios finales, según análisis sectoriales incluidos en el informe del Usda.

 

Sostenibilidad y eficiencia

En los últimos años, la industria de Bangladesh ha intensificado sus inversiones en sostenibilidad, eficiencia energética y seguridad laboral como respuesta directa a las exigencias de las marcas internacionales y a la mayor presión regulatoria y reputacional sobre la cadena de suministro, según datos sectoriales citados por el Servicio de Agricultura Exterior de los Estados Unidos

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En 2014, Bangladesh se convirtió en centro de todas las miradas internacionales al experimentar una de las mayores catástrofes industriales de la historia: el hundimiento del Rana Plaza, un edificio que albergaba varias fábricas de moda, en el que murieron más de 1.100 personas. Tras este incidente, la industria internacional activó varias alianzas para elevar la seguridad en el trabajo en el país.

 

El Acuerdo sobre Seguridad e Incendios en Edificios de Bangladesh (originalmente Accord on Fire and Building Safety in Bangladesh) cuenta con la participación de grandes grupos internacionales del negocio de la moda como H&M, Bestseller, M&S, PVH, Primark, Asos, OVS, Benetton, Carrefour, Inditex o El Corte Inglés.

 

El salario mínimo del país ha aumentado de forma considerable en los últimos años, pero continúa siendo uno de los más bajos del mundo. Un estudio llevado a cabo por el Global Labour Institute (GLI), de la Universidad de Cornell en Nueva York, instó en febrero al Gobierno y el sector textil del país a revisar más a menudo el salario de los trabajadores.

 

 

 

 

La política actual en Bangladesh pasa por una revisión del salario mínimo cada cinco años, lo que el centro calificó como perjudicial para los trabajadores, especialmente en un contexto inflacionario. El sector de la moda emplea a alrededor de cuatro millones de trabajadores en el país, con un salario mínimo de 12.500 takas (97 euros).

 

El Producto Interior Bruto (PIB) per capital del país se sitúa en 8.500 dólares, lo que hace de Bangladesh uno de los países más pobres del mundo y, particularmente, de Asia. El antiguo Pakistán Oriental cuenta con una población de 169 millones de personas y es uno de los más densamente poblados del mundo.

 

El país concentra hoy el mayor número de fábricas textiles con el sello LEED a escala mundial con un total de 268. De hecho, 68 de las 100 fábricas con mejor calificación del mundo están allí. La certificación en Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental es un sistema internacional que se utiliza como estándar para evaluar los edificios e instalaciones industriales. Ha sido desarrollado por el Consejo de Edificios Sostenibles de EEUU (Usgbc, en sus siglas en inglés).

 

Cambio de modelo en la industria textil de Bangladesh

De cara a 2026, Bangladesh afronta el reto de evolucionar desde un modelo centrado en precio y volumen hacia uno con mayor complejidad de producto, mejor trazabilidad y mayor estabilidad laboral. La capacidad de mantener su competitividad sin perder atractivo para los compradores internacionales será determinante para que el país conserve su posición como gran taller global de la moda, en un entorno cada vez más exigente, según el análisis del Usda.

 

El Gobierno bengalí ya ha movido ficha y quiere agilizar las reformas para promover la sindicalización del país. Su intención es rebajar por ley las condiciones para que los trabajadores se puedan asociar y crear sindicatos dentro de las empresas. El texto del proyecto legislativo aún tiene que ser debatido en el parlamento y ha recibido las críticas de la patronal Bgma.

 

El cambio de estrategia del Gobierno se produce además poco después de las agitaciones sociales en el país asiático. Unas masivas protestas sociales que se originaron el año pasado en el ámbito universitario y se prolongaron durante casi un mes. Los altercados se saldaron con casi 300 fallecidos entre manifestantes y policías. La primera ministra, Sheikh Hasina, se vio obligada a dimitir y abandonar el país.