Saint James gana tracción en España: 40 puntos de venta ‘premium’ y franquicias en el objetivo
Con 70 millones de euros de facturación y alrededor de setenta tiendas en Europa, la histórica casa francesa refuerza su estrategia en España con el objetivo de convertirla en uno de sus principales mercados por volumen de ventas.
Pocos saben que las marinières que vestía Picasso tenían el sello de Saint James. Aquellas rayas, nacidas en la costa normanda, son hoy el emblema de una empresa que ha convertido el uniforme de los pescadores en símbolo del estilo francés. Más de un siglo después, la marca que sigue tejiendo sus prendas en la bahía del Mont-Saint-Michel ha empezado a abrirse paso en España, donde ya suma alrededor de cuarenta puntos de venta premium y estudia su futura expansión selectiva mediante franquicias.
El desarrollo del negocio en el país está liderado por Mario Menéndez, responsable de Saint James en España, quien gestiona la marca a través de un contrato de representación exclusiva firmado hace dos años. Con una dilatada experiencia en moda y negocios, el emprendedor define la estrategia comercial, de márketing y comunicación en el mercado.
Desde su desembarco, Saint James ha apostado por la construcción de una red tiendas multimarca selectivas, que refuercen su posicionamiento como firma de “alta gama accesible y cualitativa”. Entre ellas, Serrano en Burgos, La Central en Santander, N32 en Bilbao, Ecrú en Santa Cruz de Tenerife y La Laguna, o Boo en Barcelona. Todas comparten un perfil común: espacios cuidados, producto de calidad y afinidad estética con el estilo clásico y atemporal de la marca francesa que ha construido su legado alrededor de la sencillez y el savoir faire.
Así, Saint James trabaja hoy con unos cuarenta puntos de venta consolidados en España, una cifra que varía cada temporada. La estrategia, según Menéndez, está centrada en la calidad del canal y no en el volumen. “La marca se va haciendo un hueco y ha entrado en algunas de las tiendas más bonitas y sofisticadas del país”, apunta en una conversación con Modaes.
Saint James ya opera con 40 puntos de venta en España
A diferencia de otros mercados donde opera con red propia o franquiciada, la compañía ha apostado en España por un crecimiento orgánico y sostenido. “Las tiendas multimarca son el escaparate ideal para introducir la marca, porque permiten explicar el producto y transmitir su valor”, sostiene Menéndez. El directivo reconoce que el precio medio (unos 85 euros en camisetas de rayas estilo marinière y cerca de 200 euros en jerséis de lana) exige una venta didáctica y acompañada que debe depositarse en buenas manos. “Hay un trabajo pedagógico importante: quien toca una prenda de Saint-James entiende inmediatamente su calidad”, defiende.
La marca francesa mantiene un modelo de desarrollo ligero, basado en la colaboración con socios locales. En paralelo, la empresa explora oportunidades en grandes almacenes para ampliar su alcance y llegar a un público más amplio, aunque aún no hay acuerdos cerrados. El siguiente paso será el despliegue de corners propios dentro de tiendas multimarca de alto nivel, un formato que ya funciona en otros países y que se pondrá en marcha en España en un futuro próximo.
El plan de crecimiento a medio plazo incluye también el desarrollo de franquicias. Según Menéndez, Saint James ha recibido propuestas de varios operadores y estudia con prudencia cada posibilidad. “En los países europeos, las tiendas monomarca crecen más que el multimarca, pero en España queremos hacerlo con cautela y a largo plazo”, indica. El objetivo consiste en abrir una o dos franquicias en los próximos dos años, con especial interés en Madrid, Barcelona y Bilbao.
En Francia, su país de origen, y en otros mercados europeos, la red de Saint James está compuesta en su mayoría por franquicias. Las tiendas propias son minoritarias, incluso en París, donde la empresa mantiene cuatro establecimientos. “El modelo está muy asentado; cada tienda refleja el universo Saint James, con su mobiliario de madera, sus tonos azul marino y su ambiente marítimo”, explica el responsable.
La filosofía de Saint James se asienta en cultura de marca y construcción de notoriedad
La prioridad de la compañía pasa ahora por reforzar su imagen. Mientras que en Francia es un icono más que conocido, en España aún hay trabajo por hacer. Especialmente, para dar a conocer la artesanía detrás de los productos y justificar su posicionamiento. “El objetivo es claro: notoriedad primero, ventas después”, resume Menéndez. Desde su llegada, el proyecto en España se ha apoyado en acciones culturales e institucionales que han servido para introducir la firma en el imaginario del consumidor.
Una de ellas fue el evento de lanzamiento celebrado en la Embajada de Francia en Madrid, con la asistencia de unas cuatrocientas personas entre prensa, clientes y representantes de la comunidad francesa. Poco después, la empresa presentó una colaboración con el Museo Reina Sofía, inspirada en las célebres imágenes de Picasso con su marinière. La colección cápsula Saint James x Reina Sofía, disponible en la tienda del museo, se ha convertido en una carta de presentación simbólica de la marca en España.

La identidad industrial y artesanal sigue siendo el eje del relato. Fundada en 1889 por Léon Legallais en el pequeño pueblo normando de Saint-James, la empresa continúa fabricando la mayor parte de sus prendas en la misma localidad, a escasos kilómetros del Mont-Saint-Michel. “En Saint-James todo sigue en el pueblo, desde la fábrica a la logística, pasando por el márketing y el diseño. Es parte de nuestra diferencia”, explica Menéndez.
La compañía cuenta con el sello Entreprise du Patrimoine Vivant, que distingue a las empresas con oficios y técnicas de fabricación únicas. En su caso, esos saberes incluyen procesos como el remallado manual de los cuellos de lana, una técnica que sustituye el cosido convencional y garantiza la durabilidad de la prenda.
Una marca global desde Normandía
Con unos 400 empleados y una facturación cercana a 70 millones de euros, de los cuales un 40% procede de la exportación, Saint James se ha consolidado como una figura emblemática del made in France. El 70% de su producción continúa realizándose en Francia y su red internacional combina tiendas propias, franquicias y distribución multimarca.
En Europa, la empresa opera con 71 tiendas propias, 120 corners y más de un centenar de puntos multimarca. En Japón, donde está presente desde hace más de tres décadas, cuenta con doce boutiques y cerca de 200 distribuidores y recientemente ha reestructurado su desarrollo con un acuerdo con el conglomerado Itochu para la importación y distribución exclusiva a partir de la temporada otoño-invierno 2025. En Corea del Sur, la marca ha inaugurado un concept store de moda y gastronomía en el resort Ananti Cove, cerca de Busan, que combina prendas con productos gourmet franceses. En Estados Unidos, su presencia avanza con un pop up en Manhattan que ha supuesto su primera incursión directa en el mercado norteamericano.
El plan de desarrollo en España se enmarca en una estrategia a largo plazo que mira a 2030. La ambición es que el país alcance un peso similar al de Alemania, uno de los mercados europeos más maduros para la marca. “España tiene un potencial enorme; el público objetivo en ciudades como Madrid o Barcelona es amplio, pero hay que construir reconocimiento paso a paso”, concluye Menéndez.