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Fallece Valentino Garavani a los 93 años y cierra una era de la Alta Costura italiana

Desde Roma, el modisto italiano convirtió la costura en una empresa global y fijó el rojo Valentino como uno de los signos más reconocibles del lujo. Su legado lo sostiene hoy una marca participada por Mayhoola y Kering.

Fallece Valentino Garavani a los 93 años y cierra una era de la Alta Costura italiana
Fallece Valentino Garavani a los 93 años y cierra una era de la Alta Costura italiana

T. Alonso

Adiós a uno de los últimos emperadores de la moda italiana en mayúsculas. Según ha comunicado la fundación que lleva su nombre este lunes, Valentino Garavani ha muerto hoy a los 93 años en su residencia romana y “rodeado de sus seres queridos”.

 

Nacido en Voghera, en 1932, Valentino construyó una trayectoria que marcó el lujo italiano contemporáneo. El icónico modisto abordó la creación de Alta Costura como oficio, el atelier como despacho principal y el glamour como un idioma internacional con el que seducir a la jet set hambrienta de diseños icónicos, atrevidos y reconocibles. Con el paso del tiempo, su lenguaje terminó por convertirse en sinónimo de una elegancia reconocible a primera vista, con el rojo Valentino como emblema.

 

Su aprendizaje fue, desde el principio, una mezcla de escuelas. Se formó en Milán y completó su educación en París, donde trabajó con nombres de relieve Jean Dessès y Guy Laroche. De aquella etapa heredó un método vinculado a la disciplina en el corte, la obsesión por la proporción y una idea del vestido como construcción. Ese rigor, aplicado a una sensibilidad profundamente italiana, atravesó su obra incluso cuando la moda giró hacia lo funcional o lo casual.

 

En 1960, ya de vuelta en Italia, fundó la firma Valentino en Roma junto con Giancarlo Giammetti, socio empresarial y figura decisiva en la proyección de la casa. La marca creció en la frontera entre el taller de costura y la escena pública, apoyada en una clientela que ejercía de altavoz y ampliaba su visibilidad mediática. Jackie Kennedy fue una de sus clientas icónicas y Hollywood terminó de convertir su nombre en uno de los indispensables de las alfombras rojas.

 

 

 

 

Valentino se retiró en 2008, pero la empresa siguió su propio recorrido industrial. La casa se consolidó como un activo codiciado en el tablero del lujo, con un negocio apoyado en moda y accesorios, y un peso cada vez mayor del retail directo en su modelo de distribución.

 

El accionariado refleja esa etapa. Valentino está hoy controlada por MFI Luxury, sociedad participada en un 70% por Mayhoola y un 30% por Kering. El grupo francés compró ese 30% en 2023 por 1.700 millones de euros, con un acuerdo que incluía una opción para hacerse con la totalidad de la compañía más adelante.

 

En septiembre de 2025, Kering y Mayhoola revisaron el calendario del pacto y aplazaron esa opción de control. La estructura accionarial no se moverá, como mínimo, hasta 2028, en un momento de mayor vigilancia sobre la rentabilidad en el sector del lujo.

 

La dimensión de la herencia también se mide en cifras. Valentino cerró 2024 con una facturación de 1.310 millones de euros, con un descenso del 2% a tipo de cambio constante. El ebitda cayó un 22%, hasta 246 millone de euoss, penalizado por costes extraordinarios vinculados a inversiones en tiendas gestionadas directamente, en un ejercicio de desaceleración del mercado, especialmente en Asia.

 

 

 

 

Esa tensión se trasladó también a la financiación. En noviembre de 2025, Kering y Mayhoola acordaron una inyección de 100 millones de euros en la empresa tras incumplir compromisos vinculados a un préstamo de 530 millones de euros firmado en 2024.

 

La muerte de Valentino se produce con su marca instalada en otra lógica. Hoy sus diseños tienen más que ver con un legado convertido en compañía global, con accionistas, ciclos y objetivos de rentabilidad. A día de hoy, cuenta con el italiano Alessandro Michele al frente de la dirección creativa, tras años de éxito ante la crítica bajo el diseño de Pierpaolo Piccioli.

 

En Italia, el adiós resuena con más fuerza por la cercanía de otra pérdida. El pasado septiembre falleció Giorgio Armani. En pocos meses, la moda italiana ha despedido a dos apellidos que fueron más instituciones nacionales que diseñadores al uso.

 

Según ha detallado la fundación, la capilla ardiente se celebrará miércoles y jueves, mientras que el funeral tendrá lugar el viernes por la mañana en Roma.