Empresa

Liwe, a concurso de acreedores tras el ‘no’ a su plan de reestructuración

La compañía española propietaria de Inside se acoge al mecanismo después del rechazo del juzgado a su plan de reestructuración. Asegura que se centrará en alcanzar un acuerdo con la banca acreedora para dar continuidad al negocio.

Liwe, a concurso de acreedores tras el ‘no’ a su plan de reestructuración
Liwe, a concurso de acreedores tras el ‘no’ a su plan de reestructuración

Agencias / Modaes

Liwe Española avanza hacia el concurso de acreedores. La compañía propietaria de las tiendas Inside ha presentado este lunes ante el Juzgado de lo Mercantil de Murcia la petición de concurso de acreedores después de que se le negara la homologación del Plan de Reestructuración que la compañía presentó en noviembre del año pasado. 

 

Tal como ha informado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (Cnmv), el consejo de administración se ha acogido a la petición de concurso voluntario de acreedores en una situación que ha calificado de “desamparo”, y con la intención de “proteger continuidad del negocio y la viabilidad” del proyecto empresarial. 

 

Liwe ha recordado que su plan contaba con “el apoyo expreso” de entidades financieras como CaixaBank, Caja Rural Central y Caja Rural Granada, poseedores de la mitad de la deuda bancaria. También tenía el respaldo de Auren, experto en la reestructuración, designado por el juzgado, u cuyo informe avalaba el plan.

 

Sin embargo, el concurso voluntario de acreedores se plantea como la vía legal necesaria para ordenar la deuda financiera y alcanzar un acuerdo mediante convenio con las entidades financieras acreedoras en el menor plazo de tiempo posible. 

Por su parte, la Cnmv ya ha anunciado que suspende “cautelarmente, con efectos inmediatos” la negociación en la Bolsa de Madrid de las acciones y otros valores que puedan dar derecho a su suscripción, adquisición o venta de Liwe por “concurrir circunstancias que pudieran perturbar el normal desarrollo de las operaciones” sobre los títulos.

 

 

 

 

Liwe ha precisado que esta situación no tendrá impacto en los proveedores ni en los acreedores comerciales, con los que la compañía está al corriente de los pagos “salvo muy pequeñas excepciones”. En este sentido, les pide “colaboración” para seguir desarrollando su actividad “con normalidad”, tanto en el ámbito comercial como en el logístico. 

 

La compañía ha recordado que no mantiene deuda impagada ninguna con las entidades públicas (Hacienda y Seguridad Social). Los pagos pendientes con Hacienda -asegura Liwe- todavía están pendientes de su vencimiento. La compañía espera afrontarlos “con total normalidad”. Reitera, además, que está al corriente del pago de todas las remuneraciones con sus trabajadores. 

 

Liwe ha lamentado, de nuevo, la denegación de la homologación del plan de reestructuración, pero espera que la colaboración de las entidades financieras permita alcanzar un convenio de acreedores “de manera acelerada”. También espera poder garantizar el mantenimiento de todos los puestos de trabajo. 

 

La compañía ya entró en preconcurso de acreedores en abril del año pasado, con una deuda que ascendía entonces a 57,61 millones de euros. Meses más tarde, Liwe puso en marcha en el país un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afectó a los servicios centrales de la sociedad, ubicada en Puente Tocinos (Murcia), para reducir el 29% de su personal (sin afectar al de las tiendas). 

 

La cifra de negocio de Liwe a cierre de 2024 se situó en 109,18 millones de euros, frente a los 120,06 millones de euros del ejercicio anterior. España copaba el grueso de las ventas de la compañía, con 103,42 millones de euros a cierre de 2024, a la baja desde los 120,51 millones de euros de 2023.