Liwe estudia presentar concurso de acreedores al no poder hacer frente a la deuda
La propietaria de Inside no logra convencer al juez con su plan de reestructuración que contaba, sin embargo, con el apoyo de sus principales acreedores, como CaixaBank. El concurso debe darle tiempo para alcanzar otro acuerdo.
Liwe Española, al borde del concurso de acreedores. La compañía murciana, propietaria de Inside, está estudiando acogerse al procedimiento después de que el Juzgado de lo Mercantil número 3 de Murcia haya denegado la homologación del plan de reestructuración presentado en noviembre. El concurso de acreedores se presenta como la única vía para ordenar la deuda y alcanzar un acuerdo con la banca en el menor plazo, con el objetivo de preservar la continuidad del negocio.
Según ha anunciado Liwe en un comunicado este miércoles, el plan de reestructuración contaba con el apoyo de entidades financieras como CaixaBank, Caja Rural Central y Caja Rural Granada, que poseen la mitad de la deuda bancaria de la compañía. También presentaba el visto bueno de Auren, experto en reestructuración designado por el juzgado. “Liwe lamenta la denegación de la homologación del plan”, recoge el documento.
La compañía asegura que el concurso “no tendría impacto en los proveedores ni en los acreedores comerciales, con los que la compañía se mantiene al corriente de pago”. Insiste, además, que el negocio “continúa desarrollándose con normalidad”, impulsado por un “buen comportamiento de la campaña de Navidad”.
Liwe ya entró en preconcurso para reorganizar su deuda, que alcanzaba 65 millones de euros
El plan de reestructuración recibió luz verde de la junta de accionistas a finales del año pasado, precisamente configurado para evitar el concurso de acreedores. La empresa había solicitado en abril adherirse a un proceso de preconcurso para comenzar a negociar con los bancos la reorganización de su deuda, que alcanzaba 65 millones de euros. Este proceso obtuvo en julio del año pasado una prórroga de tres meses.
El plan propuesto por la empresa consistía en una condonación del 49% de la deuda, pudiendo los acreedores, en su gran mayoría entidades bancarias, elegir entre una quita por la parte correspondiente de la deuda de dicha cantidad o la emisión de préstamos participativos.
En su último ejercicio completo, Liwe perdió 24,75 millones de euros, sumado a una caída de las ventas del 9%, hasta los 103,42 millones de euros. En su proceso de reestructuración, la compañía habría cerrado más de noventa establecimientos, además de haber llevado a cabo un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) en junio, que afectó a los servicios centrales de la sociedad, con una reducción del 29% del personal adscrito.
Durante el último año, Liwe, que cuenta con una plantilla de alrededor de mil empleados, llevó a cabo una “profunda reestructuración operativa”, ajustando costes y concentrando sus recursos en los mercados y canales con mayor potencial, con el objetivo de “situar al negocio en una posición más sólida que en ejercicios anteriores”.