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Fast Retailing estudia llevar a concurso a Comptoir des Cotonniers y Princesse tam tam

El grupo japonés Fast Retailing, propietario de Uniqlo, estaría contemplando la entrada en proceso concursal de sus enseñas francesas, dos décadas después de su adquisición. La moda gala encaja con esta posibilidad un nuevo golpe.

Fast Retailing estudia llevar a concurso a Comptoir des Cotonniers y Princesse tam tam
Fast Retailing estudia llevar a concurso a Comptoir des Cotonniers y Princesse tam tam
En 2024, la dirección de Fast Retailing France anunció ya un nuevo intento por relanzar ambas marcas .

Modaes

Fast Retailing estaría ultimando los detalles de su plan para solicitar la entrada en concurso de acreedores (redressement judiciaire en francés) de Comptoir des Cotonniers y Princesse tam tam, dos marcas con fuerte arraigo en el retail francés que durante años ocuparon un lugar destacado en el imaginario colectivo del prêt-à-porter y el íntimo nacional. Tal y como había avanzado Modaes el pasado febrero, el grupo nipón había tirado la toalla con sus marcas francesas. Después de haber reducido progresiva y significativamente su inversión e interés en las cadenas en los últimos años, la alianza parece llegar ahora a su desenlace.

 

El procedimiento se presentará este mismo viernes 20 de junio ante el tribunal de comercio, según ha avanzado el medio francés Fashion Network. El concurso afectaría a ambas compañías, integradas desde septiembre de 2024 en una única entidad jurídica: Fast Retailing France. Esta reestructuración administrativa permitió consolidar su operativa, aunque no incluyó a Uniqlo, el buque estrella del grupo, que opera en Francia bajo una estructura independiente con sede en Londres.

 

Comptoir des Cotonniers y Princesse tam tam fueron adquiridas por Fast Retailing en 2005, en pleno apogeo de ambas enseñas. La primera, fundada en 1995 por la familia Elicha en Toulouse, vivió una década dorada con su propuesta de casual chic y campañas de comunicación basadas en el vínculo madre-hija. La segunda, creada por las hermanas Loumia y Shama Hiridjee en 1985, se posicionó como alternativa a la lencería clásica francesa, con una oferta joven de ropa interior y baño.

 

Ambas marcas han pasado por sucesivas reestructuraciones en los últimos años. En 2018, 2021 y nuevamente en 2023, el grupo japonés trató de sanear sus cuentas a través de planes sociales y cierres de puntos de venta. La última gran reestructuración supuso el cierre de 55 tiendas y la supresión de 185 puestos de trabajo en total entre las dos marcas. Actualmente, Comptoir des Cotonniers y Princesse tam tam cuentan con alrededor de 90 tiendas propias en Francia. En el extranjero, las marcas están principalmente presentes integradas en la oferta de los flagships de Uniqlo.

 

 

 

 

En 2024, la dirección de Fast Retailing France anunció un nuevo intento por relanzar ambas marcas mediante una bajada de precios del 30% y un reposicionamiento hacia el público joven, especialmente las consumidoras de entre 25 y 35 años. La estrategia incluía una mayor vinculación con Uniqlo, mediante cápsulas compartidas y corners dentro de algunas de sus tiendas. No obstante, el nuevo enfoque no ha sido suficiente para cambiar la tendencia.

 

La decisión de Fast Retailing de activar el procedimiento concursal señala un cambio de rumbo en la estrategia del grupo japonés: dejar de respaldar financieramente a sus filiales deficitarias en Francia, justo cuando el grupo reporta resultados récord a escala global. En el primer semestre de su ejercicio 2024/25, Fast Retailing elevó su beneficio neto un 19,2%, hasta 233.500 millones de yenes (1.400 millones de euros), y registró un alza de ventas del 12%, hasta 10.700 millones de euros.

 

El sector francés del retail de moda vive un momento convulso. Desde la liquidación de Camaïeu en 2022, varias cadenas tradicionales han entrado en concurso o liquidación. Jennyfer y Café Coton han visto liquidados sus activos, mientras que Naf Naf y André siguen bajo procedimiento concursal. La posible caída de Comptoir des Cotonniers y Princesse tam tam supondría un nuevo golpe simbólico e industrial al tejido comercial de la moda francesa, cada vez más presionado por el cambio de hábitos de consumo, la inflación y la competencia de gigantes del fast fashion.