El dueño de Yves Rocher, ante la justicia francesa por vulneraciones en su filial turca
El Grupo Rocher se enfrenta, en París, a una audiencia clave por la denuncia de 81 exempleadas turcas por libertad sindical y condiciones laborales. El caso emerge en pleno reposicionamiento del hólding y venta de Petit Bateau.
El Grupo Rocher encara este jueves un examen judicial de alto impacto reputacional. El tribunal judicial de París celebra una audiencia decisiva en el proceso por el presunto incumplimiento del deber de vigilancia de la compañía en Turquía, donde 81 exempleadas acusan a su filial de vulnerar derechos fundamentales en el lugar de trabajo.
La acción legal, presentada en marzo de 2022, está impulsada por tres organizaciones: el sindicato turco Petrolish, la ONG Sherpa y la asociación internacional ActionAid France. Tres de las antiguas trabajadoras han viajado a la capital francesa para dar testimonio directo y exigir que la justicia reconozca la responsabilidad del grupo. Las demandantes sostienen que, tras afiliarse a Petrolish en 2018 y 2019, fueron despedidas por motivos sindicales. Además, denuncian discriminación hacia las mujeres, presión excesiva y exposición continuada a productos químicos sin medidas adecuadas de seguridad.
Según los testimonios recogidos por las organizaciones, las empleadas estaban sometidas a ritmos de producción intensos y percibían salarios insuficientes en relación con las tareas desempeñadas. La demanda señala, además, que el grupo no publicó a tiempo su plan de vigilancia, exigido por la legislación francesa para los grandes grupos con actividad internacional.
La audiencia tiene lugar en un momento de transformación para el Grupo Rocher. A finales de octubre, la compañía culminó la venta de Petit Bateau al fondo estadounidense Regent L.P., tras recibir la aprobación sin condiciones de la Autorité de la Concurrence francesa.
El grupo Rocher afronta el proceso en plena reordenación del hólding
La desinversión, anunciada en septiembre y enmarcada en el plan de reestructuración iniciado a comienzos de 2025, supone la salida de una de las enseñas históricas del hólding. Con esta operación, Rocher concentra su estrategia en el negocio principal de belleza y cuidado personal. Petit Bateau cerró 2024 con ventas de 250 millones de euros y emplea a 2.400 personas. Regent, que controla firmas como Dim, Playtex y Wonderbra, ha manifestado su intención de preservar el legado artesanal de la marca y acelerar su modernización digital.
El regulador galo subrayó que la operación no altera la competencia debido a las cuotas limitadas del fondo en el mercado infantil y la baja proximidad entre sus marcas de lencería y la propuesta de Petit Bateau.
La causa judicial contrasta con la aceleración internacional de Yves Rocher, cadena insignia del grupo, que continúa reforzando su presencia en Latinoamérica. La empresa ha regresado este año al mercado colombiano con tres aperturas en Medellín y Bogotá, y un plan para alcanzar 35 tiendas en cinco años.
El proyecto incluye una alianza con Mercado Libre para gestionar el canal online y el lanzamiento de su propio ecommerce en 2026. De cara a ese año, la compañía prevé que el digital represente 10% de las ventas. Yves Rocher anticipa generar 56.000 millones de pesos colombianos (15 millones de euros) en los próximos cinco ejercicios y 600 millones de pesos colombianos (161. 251 euros) en su primer año de reentrada en el país.
La expansión en Colombia se suma a las operaciones en México, uno de los cinco mayores mercados internacionales del grupo, y Costa Rica, donde desembarcó en 2022. El hólding factura más de 2.000 millones de euros, opera con más de 6.000 tiendas y emplea a 17.000 personas a escala global.