Black Limba, en busca de Lululemon: transiciona hacia el ‘total look’ tras cambiar de manos
La compañía española busca posicionarse en el sector de la moda casual y comenzar con su internacionalización el año que viene, para lo que ha contratado a un nuevo director comercial. Los próximos productos: chaquetas y monos.
Black Limba se reinventa para entrar en el total look con Lululemon y Alo Yoga como referentes. Tras cambiar de manos a finales de 2024, la empresa, fundada en 2017, quiere evolucionar de la lencería y el deporte hacia la moda casual. Para ello, el próximo otoño-invierno comenzará una diversificación de productos y empezará a plantear su internacionalización.
En este camino, Black Limba tiene como referentes a Alo Yoga, con un “buen posicionamiento en cuanto a imagen y a precios” y, sobre todo, a Lululemon, con precios más bajos y “un buen componente técnico”. La compañía querría ocupar un espacio entre ambas.
Su objetivo es lanzar al mercado productos “adaptados al estilo de vida actual, híbrido, con un rango de utilidad alto”, que sirvan tanto para salir a andar antes de ponerse a trabajar como para ir a la oficina. Comenzará con el lanzamiento de chaquetas y de un mono para la próxima temporada otoño-invierno, así como de otros dos productos que todavía no pueden comunicar.
En una entrevista para Modaes, el propietario de Black Limba anuncia que su próximo objetivo es la internacionalización, para lo que ha contratado a un nuevo director comercial venido de la compañía de moda Koala Bay, David Nsue. Comenzará con la estrategia la próxima temporada primavera-verano, momento en que Rivero prevé empezar a vender prendas de otras categorías, integrarlas, y consolidarlas el año que viene.
Black Limba prevé ocupar un espacio entre Lululemon y Alo Yoga, empezando con tres productos que lanzará la próxima temporada otoño-invierno
La compañía pretende tejer toda una red comercial de puntos de venta especializados en moda, “no tanto en lencería”, subraya Rivero. Entre Decathlon, que le ha servido para posicionarse en la categoría de deporte, y El Corte Inglés, Black Limba está presente en 120 puntos de venta en España. Por el momento, su estrategia no pasa por abrir tiendas propias.
Black Limba prevé facturar en el próximo ejercicio entre 2,4 millones y 2,6 millones de euros, frente a los 1,35 millones de euros que registró en el ejercicio anterior. En el primer semestre del año, la compañía ha crecido un 88%. Por canales de venta, el wholesale supone el 48% (gracias, en parte, a Decathlon); el ecommerce copa otro 45% y los marketplaces se llevan el resto.
Para vertebrar esta ampliación de productos, la compañía ha puesto en marcha Black Limba Lab., que quiere ser su “puente de transición” hacia la nueva oferta. La primera prueba de esta suerte de laboratorio de I+D ha sido una cápsula de cycling y running, fabricada en Zaragoza. Con una plantilla de dieciséis personas, contando a su consejero delegado, la sede de Black Limba continúa en Madrid, en sus oficinas de Chamberí y, además, cuenta con un almacén propio en Ciudad Lineal.
Black Limba fue fundada por Álvaro Banús, Pepe Merino y Javier Garay. Luis Miguel Rivero, consejero delegado de la compañía desde 2021, compró el 95% de su capital a principios de este año, convirtiéndose en administrador único. Desde entonces, ha puesto en marcha un plan que pasa por duplicar su tamaño antes de terminar 2025.