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Menos volumen, más valor: Colombia redefine su papel en el ‘sourcing’ global de la moda

Presionada por los costes, la competencia asiática y la incertidumbre global, la industria colombiana de la moda acelera hacia un modelo basado en valor añadido, especialización y producto y entrar en el sourcing internacional.

Menos volumen, más valor: Colombia redefine su papel en el ‘sourcing’ global de la moda
Menos volumen, más valor: Colombia redefine su papel en el ‘sourcing’ global de la moda
La industria colombiana de la moda afronta una nueva era, asumiendo que su crecimiento ya no pasa por producir más, sino por producir mejor.

María Bertero. Medellín

La industria colombiana de la moda afronta una nueva era, asumiendo que su crecimiento ya no pasa por producir más, sino por producir mejor. En un contexto donde la geopolítica influye en toda la cadena de valor, los costes y la revisión de cadenas de suministro, la moda colombiana se encamina hacia un modelo menos dependiente del volumen y más apoyado en el valor añadido, la especialización y la cercanía con su cliente. Estos retos serán clave para que la industria colombiana de la moda pueda convertirse en un actor relevante frente a la nueva configuración del sourcing internacional.

 

La última edición de Colombiatex de las Américas dejó claro que el sector atraviesa una fase de ajuste estructural más que de contracción. La presión de la competencia asiática, el encarecimiento de costes y un entorno comercial marcado por la cautela han obligado a la industria colombiana de la moda a revisar su posicionamiento y a acelerar un cambio de modelo que lleva años gestándose.

 

“No estamos exportando a los volúmenes que quisiéramos, pero sí lo correcto. Producimos más y ganamos más”, resume Camilo Herrera, fundador de la consultora Raddar Consulting. La afirmación pone de relieve una de las principales singularidades del sector: la moda es hoy una de las pocas industrias colombianas que ha logrado aumentar su productividad por encima del crecimiento de la producción y del empleo.

 

Desde Inexmoda, empresa organizadora de las mayores ferias del país, aseguran que el sector no debe entrar en competencia por commodities, sino por su valor agregado. “La apuesta pasa por la diferenciación, la especialización y la búsqueda de nichos donde el precio no sea el único factor determinante”, aseguraba Sebastián Díez, presidente ejecutivo de Inexmoda.

 

 

 

 

Ese giro estratégico se traduce en un avance hacia el paquete completo, para dejar atrás un modelo maquilador donde el diseño jugará un papel trascendental. “Hoy el comprador busca desarrollo, acompañamiento y flexibilidad”, coincidieron varios de los expositores que participaron de Colombiatex en conversación con Modaes.

Frente a mercados como el asiático, Colombia compite con plazos más cortos, mayor capacidad de adaptación y una relación comercial más directa, aunque con precios más elevados.

 

En paralelo al cambio de modelo productivo, la industria colombiana de la moda avanza en la diversificación de sus mercados de exportación. Estados Unidos se mantiene como principal destino, pero su peso relativo disminuye. “Cada año el segundo y el tercer mercado achican la brecha”, explica Nicolás Mejía, vicepresidente de exportaciones de ProColombia.

La experiencia con Venezuela marcó un punto de inflexión. “Dependíamos casi por completo de ese mercado y cuando se rompieron las relaciones comerciales entendimos que el mundo iba más allá”, señala Mejía. Hoy, Ecuador, México, Centroamérica y el Caribe ganan relevancia, mientras el sector explora oportunidades en Asia y Oriente Medio.

 

 

 

 

Aunque las exportaciones han retrocedido en monto, la moda sigue siendo uno de los pilares del sector no minero-energético colombiano. Categorías como fajas, ropa deportiva, dotación o baño no lideran en volumen, pero aportan mayor valor y posicionamiento internacional, de acuerdo con Mejía.

 

La percepción externa de los expositores internacionales de Colombiatex refuerza el potencial del sector colombiano. “Es un buen país para hacer negocios, vemos muchas oportunidades no sólo en Colombia, sino en otros países de la región”, afirma Önder Gençay, director comercial de la empresa turca Sarboy, que participó por primera vez en la feria de Medellín. “Hemos hecho muy buenos contactos y seguramente volveremos para seguir explorando el potencial del país”, añade.

 

Desde Ecuador, Karina Herrera, representante de Indutexma, destaca el atractivo del mercado colombiano pese al contexto de posible endurecimiento arancelario. La empresa incluso contempla ampliar su presencia en el país. “Si los aranceles fueran de largo plazo, plantearíamos exportar más y tener una bodega o un punto de venta en Colombia”. La firma, especializada en tejido de punto y plano, trabaja con clientes como Arturo Calle o Quest, y detecta una fuerte demanda de algodones pesados vinculados a la tendencia oversize.

 

Para proveedores europeos, la clave está en el producto. “Ofrecemos telas muy distintas a las que vienen de China y el comprador latinoamericano lo valora”, señala Jordi Gil, de Torres Pradas-New Junior, que exporta tanto a Europa como a América Latina. La compañía vende principalmente a caballero y trabaja con marcas como Arturo Calle, Denim Factory, Remanence (Maluma) o Carlos Nieto.

 

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La sostenibilidad ha pasado de ser un elemento diferencial a un requisito. “Antes era un plus; ahora es una condición indispensable”, coinciden empresas y organismos sectoriales. La trazabilidad de las fibras y el impacto ambiental de los procesos son cada vez más determinantes.

 

Para compañías como Lenzing, el interés por la sostenibilidad es creciente. “Recibimos compradores cada vez más interesados en la trazabilidad de las fibras”, explica Edely Garnica, directora de Lenzing México, quien subraya que los cambios arancelarios están empujando a muchas marcas a buscar proveeduría en Latinoamérica.

 

A ello se suma una ventaja competitiva frente a otros polos productivos. “Los compradores preguntan cuántas horas laborales tienen las fábricas, las condiciones de seguridad y si los empleados tienen su salud cubierta”, señala Sara Vargas, consejera delegada de Siav Group. “En Latinoamérica se han cuidado mucho las políticas laborales y eso hoy pesa en las decisiones de compra”, concluye.

La tecnología aplicada al textil emerge como otra de las grandes oportunidades para la moda colombiana. Desde Epson, su gerente industrial en Colombia, Juanita Agudelo Rincón, destaca el potencial de la personalización y las pequeñas corridas. “Hay una gran oportunidad para colecciones únicas y personalizadas; no es una tecnología tan costosa y permite ser mucho más flexibles”, señala.

 

 

A su vez, la inteligencia artificial aplicada al diseño acelera el desarrollo de modelos y colecciones cápsula, un formato cada vez más demandado por marcas que buscan reducir riesgos.

 

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Pese a las oportunidades, los retos continúan siendo significativos. “Es muy difícil competir por precio en un país donde se pagan muchos impuestos”, explica la dirección de Canguro, empresa textil con más de ochenta años de trayectoria. A ello se suma la escasez de mano de obra: “todos los clientes se quejan de que falta personal, no hay operarios”.

 

La cautela también se traslada a las decisiones de inversión. “Muchos están esperando a ver qué pasa con las elecciones de mayo para invertir”, apunta Iacopo Pardini, director de ventas de la italiana Efi Reggiani, que prevé un mercado más activo en la segunda mitad del año.

 

Desde la empresa textil colombiana Surtitex aseguran que en esta edición de Colombiatex han visto que la gente está un poco más reservada en programar compras que en otros años, pero “han logrado vender lo que tenían estipulado”.

 

Aun así, el tono general del sector es de prudente optimismo. “Estamos iniciando el año con muy buenas expectativas; se respira más certeza que incertidumbre”, resume Sara Vargas. La industria colombiana de la moda no anticipa un crecimiento acelerado, pero sí una consolidación progresiva de un modelo más sólido, especializado y alineado con las nuevas exigencias del mercado global.

 

En un contexto de transformación profunda de las cadenas de suministro, Colombia apuesta por hacer menos, pero mejor: producir con mayor valor añadido, diversificar mercados y reforzar su papel como socio estratégico en la industria internacional de la moda.