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Revista Modaes número 56

Fecsa: geopolítica y exoesqueletos para el rey de los uniformes

La compañía, una de las que viste a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, renacionaliza este año parte de su producción, que vuelve a realizarse en Madrid, en Arganda del Rey, para absorber la de Túnez y Marruecos.

Fecsa: geopolítica y exoesqueletos para el rey de los uniformes
Fecsa: geopolítica y exoesqueletos para el rey de los uniformes
Fecsa renacionalizará su producción en España.

Irene Juárez

Ejércitos, policías, guardias civiles y, en general, todo tipo de cuerpos de seguridad del Estado, nacionales e internacionales. Todos comparten la misma misión: garantizar la seguridad ciudadana. Y, ante ellos, la moda se redefine necesariamente. Deja de entenderse como un conjunto de prendas que conforman una indumentaria, para convertirse en una herramienta imprescindible a la hora de garantizar la propia seguridad de quienes las visten. Es la única moda capaz de salvar vidas.

 

 

Revista Modaes número 56

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Precisamente, “Proteger a quienes nos protegen” es el lema de Fecsa, acrónimo de Fábrica Española de Confecciones S.A, principal compañía de confección de trajes militares de España y una de las grandes en el tablero de juego europeo. Fecsa nació en Madrid hace casi 90 años, en 1934, como un taller especializado en uniformes y equipamiento. Sin embargo, no fue hasta 1969 cuando se adquirieron los terrenos en San Sebastián de los Reyes para construir la sede principal y, en 1980, cuando comenzó su internacionalización.

 

Desde entonces, la multinacional vivió dos momentos clave. El primero de ellos fue en 2008, cuando se fundó Fecsa Beijing (en China), con el objetivo de gestionar los centros de producción y de suministro de materias primas, que fue además la gran puerta de entrada al mercado internacional. El segundo se remonta a 2014, con la apertura de la planta de producción de cascos y placas en Madrid.

 

Este año, la empresa hace frente a otro momento histórico: la renacionalización de parte de su producción. En sus inicios, todos los productos se fabricaban en su planta de San Sebastián de los Reyes, a las afueras de Madrid, donde, además, la compañía tiene su sede. Eso fue, solamente, hasta 1980, momento en que los costes del sector textil la llevaron a tomar la decisión de trasladarla fuera de las fronteras españolas. En el país quedó, solamente, la producción de los cascos y las placas de protección balística, con una plantilla cercana a las 190 personas.

 

Fecsa ya ha anunciado que se instalará en el polígono industrial de Arganda del Rey, en Madrid, para absorber la producción que actualmente se realiza en Túnez y Marruecos. Un reto importante, teniendo en cuenta que, actualmente, la empresa tiene presencia en Francia, Italia, Bélgica, Alemania, Países Bajos, Suecia, Austria, Inglaterra, Ecuador, Lituania, Estonia, Túnez, Letonia y Portugal. Su objetivo pasa por seguir consolidando su presencia en el mercado nacional, sin olvidar su expansion internacional. Para hacerlo, la empresa pretende seguir lanzando novedades al mercado.

 

 

 

 

De Fecsa destaca también su protagonismo en la guerra en Ucrania. La gran mayoría del material militar que España envía al país lo fabrica Fecsa. En el primer envío que se hizo público, la compañía facilitó cerca de 5.000 cascos balísticos procedentes de su fábrica de Madrid. En este sentido, la geopolítica mundial, tanto con amenazas de guerra como con conflictos activos en distintos puntos del mundo, acompañan las cifras económicas de la compañía de tejidos militares. Según los últimos datos publicados por la misma, en 2023 Fecsa contó con una rentabilidad superior al 16%, y unos activos totales superiores a los 37,7 millones de euros. Sus ventas habrían ascendido en 2024 hasta 154,9 millones de euros, un incremento del 156% respecto a 2023.

 

En cuanto al empleo, la compañía contaba en 2023 con una plantilla de 158 personas, 93 de las cuales mujeres. De hecho, es la primera empresa de confección de textil militar en fabricar un chaleco antibalas para las mujeres. Por mercados, España se sitúa como el principal, con una facturación del 31% del total. En segundo lugar, Países Bajos (21%), seguido de Francia y Alemania. 

La industria de defensa española está compuesta por más de 370 empresas, alrededor de un 80% de las cuales son pequeñas y medianas, y emplean a cerca de 3.200 personas.

 

Buena parte de sus beneficios los destina a la inversión en innovación y desarrollo, uno de los puntos fuertes de su propuesta. Actualmente, junto con el Gobierno, Fecsa se centra en desarrollar distintos proyectos para seguir aumentando la protección de los combatientes. Como ejemplos, está estudiando nuevas tecnologías para la mejora del confort y la reducción del estrés térmico en condiciones de alta temperatura y humedad, y, además, está desarrollando un exoesqueleto de combate.

 

 

 

 

Por otra parte, junto con el Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, ubicado en Madrid, Fecsa también está investigando sobre nuevos materiales y textiles para la protección de la indumentaria profesional contra proyectiles, medioambiente, fuego y riesgos biológicos. Además, prosigue con el desarrollo de laminados para protección climática, la investigación en tejidos ignífugos y tratamientos especializados para adaptar las prendas a las necesidades de los combatientes.

 

Para centralizar todos sus desarrollos, en el ejercicio 2016 puso en marcha un laboratorio propio para realizar pruebas y certificaciones internas. El objetivo de la empresa era, sobre todo, asegurarse de que los productos cumplen con los estándares antes de presentarlos a los diferentes concursos públicos y licitaciones. En cuanto a materiales, para la confección de la mayoría de los tejidos, Fecsa utiliza poliéster reciclado a partir del tereftalato de polietileno, un tipo de plástico utilizado en envases de bebidas y en textiles.

 

En los últimos meses, Fecsa se ha propuesto pujar por un macro contrato de uniformes militares para el Ejército de Tierra. Y, esta vez, le ha salido competencia. La junta de contratación del ejército habría recibido 27 ofertas para los veinte lotes de prendas que han salido a concurso. De ellas, 23 han sido admitidas a trámite. Entre las empresas licitadoras destacan El Corte Inglés, uno de los grandes suministradores de uniformes para el ejército.

 

 

¿Una capa de invisibilidad?

Se trata de la última tecnología desarrollada por Fecsa: una capa capaz de borrar a los soldados del campo de visión de las cámaras térmicas y ópticas mientras combaten en los bosques. El objetivo es fundir al militar en el entorno, visualmente, pero también gracias a la inhibición de su huella térmica, en escenarios donde el calor corporal suele delatar las posiciones de los soldados. De esta forma, se podría llegar a evitar a los drones.

 

Sin embargo, la capa no ofrece protección balística, sino que tiene que llevarse sobre el equipo militar habitual. Todavía es un prototipo, en fase de pruebas, aunque el objetivo es que los soldados la utilicen pronto para verificar su utilidad. Antes, a Fecsa le toca perfeccionar el tejido y acabar de validar su uso operativo.