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Del estallido de la pandemia a la guerra en Ucrania: cronología de dos años de ‘shock’

La pandemia, el confinamiento o la inflación han sido algunos de los sucesos que han marcado los últimos 730 días, a los que se suma la invasión de Ucrania por parte de Rusia, provocando el primer conflicto armado entre estados en territorio europeo desde la Segunda Guerra Mundial.

C. Juárez

14 mar 2022 - 04:50

Del estallido de la pandemia a la guerra en Ucrania: cronología de dos años de ‘shock’

 

 

 

 

Marzo de 2020, coronavirus. Marzo de 2022, guerra entre Ucrania y Rusia. La cronología de los dos últimos años bien podría parecer el argumento de la última serie de moda, pero se trata de una realidad, que, en algunos casos, ha superado a la ficción.

 

Los dos últimos años han cambiado por completo el panorama del negocio de la moda. El incremento del consumo online ha sido uno de los principales cambios que ha provocado la pandemia, después de haber sido el único salvador del sector durante el confinamiento.

 

El cierre de fábricas en China y el colapso de la supply chain en los últimos dos años, por su parte, también han acelerado la tendencia del sector hacia un sourcing en cercanía. Estos son algunos de los cambios dejados por dos años agitados en el mundo, que también han impactado en los hábitos de los consumidores.

 

La moda también salió penalizada por la caída del consumo, que cayó hasta un 25% en España en el año de la pandemia, según publicó Kantar y el Clúster Catalán de la Moda (Modacc). El consumo de moda infantil experimentó una contracción del 20%, la moda femenina un 13% y la masculina un 11%.

 

 

 

 

El 13 de marzo de 2020, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez anunció que el día siguiente el consejo de ministros declararía el estado de alarma en el país. “Nos esperan semanas muy duras”, reconoció Sánchez.

 

Entonces, España se paró. Con la población confinada y las tiendas cerradas, la actividad del sector de la moda en el país se paralizó por completo el 15 de marzo, sin un horizonte para la reapertura.

 

No fue hasta mayo cuando entraron en vigor las medidas para la reapertura, por fases, con las que la población pudo volver a la calle, los comercios reabrieron y la actividad volvió a funcional, aunque bajo el paradigma de la nueva normalidad.

 

 

 

 

El sector de la moda fue uno de los principales afectados por las restricciones de la pandemia debido al cierre de tiendas en medio mundo durante varios meses. Sin embargo, el comercio online salió beneficiado, creciendo hasta niveles insospechados.

 

La situación provocó que los retailers aceleraran el proceso de optimización de su red y cerraran los establecimientos menos rentables. Un año después del estallido de la pandemia, los tres pesos pesados del sector, Inditex, H&M y Gap, tenían un plan en marcha para reducir su red en 1.400 tiendas.

 

Además, las compañías también tuvieron que poner en marcha medidas para paliar los efectos de la crisis en su negocio, como expedientes temporales de regulación de empleo (erte) o la obtención de líneas de crédito para asegurar su liquidez.

 

Sin embargo, el coronavirus continuó sin dar tregua, con la llegada de nuevas variantes y picos de ola que hicieron que se volvieran a implantar medidas de restricción como toques de queda, confinamiento perimetral, restricciones para viajar o en algunos países, cierres de tiendas.

 

El año 2021 comenzó con una promesa: la vacuna. La vacunación fue avanzando a buen ritmo, primero con los grupos de población en riesgo y ancianos, hasta finalizar el año con el 80,02% de la población española con la pauta completa.

 

 

 

 

En el plano internacional, 2021 también estuvo marcado por la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca tras derrotar a Trump en las elecciones, la puesta en marcha de políticas expansivas y ayudas por parte de la Unión Europea para reactivar la economía tras la crisis, y el adiós de Angela Merkel como canciller alemana.

 

La Unión Europea reaccionó a la crisis del coronavirus con la histórica creación del fondo Next Generation para la reactivación de la industria y el impulso de la sostenibilidad. La Comisión Europea identificó a la moda como uno de los catorce sectores para reforzar la economía.

 

El incremento de los precios de la energía, en concreto de la luz, el colapso en la supply chain y la crisis de la logística también marcaron los dos últimos años, y en especial al negocio de la moda. El último año también ha ido acompañado de un debilitamiento del consumo y caída de la confianza.

 

El que prometía ser un año de recuperación se ha saldado con subidas mínimas de ventas, una escasa vuelta a los niveles previos a la pandemia y alerta sobre el futuro debido al impacto de la caída del consumo y la rotura de la cadena de suministro. La variante ómicron fue, en el cierre de 2021 y el arranque de 2022, un nuevo contratiempo para la recuperación.

 

En el inicio de 2022, cuando parecía que llegaba la normalidad, sobrevino otro suceso inesperado: el 24 de febrero, Vladimir Putin ordenaba a las tropas rusas la invasión de Ucrania, provocando la primera guerra entre dos países en territorio europeo desde la Segunda Guerra Mundial. Aunque es un conflicto que llevaba latente desde hace casi una década, ha cogido por sorpresa a gran parte del mundo.

 

 

 

 

Las principales potencias internacionales reaccionaron rápidamente al conflicto, sancionando a Rusia con medidas como el cierre del país al sistema financiero internacional, la limitación del acceso a los bancos rusos a créditos internacionales o la paralización de los activos de las entidades bancarias rusas fuera del país con el objetivo de aislar a Rusia.

 

La moda también ha reaccionado a la guerra ante la incapacidad de enviar suministro y mercancías. Bestseller fue el principal operador del sector que paralizó su actividad en el país, a la que siguieron gigantes internacionales como H&M, Inditex, Mango, Asos, Boohoo e incluso grupos de lujo como LVMH, Kering, Richemont, Chanel, Hermès o Burberry.

 

La guerra entre Rusia y Ucrania ha provocado, además, una subida imparable de los precios de la energía, al ser Rusia es uno de los principales proveedores de gas a Europa. Esta crisis está planteando que varias empresas industriales en Europa y en España exijan medidas urgentes a los gobiernos para evitar parar la producción. El conflicto todavía abierto deja al sector de nuevo ante un escenario de incertidumbre, casi tanta como al inicio de la crisis del coronavirus.