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De Kardashian a Bieber: el ‘boom’ de las ‘celebrity brands’ dispara valoraciones millonarias

Las celebrity brands se consolidan como empresas globales: capitalizan audiencias masivas, elevan valoraciones y atraen a grandes grupos. De Skims a Rhode, el modelo influencia-producto impulsa un nuevo ciclo de crecimiento.

De Kardashian a Bieber: el ‘boom’ de las ‘celebrity brands’ dispara valoraciones millonarias
De Kardashian a Bieber: el ‘boom’ de las ‘celebrity brands’ dispara valoraciones millonarias

Gema Dalia / Triana Alonso

El mercado vuelve a mirar hacia las marcas impulsadas por celebridades, un segmento que hace apenas una década se asociaba a licencias puntuales y que hoy cotiza al alza, moviendo rondas de capital comparables a las de cualquier gigante del sector. La última operación que ha agitado el tablero la ha protagonizado Skims, la empresa de moda íntima fundada por Kim Kardashian y Jens Grede, que acaba de situarse en una valoración de 5.000 millones de dólares tras captar 225 millones en una ronda liderada por Goldman Sachs. Este salto refuerza la tesis de que estas compañías ya no dependen únicamente del tirón mediático ni del éxito de publicaciones en redes sociales, sino de una gestión profesionalizada, colaboraciones ambiciosas, previsiones de ventas millonarias y una estrategia de expansión global.

 

El fenómeno, inicialmente impulsado en el segmento beauty, trasciende la cosmética y se ha extendido por prácticamente todas las capas del consumo. Del shapewear de Kim Kardashian con Skims, que ha atraído incluso la atención del gigante deportivo Nike, a Good American, la marca de denim inclusivo fundada por Khloé Kardashian, pasando por el proyecto de lujo contemporáneo de Victoria Beckham o las propuestas híbridas que combinan moda, bienestar y estilo de vida, se configura un ecosistema que crece a ritmo sostenido.

 

Según McKinsey, a partir de datos de Euromonitor International, el mercado global de belleza y cuidado personal superó 446.000 millones de dólares en 2023, con un crecimiento anual previsto cercano al 5% hasta 2030. Segmentos adyacentes, como el activewear o el wellness, presentan evoluciones similares, generando un contexto propicio para que las celebrity brands atraigan capital riesgo, eleven sus valoraciones y se consoliden como categoría económica por derecho propio.

 

La trayectoria de Skims ha consolidado además un nuevo estándar dentro del universo familiar Kardashian-Jenner, el clan que mejor ha sabido convertir la influencia cultural en arquitectura empresarial gracias a su exposición mediática. Desde Kylie Jenner, cuya venta del 51% de Kylie Cosmetics a Coty valoró la compañía en 1.200 millones de dólares, hasta la expansión del negocio de Khloé Kardashian con Good American, el grupo familiar ha profesionalizado un modelo basado en audiencias masivas, colaboraciones estratégicas y una visión financiera orientada a la valorización. Skims representa la fase más sofisticada de ese modelo al atraer fondos globales y activar rondas consecutivas de inversión.

 

 

Fundada en 2018 por Kim Kardashian, la segunda hermana más mayor del clan Kardashian-Jenner, Skims lanzó su primera colección en septiembre de 2019, que presentó 36 referencias entre moda íntima, bodies y camisetas en nueve tonos de piel, aunque su producto estrella siguió siendo el de las fajas moldeadoras. Esta primera apuesta, que combinaba diversidad de tallas y sex appeal, operó como una declaración de intenciones para expandir la marca más allá del fenómeno influencer.

 

Desde el inicio, Skims definió su identidad en torno a las “mujeres reales”, concepto que Kardashian utilizó para introducir una campaña basada en testimonios sobre empoderamiento y autoimagen. Esa narrativa, además de su impacto emocional, generó credibilidad en los primeros meses y reforzó la estructura necesaria para escalar la marca más allá del ruido mediático.

 

En 2020, la empresa amplió su oferta con sets de punto, prendas de cachemira mezclada y joggers, junto con la colección cozy. La diversificación de gamas, sumada al peso de su canal digital, impulsó la marca hasta alcanzar 145 millones de dólares en facturación durante el primer año completo de actividad. Ese crecimiento confirmó la transición de la marca hacia el segmento lifestyle, donde la compañía opera hoy con un portfolio amplio y una narrativa de estilo reconocible.

 

nikeskims skims nike kim kardashian 1200

 

En abril de 2021, Skims cerró su primera ronda de financiación, liderada por Thrive Capital, por 154 millones de dólares. La operación elevó la valoración hasta 1.600 millones de dólares y marcó la entrada de los primeros inversores institucionales, un punto de inflexión que confirmó el paso de proyecto personal a empresa con ambición global.

 

 

A finales de ese mismo año, la compañía colaboró con Fendi en una colección cápsula codiseñada por Kim Jones y la propia Kardashian, que agotó existencias en cuestión de horas. La cápsula operó como un ejercicio de legitimación dentro del lujo y permitió a Skims posicionarse en un ámbito que trasciende el shapewear para competir en moda y accesorios.

 

En enero de 2022, Skims cerró una segunda ronda de financiación por 240 millones de dólares, liderada por Lone Pine Capital, que elevó la valoración hasta unos 3.200 millones de dólares. Ese capital se destinó a la expansión internacional y al lanzamiento de una línea de baño, a la que siguieron ingresos de 500 millones de dólares en 2022 y 750 millones en 2023, cifras que consolidaron su posición competitiva.

Finalmente, en julio de 2023, Skims completó una tercera ronda de 270 millones de dólares liderada por Wellington Management, alcanzando una valoración de 4.000 millones de dólares. Ese año, la marca amplió su oferta con una línea masculina y una nueva colección de baño, reforzando su posicionamiento multigénero y su capacidad para competir con operadores globales.

 

 

El año pasado, la empresa inauguró su primer flagship en el número 647 de la Quinta Avenida de Nueva York, un espacio de más de 600 metros cuadrados que permitió a la marca consolidar su estrategia omnicanal. Ese mismo año, Skims continuó ampliando categorías con nuevas colecciones de hombre, baño y cápsulas con celebridades como Cardi B o Lana del Rey, impulsando su previsión de facturación hasta los 1.000 millones de dólares.

 

El crecimiento de Skims también atrajo a Nike. En febrero, ambas compañías anunciaron su alianza para el lanzamiento de NikeSkims, una colección híbrida entre moda y deporte. El primer drop, inicialmente previsto para primavera, salió finalmente en septiembre seguido de un segundo lanzamiento en noviembre con precios entre 68 y 150 dólares. La colaboración, más allá de la visibilidad, fortaleció la estructura operativa de Skims al integrarla en la cadena de valor de un gigante deportivo.

La semana pasada, Skims cerró su cuarta ronda por 225 millones de dólares liderada por Goldman Sachs, con la que alcanzó una valoración de 5.000 millones de dólares y confirmó su salto al club de las empresas valoradas en múltiplos similares a los grandes del sector.

 

 

Antes de Skims, Kardashian ya había lanzado su marca de maquillaje KKW Beauty en 2017. En 2021, Coty adquirió el 20% por 200 millones de dólares y situó la valoración en 1.000 millones. Ese mismo año, la marca cerró temporalmente para relanzarse con SKKN by Kim, enfocada en cuidado de la piel. Por último, este año, Skims adquirió el 100% del capital de SKKN dentro de una estrategia de consolidación que culminó con el cierre de la línea.

 

Kylie Jenner, por su parte, marcó otro hito con Kylie Cosmetics. En 2016, la marca alcanzó 19 millones de dólares en 24 horas y registró 420 millones en 18 meses. Coty adquirió el 51% en 2019 por 600 millones de dólares, elevando la valoración a 1.200 millones. Tras la operación, la marca fue relanzada con fórmulas veganas y naturales.

 

kylie jenner cosmetics 1200

 

Asimismo, Khloé Kardashian amplió su impacto con Good American, marca certificada B-Corp y con más de 200 millones de dólares en ventas anuales. Su colaboración de 2022 con Zara acercó la marca al mainstream global. Kourtney Kardashian consolidó Poosh como plataforma de bienestar y la modelo Kendall Jenner lanzó su tequila premium 818, convirtiéndose en la única de las hermanas que no posee una marca en la industria.

 

El modelo operativo del clan cuenta con un elemento diferencial. La matriarca Kris Jenner gestiona, coordina y negocia acuerdos en nombre de todas sus hijas. Aunque no existe un hólding formal, Jenner funciona como administradora centralizada y actúa como pieza clave en los acuerdos de inversión y en el crecimiento de cada proyecto.

 

Otras marcas que lideran el sector

 

Rhode, la marca de Hailey Bieber, fundada en 2022, se abrió paso con solo tres productos y un enfoque directo al consumidor. Su estética minimalista y su peptide lip treatment, que viralizó la marca en TikTok, la convirtieron en uno de los casos más destacados de la nueva generación de firmas creadas por celebrities.

 

En menos de tres años, la compañía alcanzó ventas netas de 212 millones de dólares con apenas diez referencias en catálogo. La fórmula, basada en un producto estrella y un discurso visual coherente, representa el modelo directo al consumidor que hoy domina el segmento.

 

En 2025, Rhode fue adquirida por el grupo E.l.f. Beauty por 800 millones de dólares más un pago adicional ligado a resultados. La operación marcó el paso del fenómeno celebrity al terreno de las adquisiciones corporativas.

 

La familia de las top models Hadid ha replicado el modelo Kardashian con una estrategia multiformato. Gigi Hadid lanzó Guest in Residence en 2022, una marca de moda centrada en prendas de cachemira y punto premium. Su apuesta se aleja del beauty para construir una marca de estilo de vida con producto atemporal de larga duración.

 

Bella Hadid, por su parte, lanzó Orebella en 2024, centrada en fragancias skin-perfume, y es cofundadora de Kin Euphorics, especializada en tónicos sin alcohol. Las dos hermanas mayores, Alana y Marielle, operan La Detresse y Hadid Eyewear respectivamente, en categorías que van del punto al accesorio.

 

Además del impacto digital, al igual que las Kardashian, el clan cuenta con exposición televisiva que impulsa su influencia cultural. La matriarca Yolanda Hadid participó en The Real Housewives of Beverly Hills, lo que consolidó la presencia de la familia en el espectro del entretenimiento y reforzó la narrativa comercial de sus marcas.

 

rhode beauty hailey bieber

 

La incursión de artistas como Rihanna, Ariana Grande, Selena Gómez, Lady Gaga y Pharrell Williams confirma la relación directa entre cultura pop y consumo masivo. Fenty Beauty, creada por Rihanna en 2017 con LVMH a través de Kendo Brands, revolucionó el sector con más de cuarenta tonos de base y un planteamiento radicalmente inclusivo. A día de hoy, la marca es una de las más vendidas en gigantes como Sephora.

 

Haus Labs, de Lady Gaga, relanzada en 2019, consolidó 20 millones de dólares en ingresos en 2021 y se reposicionó en tonos limpios y fórmulas veganas. Rare Beauty, fundada por Selena Gómez en 2020, alcanzó una valoración de 2.000 millones en 2024 gracias a su narrativa de salud mental y empaques accesibles.

 

Pharrell Williams, fundador de Humanrace en 2020, reforzó la marca al ser nombrado director creativo de Louis Vuitton hombre en 2023, lo que amplificó su influencia; mientras que R.E.M. Beauty, de Ariana Grande, opera en cosmética accesible y Harry Styles lanzó Pleasing en 2021 con un planteamiento unisex que responde al cambio cultural en torno al cuidado personal.

 

Victoria Beckham fundó su marca homónima en 2008 y debutó en Nueva York con una propuesta de moda minimalista. A partir de 2019 expandió el proyecto a la cosmética con Victoria Beckham Beauty y lanzó su primer perfume en 2020. La marca, sin embargo, atravesó dificultades financieras. En 2018 registró pérdidas de 12,5 millones de libras y en 2019 de 16,6 millones, después de que, en 2017, Neo Investment Partners invirtiera 30 millones de libras en la compañía.

 

En 2024, el fondo aportó otros 6,9 millones para reestructurar la empresa. Tras un aumento del 52% en ventas hasta 89 millones de libras, las pérdidas se redujeron a 200.000 libras. La docuserie reciente de Beckham en Netflix reveló que la compañía llegó a estar hundida en los números rojos, subrayando que las celebrity brands pueden evolucionar hacia empresas consolidadas, siempre que cuenten con estructura financiera, equipo y un modelo operativo sólido. La entrada de David Belhassen como socio financiero permitió reencauzar la empresa y mantener la actividad en un mercado exigente.

 

Jessica Alba fundó The Honest Company en 2011 junto a Christopher Gavigan y Brian Lee, centrada en cuidado personal y productos para bebé. La marca alcanzó 319 millones de dólares en 2019 y salió a bolsa en 2021, recaudando más de 412 millones. En 2024, Alba salió del cargo de directora creativa aunque continúa en el consejo.

 

Por su lado, Gwyneth Paltrow fundó Goop en 2008, con productos de wellness, skincare y suplementos, consolidando un modelo de lifestyle premium con una valoración de 250 millones en 2024. La protagonista de Stranger Things, Millie Bobby Brown, lanzó Florence by Mills en 2019 tras registrar la marca en 2018. Con una comunidad joven como base, la marca combina cosmética, fragancias y un discurso dirigido a la Generación Z.

 

El éxito de la expansión de marcas en 2025 está estrechamente vinculado al espectro de influencia de quienes las impulsan. Esa influencia, antes limitada a la televisión o al cine, opera hoy a escala planetaria gracias a las redes sociales, el entretenimiento y los nuevos códigos culturales del consumo. Las celebrity brands no son proyectos accesorios y complementarios a la carrera de las estrellas, sino que acaban funcionando como empresas con rondas millonarias, adquisiciones corporativas y estructuras que rivalizan con las de los grandes grupos del sector. Hoy, quien domina la influencia domina la capacidad de convertir comunidad en marca, y marca en negocio.