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Clan, con la herencia de Guillermina Baeza y ADN del textil de Mataró

La compañía, especializada en prendas elásticas con estampación de retratos, está presente en doce puntos de venta y prepara su entrada a China. Clan fue fundada en 2018 por Ana Larruy, nieta de la diseñadora Guillermina Baeza.

Isabel Carmona

30 mar 2022 - 04:55

Clan, con la herencia de Guillermina Baeza y ADN del textil de Mataró

 

 

La moda le viene de familia a Ana Larruy. Tanto por parte de padre (el abuelo de la barcelonesa es dueño de una fábrica de estampación en Mataró), como de madre (Larruy es nieta de la diseñadora de largo recorrido Guillermina Baeza), la creativa se crió en el seno de un linaje de empresarios del sector.

 

Hace cuatro años, Larruy emprendió con Clan, un proyecto que surgió “por curiosidad”, según relata la emprendedora a Modaes.es. La compañía, especializada en prendas femeninas desarrolladas a partir de estampación de imágenes, no es el primer encontronazo profesional que tuvo Larruy con la moda.

 

Formada en Fotografía, la creativa había trabajado con marcas como Oysho, propiedad de Inditex; Kepler, empresa londinense de moda femenina, y Gimaguas, compañía barcelonesa fundada por las gemelas Durany, herederas de la cadena Natura.

 

De hecho, fue a través de la fotografía que nació la propia Clan. En 2018, Larruy pidió de manera improvisada a su madre, Conchita Domenech, que le ayudase a imprimir unos retratos sobre tela para llegar a tiempo a una entrega. El resultado, según relata Larruy, le generó la inquietud de “indagar más en el proceso del tejido convirtiéndose en prenda”.

 

 

 

 

Como un primer proyecto, la emprendedora se asoció con su compañera de piso Mariona Valdés, formada en Diseño de producto. Durante el verano de 2018, Larruy y Valdés desarrollaron una serie de patrones utilizando, en todo momento, la estampación de retratos tomados por la primera, un diseño que se ha vuelto característico para la marca.

 

Las prendas se mandaban a producir a Mataró, donde se ubica la fábrica de la familia de la barcelonesa, Estilmar. Desde el comienzo, se fabrican en series numeradas, con un modelo de negocio ajeno a las temporadas del fast fashion, según subraya Larruy.

 

“Queremos ir a contracorriente, seguir un ritmo diferente”, explica la creativa, y añade que “producimos con un proceso más lento para educar a nuestro consumidor”. De este modo, Clan lanza modelos nuevos cada cuatro o cinco meses y, a partir de cada estampado, se generan de dos a cuatro prendas. La producción se formula casi a demanda, puesto que todo lo que se ha vendido una vez se mantiene disponible para su compra indefinidamente en su página web.

 

 

 

 

Dos años después de su fundación, durante los cuales se comercializó exclusivamente a través de su pequeña cuenta de Instagram, Clan dio el salto a la fama en redes sociales durante el primer confinamiento por la pandemia, cuando “las ventas se triplicaron”, recuerda su fundadora.

 

Fue entonces cuando Larruy pasó de fotógrafa con un proyecto paralelo en moda a emprendedora de moda con un proyecto paralelo en fotografía. “Antes me dedicaba a la fotografía casi en un 100%, ahora doy todo mi tiempo a la marca”, relata la barcelonesa, cuyos diseños llegaron a celebridades como la artista estadounidense Solange Knowles (hermana de Beyoncé), Rosalía y las modelos Gigi y Bella Hadid.

 

Las redes sociales han sido clave en el crecimiento de la firma”, admite Larruy, que tiene la propiedad completa de Clan y opera desde Londres. La compañía genera la mayoría de sus ventas en Asia, especialmente en Japón (donde está presente en dos puntos de venta) y en Corea del Sur (donde opera en tres espacios comerciales).

 

Clan también tiene presencia en Londres a través de un acuerdo con el multimarca de diseñadores independientes 50M, que tenía una tienda física en el momento del contrato, pero actualmente opera exclusivamente a través del canal digital. En España, Clan sólo comercializa su producto a través de su tienda online.


En total, Clan está presente en doce puntos de venta a escala internacional y se encuentra en negociaciones para comenzar a vender en China. Actualmente, la empresa produce sus prendas en dos talleres en Mataró. Clan no detalla información económica; “la marca es un proyecto personal”, explica su fundadora.

 

 

Retomando el hilo


Clan se suma así a la lista de jóvenes compañías españolas de moda que han nacido en los últimos años en el seno de familias con un largo recorrido en el sector. Es también el caso de Gabriel for Sach, impulsada por la empresaria barcelonesa Gabriella Comella, heredera del histórico multimarca de moda de lujo Gonzalo Comella.

 

Las gemelas Sayana y Claudia Durany, emprendedoras detrás de Gimaguas, también forman parte de la nueva generación de la moda barcelonesa, siendo hijas de Sergio Durany y Montse Clarasó, que fundaron la cadena de objetos de colección y accesorios Natura.

 

Otro fenómeno de la moda barcelonesa que ha inundado las redes sociales en los últimos años y que también proviene de un legado en el sector es Paloma Wool, fundada en 2014 por Palona Lanna, hija de Paloma Santaolalla y Miguel Lanna, fundadores de Nice Things