Reformas y crecimiento moderado: la receta de la Ocde para el estancamiento latino
La organización pronostica un crecimiento contenido en los próximos años para Latinoamérica. Productividad estancada, alta informalidad, debilidad institucional y baja inversión en innovación lastran el despegue de la región.
¿Llega la hora de que Latinoamérica salga del estancamiento? En su última previsión económica para la región, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) descarta que en el corto plazo América Latina y el Cariben protagonicen un salto brusco en su crecimiento. Sus previsiones, de hecho, apuntan a una expansión moderada de la actividad económica, en línea con el ritmo de los últimos años, en un momento en el que la región sigue sin resolver sus principales problemas estructurales.
El diagnóstico de la Ocde para la región es claro: sin reformas, el potencial de crecimiento seguirá limitado. Entre las principales debilidades, el organismo sitúa la baja productividad, uno de los grandes lastres históricos de las economías latinoamericanas.
A su vez, el mercado laboral marcado por la alta informalidad afecta a más de la mitad del empleo en varios países de la región. A ello se suma una escasa presencia de sectores de medio y alto valor añadido, lo que reduce la capacidad de competir en cadenas de valor globales más sofisticadas.
En este contexto, la Ocde insiste en que el crecimiento futuro de Latinoamérica pasa menos por el impulso coyuntural del consumo o las materias primas y más por una transformación del modelo productivo. El organismo insta a reforzar las políticas de desarrollo industrial, la inversión en innovación, la educación y la capacitación del capital humano, áreas en las que la región sigue claramente por detrás de las economías desarrolladas.
La Ocde ha revisado a la baja las previsiones de crecimiento para México y Argentina
En la hoja de ruta que ha planteado la Ocde para el desarrollo económico de Latinoamérica se encuentra otro punto clave como lo es el fortalecimiento institucional. Mejorar la calidad de las administraciones públicas, reforzar la seguridad jurídica y modernizar los sistemas fiscales son condiciones necesarias para atraer inversión a largo plazo y generar entornos más predecibles para la actividad empresarial.
La sostenibilidad aparece también como una de las grandes palancas de crecimiento. Para la Ocde, el reto ya no es solo explotar recursos, sino hacerlo bajo estándares ambientales, sociales y de gobernanza que permitan generar valor a largo plazo y evitar una nueva dependencia extractiva.
En paralelo, el organismo pone el foco en la necesidad de movilizar financiación, tanto pública como privada. La consolidación de los mercados de capitales, el desarrollo de instrumentos de financiación sostenible y una mayor coordinación regional aparecen como elementos clave para canalizar recursos hacia infraestructuras, digitalización y tejido productivo.
La región deberá afrontar problemas estructurales como la informalidad, la financiación o la baja productividad
Analizando cada país de la región, las últimas previsiones de la Ocde han sido favorables para Brasil. La entidad mejoró las previsiones de crecimiento para el gigante sudamericano, aunque las economías con mejor desempeño este año serán las de Costa Rica y Argentina, aunque para este último, las previsiones han sido revisadas a la baja.
La Ocde también recortó el pronóstico de crecimiento de México para 2026 y 2027, mientras que, para este año, la economía azteca se expandirá sólo un 0,7%. Para Colombia, la entidad anticipa un crecimiento del 2,8% este año y un 2,7% de cara a 2027, mejorando las previsiones pasadas.
La expectativa en cuanto a la economía colombiana es que la inflación continúe desacelerando, aunque manteniéndose por encima del 3%, hasta 2027, con una política monetaria restrictiva.