Entorno

La OIT alerta sobre el textil: cadenas largas, empleo precario y presión sobre el ‘sourcing’

El último informe de la OIT dibuja un escenario incómodo para la moda: manufactura intensiva, cadenas de suministro fragmentadas y avances desiguales en “trabajo decente”, incluso en un sector muy integrado en la economía global.

La OIT alerta sobre el textil: cadenas largas, empleo precario y presión sobre el ‘sourcing’
La OIT alerta sobre el textil: cadenas largas, empleo precario y presión sobre el ‘sourcing’
Los avances en materia de protección del empleo dotarán al sector de una mayor estabilidad que, a su vez, favorecerá las inversiones.

Pablo Bueno

“En sectores como el textil y la confección, donde las cadenas de suministro son largas y fragmentadas, los déficits de trabajo decente siguen siendo evidentes pese a la integración global del sector”. Esta afirmación, recogida en el World of Work Trends 2026 de la Organización Mundial del Trabajo (OIT), sirve como punto de partida para entender la posición estructural de la industria de la moda dentro de las cadenas globales de valor.

 

El informe recuerda que el empleo vinculado al comercio internacional continúa siendo un pilar del mercado laboral. En 2024, “el empleo relacionado con el comercio representaba aproximadamente el 15,3% del empleo mundial”. En el caso del textil, la confección, el calzado y el cuero, esta exposición resulta especialmente relevante por su dependencia histórica de cadenas transnacionales, donde producción, aprovisionamiento y distribución se reparten entre múltiples países y niveles de la cadena.

 

La OIT sitúa a la manufactura entre los sectores con mayor vinculación al comercio exterior, aunque con dinámicas internas cada vez más tensionadas. Entre 1995 y 2022, “el crecimiento medio anual de la productividad en la industria manufacturera fue del 2,8%”, muy por encima del registrado en los servicios de mercado. En las industrias intensivas en mano de obra (entre ellas el textil) este aumento de productividad no se ha traducido necesariamente en mejoras equivalentes en salarios, estabilidad laboral o protección social, una brecha que el organismo identifica como uno de los principales déficits del modelo actual.

 

El informe subraya que el peso del empleo manufacturero ligado al comercio se mantiene elevado en países de renta baja y media, donde se concentran buena parte de los proveedores de la industria de la moda. Esta persistencia refuerza el papel del textil como motor de empleo industrial, pero también como uno de los sectores más expuestos a la presión sobre costes, plazos y condiciones laborales, en un contexto marcado por modelos de compra altamente competitivos y una fragmentación productiva que diluye responsabilidades a lo largo de la cadena.

 

 

 

 

En paralelo, la OIT constata un cambio estructural en la composición del empleo vinculado al comercio. “La proporción de empleo en los servicios de mercado aumentó del 35,9% en 1995 al 48,6% en 2022”, señala la entidad. Aunque este dato se refiere al conjunto de la economía, tiene implicaciones directas para la moda, donde actividades como logística, transporte, distribución, plataformas digitales o servicios asociados a la producción ganan peso y concentran una parte creciente del valor, en contraste con la presión persistente sobre la manufactura.

 

Las cadenas de suministro ocupan un lugar central en el análisis del organismo internacional. El informe detecta una tendencia hacia una mayor regionalización del comercio, aunque con fuertes contrastes entre áreas. En Europa y Asia Central, por ejemplo, “el comercio intrarregional concentró el 57,4% del empleo vinculado al comercio”, frente a porcentajes mucho más reducidos en África o América del Sur. Para la industria de la moda, esta evolución abre potencialmente la puerta a estrategias de nearshoring y diversificación del sourcing, aunque la OIT advierte de que estos procesos siguen siendo desiguales y limitados.

 

La OIT también alerta de que la fragmentación de las cadenas globales incrementa la vulnerabilidad de sectores como el textil frente a shocks externos. Tensiones geopolíticas, incertidumbre comercial o disrupciones logísticas afectan de forma directa a industrias con procesos productivos deslocalizados y altamente secuenciales, como la confección o el calzado, reforzando el debate sobre resiliencia y dependencia del aprovisionamiento internacional.

 

oit trabajo informe 2026 1200

 

En materia de “trabajo decente”, el informe es explícito al señalar que los avances continúan siendo desiguales. Aunque el comercio internacional puede favorecer mejores salarios y menor informalidad, la OIT recuerda que estos beneficios “no se distribuyen de manera uniforme a lo largo de las cadenas de valor”, una observación especialmente pertinente para los eslabones productivos más intensivos en mano de obra del sector moda.

 

 

 

 

El documento identifica la informalidad como un desafío persistente en la manufactura ligera. Subcontratación, empleo temporal y ausencia de protección social siguen formando parte del ecosistema productivo del textil global, particularmente en los niveles más bajos de la cadena, pese a los esfuerzos regulatorios, los programas de auditoría y los compromisos voluntarios impulsados en los últimos años por empresas y marcas.

 

Ejemplos como las revueltas sociales de los últimos meses en países como Bangladesh, reclamando una mejora de las condiciones laborales y de la representación sindical, dejan claro que los avances en materia de protección del empleo dotarán al sector de una mayor estabilidad que, a su vez, favorecerá las inversiones.

 

En un contexto de menor crecimiento del comercio y mayor incertidumbre, la Organización Internacional del Trabajo concluye que mejorar las condiciones laborales en sectores como el textil precisará de algo más que integración global. “Requerirá una integración más profunda, mayor inversión en cadenas de valor regionales y marcos coordinados que refuercen infraestructuras y capacidades institucionales”. Un desafío estructural que la industria de la moda conoce bien y que el informe vuelve a situar en el centro del debate económico, social y estratégico del sector.