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Vicente Pastor (Fice): “Los políticos no tienen claro que España esté formado al 95% de pymes”

El presidente de la Federación de Industrias del Calzado Español y de la Asociación Valenciana de Empresarios del Calzado analiza la salud sector del calzado en la actualidad, así como los retos y dificultades que se aproximan.

Vicente Pastor (Fice): “Los políticos no tienen claro que España esté formado al 95% de pymes”
Vicente Pastor (Fice): “Los políticos no tienen claro que España esté formado al 95% de pymes”

G. Dalia / P. Riaño

Vicente Pastor, que fundó su propia marca de calzado en 1999, fue nombrado presidente de la Asociación Valenciana de Empresarios del Calzado (Avecal) en noviembre de 2024, cargo que compagina con la presidencia de la Federación de Industrias del Calzado Español (Fice), asumida en octubre de 2025. Con más de treinta años de trayectoria en el calzado, el empresario realiza una radiografía del sector, desde sus planes al frente de Fice y los retos y dificultades que enfrenta el sector en la actualidad, hasta el impacto que han tenido los aranceles en la industria, así como el convenio del calzado, que finaliza en 2025. “Seguro que habrá ruido con el convenio”, señala Pastor.

 

 

Pregunta: ¿Cuáles son sus principales objetivos al frente de la Federación de Industrias del Calzado Español?

 

Respuesta: Los objetivos de la federación los tenemos bastante claros, hemos estado trabajando en un plan estratégico durante los últimos dos años para tratar de identificar factores que son necesarios y relevantes afrontar en el sector. En este momento en el que se acentúan determinadas dificultades y problemáticas que hay en el sector, debemos plantear que la forma de superarlos será desarrollando una acción mucho más colaborativa, tanto a la hora de afrontar los problemas como a la hora de buscar las soluciones. El foco también estará en hablar más entre los empresarios, con un lenguaje mucho más claro entre nosotros, y poder sacar una serie de acciones enfocadas a alcanzar los objetivos o a conseguir esos logros que nos hemos propuesto como federación y que también consideramos importantes para las empresas de calzado.

 

 

P.: ¿Cuáles serían los factores relevantes que deberá afrontar el sector en el futuro?

 

R.: Está claro que necesitamos mejorar nuestras eficiencias productivas para poder seguir siendo un sector competitivo a nivel de producción y de costes, y sobre todo en la parte de la industria dentro del sector, que es la que le da su razón de ser a una federación de industrias. Dentro de este ámbito, tenemos temas de eficiencia pura de los procesos, de cómo mejorar el proceso productivo y de cómo incorporar innovaciones. Por otra parte, debemos seguir con toda la serie de acciones promocionales que hacemos desde el sector, colaborando con entidades públicas y también apuntando a otro tipo de actuaciones que no sea el modelo de ferias que ha ido en declive, para poder posicionarnos dentro del sector y de las empresas. Otro ámbito es que cualquier proceso que hagamos tiene que estar acompañado de un enfoque sostenible y que apueste por la digitalización. No significa que vayamos a hacer cosas por sostenibilidad ni por digitalización, sino que las cosas que afrontemos, que son las que realmente solucionan problemas en las empresas o aportan valor a lo que hacemos, tienen que estar hechas con esos enfoques.

 

 

 

 

P.: Cuando se comunicó su toma de posesión, hablaba de que “afrontaría la etapa sin caer en el victimismo y peleando por el sector”. ¿Quiere decir que el sector del calzado, o de la moda en general, es un poco victimista?

 

R.: En general, tendemos a pedir siempre lo que nos merecemos, y eso nos lleva a una forma de presentar las cosas con un cierto victimismo. El sector, en la parte industrial, arrastra una leyenda negra sobre la forma en la que se hacían las cosas, y digo hacían porque hoy en día no se hacen así. Ahora la mayoría de las empresas están comprometidas en que sus proyectos sigan para adelante, y en hacer las cosas muy bien, de forma totalmente equiparable, si no mejor que otros sectores. Las empresas industriales son buenas, las condiciones laborales son correctas y andamos por encima de muchos otros sectores. En condiciones laborales, por ejemplo, somos un sector que ya incorporó de forma muy mayoritaria las jornadas intensivas. No se trata de conseguir lo que merecemos, sino que vamos a negociar para conseguir cosas porque sabemos que las podemos conseguir.

 

 

P.: ¿Al sector de la moda, del que el calzado forma parte, le falta ponerse en valor ante las instituciones y ante la ciudadanía española?

 

R.: Rotundamente, sí. Ante las administraciones sí, porque hay un discurso, por ejemplo, en la parte industrial, de que queremos ser un país que aumente el Producto Interior Bruto (PIB) industrial, donde se hacen discursos sobre que la industria es un tipo de empleo sólido y fiable. Sin embargo, luego no se materializa ni con los apoyos ni con la iniciativa del país. Acabo de venir de un certamen en Portugal, que es un país que compite con nosotros en el mercado, y vuelvo con la sensación de que el Gobierno portugués tiene muy claro que el sector industrial del calzado es vital para ellos y tienen una cantidad de apoyos y de atención que aquí no tenemos. Hay un discurso de acceder a la industria que no se materializa, al igual que cuando hablamos de las pymes. España es un sector de pymes, donde el 95 % del PIB les pertenece, pero luego los políticos no lo tienen claro.

 

 

P.: Más allá de para negociar un convenio laboral, ¿para qué tiene que servir una patronal?

 

R.: El convenio es un tema capital. A nosotros se nos acaba en 2025, con lo cual tenemos un convenio a negociar. De momento estamos en la fase en que se denuncia el convenio y hay que constituir las mesas negociadoras. Nosotros ya tenemos la nuestra formada, la patronal ya está lista para empezar a negociar, pero los sindicatos todavía andan pendientes. Sin embargo, luego seremos siempre los malos que no queremos hacer las cosas. Por otro lado, una federación sirve para poner en valor que las empresas somos un elemento, uno de los stakeholders, uno de los grupos de interés que conforman la sociedad. A nosotros nos interesan las empresas hasta cuando el empresario no soy yo. Hay trabajadores, hay inversión, hay un conducto del calzado, no sólo somos una actividad económica, somos un sector social también, porque en determinadas zonas como Elda, Elche o Almansa, el calzado es la realidad social, la actividad, la vida de esas ciudades. Nosotros no queremos que todo se hunda y no vaya bien: no conozco a ninguno de mis colegas que piense así. Esto es un trabajo que debemos hacer como federación, que se nos vea como un jugador más que colabora y coopera en el desarrollo del sector y poner en valor que las empresas y las pymes hacen un esfuerzo y tienen sus pequeños o grandes programas de responsabilidad social y de acción colaborativa con nuestro entorno.

 

 

 

 

P.: ¿El asociacionismo es atractivo para las nuevas generaciones? ¿Falta incorporar a más gente joven a las asociaciones?

 

R.: La gente joven es bastante más colaborativa y asociativa que lo que hemos sido en la generación anterior. Recientemente he estado en contacto con una iniciativa que tiene que ver con innovación en calzado y me ha llamado mucho la atención que la gente que se mueve en ese tema es más joven que yo, que son mucho más desinhibidos para comentar los proyectos que llevan para adelante y buscar formas de colaborar. Hay que dar entrada a esas nuevas generaciones, bien de empresas que son tradicionales, o que están incorporando segundas o terceras generaciones, y bien empresas nuevas de reciente creación, que es gente más joven con una mayor facilidad para integrarse. Nosotros ya estamos incorporando esas segundas generaciones involucrándoles en proyectos o en juntas directivas, para contar con su visión y a veces transformar algún planteamiento en función de sus ideas. En respuesta a la pregunta, hay que darlo a conocer, porque hay una mayor facilidad de trabajar en entornos colaborativos por parte de los más jóvenes.

 

 

P.: ¿Cuál es el estado de salud del sector en España actualmente?

 

R.: Si nos vamos a los datos, que siempre nos dan una referencia, no hay muchos, pero nos basamos en las exportaciones. Con la que está cayendo en los últimos días, que engloba temas como la incertidumbre mundial por las medidas arancelarias, hemos llegado hasta octubre con una caída del 5%, y no me parecen malas cifras, pero hay que pelear con ellas. Lo que vemos en el día a día a través de nuestras asociaciones es que la parte industrial está sufriendo mucho. Hay un problema general de mano de obra en todos los sectores, pero nos encontramos también con dificultades porque el marco de la legislación laboral cada vez es más rígido y penaliza a industrias como la nuestra, que son muy intensivas en manos de obra. La salud del sector también está conformada por la continua materialización de proyectos nuevos y distintos. Por eso hay que seguir peleando y viendo cómo la parte industrial, que es la que realmente da sentido a un sector desde nuestro punto de vista manufacturero, evoluciona incorporando innovaciones y tecnologías que lo hagan ser más competitivo.

 

 

P.: ¿Qué impacto ha tenido el cambio del estatus quo arancelario? A priori debería haber llevado a buscar nuevos orígenes en producción y esto podría haber beneficiado a España, ¿o no?

 

R.: Todavía estamos muy a corto plazo para buscar impactos, pero el primero que ha tenido ha sido una reducción, porque la inestabilidad en el mercado venga de donde venga, genera rigideces de demanda. Los primeros siete meses del año generaron mucha incertidumbre, no solamente en el mercado americano. Estamos en un momento geopolítico en el que las cosas fluyen mucho en todos lados. En el largo plazo, no lo sabemos aún, porque las revisiones tienen que deslocalizar una producción y llevar la otra no son tan rápidas. Como opinión, el tema de que se deslocalice o relocalice la producción de China, que ya se estaba haciendo, es más complejo de lo que parece. De China pasó a Vietnam y de ese entorno es difícil que salga. Donde podemos encontrar un posible rebote de esa situación, podría ser en Brasil, porque allí sí que es un producto de gama media. A nivel de aranceles, ha salido bastante peor comparado con lo que ha sido para España o la Unión Europea. Pero todavía no anticipo a ver impactos que pueden tener más de calado. En el corto plazo, desde luego, ha sido un año de pérdida.

 

 

 

 

P.: ¿Hablar de relocalización en el sector del calzado no es algo real?

 

R.: Hay movimientos que no son inmediatos y también dependen de cómo sea tu negocio. El sector es fuerte pero no es homogéneo. Tenemos empresas que son muy exportadoras, otras que son muy industriales, otras que tienen una gran diversidad de mercados, y otras muy concentradas en Estados Unidos. Evidentemente, las empresas que siguen teniendo una parte importante de su mercado en Estados Unidos han sido mucho más activas en buscar alternativas. Si deslocalizan la producción o una parte de ella en Marruecos, a lo mejor no les afecta tanto, o si están centrados en Sudamérica, o han iniciado un proceso de expansión comercial allí, quizás pueden tener una mejor ventaja. Hay empresas que han intensificado los contactos para intentar traer parte de esa producción hacia España, pero no son decisiones que se materialicen en seis meses. También es cierto que hubo un momento de deslocalización entre 2008 y 2010, luego hubo un par de años buenos después del Covid, donde se relocalizó la producción debido a la incertidumbre, cuando todos asumíamos que habría que pagar un poquito más por las cosas para evitar problemas de suministros y de movimientos internacionales. Ahora ese pequeño impacto positivo post Covid ya se ha absorbido y es momento de poner las luces largas. Hay mucha reticencia por la estrechez del mercado laboral que también afecta a la manufactura, y es algo en lo que coincidimos entre mis compañeros del sector. El tema del tamaño empresarial también es crucial y tenemos que abordarlo. En mi discurso, cuando asumí la presidencia, mencioné que los proyectos deben ser más colaborativos y, cuando pintemos los proyectos desde la federación o cuando captemos las demandas de las empresas, intentemos darle una solución o una reflexión sobre cómo podemos colaborar. Y ahí entra la nueva generación, en un entorno más abierto a abordar los problemas, bien sea a nivel comercial, de producción o de desarrollo tecnológico.

 

 

P.: Cuando habla de tamaño, ¿se refiere solamente en colaborar o está pensando en que haya fusiones entre empresas?

 

R.: Colaborar puede ser un primer paso para luego hacer acuerdos de más calado. Las fusiones en este sector, las veo más por orgánico, es decir, alguien que compre una unidad. Creo que estas operaciones se están frenando por el tema laboral y de gestión de plantillas, por eso es más probable que haya una absorción de marcas o de redes comerciales. Y en el tema industrial, posiblemente, sí lo está penalizando la rigidez, los costes laborales y la situación económica. Hay otros sectores, como el textil, que se han visto afectados por la fragilidad con la que ha funcionado en los últimos años la cadena de suministro. Se puede tener una fluidez en los suministros, pero no se puede garantizar que sea todo lo precisa que se requiere hoy. La figura del fijo discontinuo antes permitía articular eso y hoy en día las interpretaciones que se están haciendo de la norma penalizan al sector y no lo dejan avanzar.

 

 

P.: En cuanto a la legislación en sostenibilidad, ¿le preocupa o le ha dejado de preocupar ahora que Europa ha decidido que esto va más para adelante?

 

R.: Me preocupaba y me va a seguir preocupando, porque ha habido un consenso generalizado en 2023, 2024 y 2025, pero este último año el tema circula como si estuviera en un tsunami legislativo, donde no dábamos a basto a leer. Llegando a unos detalles en los que daba la impresión de que lo había hecho alguien que desconoce el sector en el que se le va a aplicar. Ya hay países que han dado un paso adelante con la circularidad con medidas que en ocasiones son imposibles de aplicar. Queremos recoger el producto, pero no hay infraestructura. Mañana se aplicará la legislación y ¿quién recoge los millones de toneladas que se generan de un determinado artículo? Está claro que es una senda que vamos a recorrer, pero que los tiempos tienen que estar acompasados, y no es un tema de las empresas, es de la organización que tenemos. Nos ha costado décadas avanzar en un sistema de cobertura social envidiable, no queramos que en cinco años cambiemos todo nuestro sistema de la responsabilidad de los productores. Está claro que es la línea que debemos seguir, porque no podemos seguir tirando, sobreproduciendo y generando este hiper consumismo, pero la forma no es poner un tapón al final de la cañería. La forma es trabajar desde arriba, en ecodiseño, en cómo introducir ese tipo de forma de pensar cuando conseguimos el producto para que al final su impacto sea menor. Es lo mismo que aprendimos en nuestras casas: no más limpio es el que más limpia sino el que menos ensucia.

 

 

 

 

P.: Hablaba de los residuos y del Scrap. ¿Está el sector del calzado preparado para la entrada en vigor del Real Decreto? ¿Está preparado para hacerse responsable de sus residuos?

 

R.: La recogida del producto la impulsó Gerescal, y de hecho ha sido el primer Scrap del sector calzado que se ha constituido, lo cual quiere decir que el sector lo impulsó, aunque han sido al final varias empresas a nivel privado las que lo han llevado a cabo. Gerescal ha tomado una iniciativa didáctica dentro del sector para que los productores y las fábricas sepamos por dónde se está trabajando para montar el sistema de recogida, porque el torrente legislativo a veces nos hace perder el norte. La solución que hay hoy sobre qué hacer con el zapato que se ha producido posiblemente no será idónea, pero no será la de destruir y separar componentes, que es bastante complejo en el sector del calzado, en comparación con el textil. Siempre se compara las dos industrias, pero veo muchas diferencias: es una percepción del consumidor porque nos ve en el mismo punto de venta y se tiende a homogeneizar, pero como producto somos totalmente distintos desde la formación. La complejidad del residuo o de la circulación del calzado es mayor, pero nosotros, que conocemos nuestro producto, hemos avanzado hacia una vía que es muy mejorable, como todas las cosas. El residuo que genera un zapato que cuesta 500 euros y uno que cuesta 80 euros, tienen el mismo valor, y por eso hay que pensarlo mejor.

 

 

P.: Ha hablado de la ley de ecodiseño, pero lo cierto es que la Comisión Europea ha dejado fuera el sector del calzado como sector prioritario dentro de la ley de ecodiseño. ¿Esto afecta?

 

R.: Nos da un pequeño respiro para no tener que seguir una pauta legislativa ya con un calendario fijado, pero vamos a avanzar por ahí. Es un tema de convencimiento, porque la legislación termina de poner unas pautas o un calendario coercitivo por sus secciones. Hay varias empresas que empiezan a considerar el diseño de zapatos pensando en que tengan un menor impacto, que sean más fácilmente reciclables, en los materiales que utilicen, porque también es una forma de leer lo que el consumidor quiere. Hay una sensibilidad cada vez más fuerte hacia ese tipo de valores. Es una estrategia de desarrollo del producto o de crear un producto que pueda tener su nicho de mercado. Por lo tanto, haya legislación o no, se va a avanzar en esa línea.

 

 

P.: ¿2026 cómo será?

 

R.: Vamos a empezar a ver, por un lado, un sector mucho más colaborativo internamente. Y segundo, vamos a apreciar a nivel comercial, que los planes, por ejemplo, con las empresas, van a ser con esa visión de largo plazo, van a ser trabajos y proyectos más reflexionados. Somos un sector muy de las modas y de las ferias, de una forma de trabajar muy de continuo, o muy cortoplacista, y ferias va a seguir habiendo, como concepto de presentación de novedades. Esto se llevará a cabo con proyectos de moda más definidos basados en la innovación, ya sea tecnológica o del proceso productivo e incluso de la distribución. Por otro lado, también va a ser un año duro en el tema laboral, porque tenemos un convenio por delante y seguro que habrá ruido en ese tema.