Myanmar: inseguridad y urnas que alejan a las marcas
El país asiático afronta un proceso electoral cuestionado mientras se hunde su economía y se vacía su industria textil. La represión, la inseguridad y el conflicto interno siguen alejando a las marcas internacionales de moda.
Myanmar vuelve a situarse en el foco internacional en un momento de máxima fragilidad política, económica y social. Cuatro años después del golpe de Estado que en febrero de 2021 dio el poder a los militares, el país del Sudeste Asiático, hub internacional textil, ha convocado elecciones, pero sigue inmerso en un delicado conflicto interno, con amplias zonas fuera del control de la junta militar y una población castigada por la violencia, el colapso económico y el aislamiento exterior.
La promesa de apertura que acompañó a la última década se ha diluido, dejando paso a un escenario marcado por la represión, la inestabilidad y una creciente crisis humanitaria. De hecho, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Ohchr) advirtió hace unos meses que el país vive “una letanía de sufrimiento humano”, con conflicto armado, desplazamiento masivo y falta de acceso a servicios básicos, que han empeorado gravemente las condiciones para la población civil.
En este contexto, el pasado domingo 28 de diciembre arrancó un nuevo proceso electoral convocado por la junta militar, el primero desde las elecciones de 2020 que dieron la victoria al Gobierno civil derrocado. La votación, prevista en varias fases y limitada inicialmente a 102 municipios, se desarrolla bajo estrictas condiciones de control y con la práctica ausencia de una oposición organizada. Los principales partidos prodemocracia han sido ilegalizados o excluidos, lo que cuestiona de raíz la naturaleza del proceso. Además, miles de activistas, políticos y líderes sociales continúan encarcelados o en el exilio. Como la premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi o el presidente electo y depuesto en 2021, Win Myint.

En paralelo al proceso electoral, la junta militar ha anunciado una amnistía con motivo del Día de la Independencia, celebrado el pasado 4 de enero, que contempla la liberación de 6.186 presos, entre ellos 52 extranjeros, según informó Reuters citando a medios estatales. El régimen ha presentado la medida como un gesto humanitario, que incluye además una reducción generalizada de condenas, aunque excluye delitos considerados graves. No obstante, no está claro si la amnistía afectará a presos políticos, en un país donde más de 30.000 personas han sido detenidas por motivos políticos desde el golpe de 2021, de acuerdo con la Asociación para la Asistencia a Presos Políticos.
La votación en Myanmar, limitada a 102 municipios, se desarrolla bajo estricto control de la junta militar y prácticamente sin oposición, según la ONU
La comunidad internacional ha reaccionado con escepticismo, y en algunos casos con abierta condena. Naciones Unidas y numerosas organizaciones en favor de la democracia han calificado las elecciones de “fraudulentas”, al considerar que buscan legitimar al régimen militar más que restaurar un sistema representativo. Con gran parte del territorio afectado por el conflicto armado y sin garantías básicas de participación política, el proceso electoral se percibe como un movimiento táctico de la junta para ganar tiempo y reconocimiento exterior, en un país cada vez más desconectado de las dinámicas económicas y comerciales de la región.
De paraíso a infierno para la moda
La inestabilidad política y la deriva represiva del país han tenido un impacto directo en su posicionamiento dentro de la industria internacional de la moda. Desde el golpe de Estado de 2021, Myanmar ha pasado de ser uno de los polos emergentes de la confección en Asia a convertirse en un mercado de alto riesgo para las grandes marcas. La inseguridad jurídica, las denuncias de violaciones de derechos humanos y la imposibilidad de garantizar condiciones laborales mínimas han llevado a buena parte de los grupos internacionales a replantear o directamente abandonar sus operaciones en el país.
En los últimos años, compañías como H&M, Inditex, Marks & Spencer, C&A o Primark han anunciado el cierre de sus cadenas de suministro en Myanmar o la suspensión progresiva de pedidos a fábricas locales. En la mayoría de los casos, la decisión no ha respondido únicamente al deterioro del entorno operativo, sino también a la presión de inversores, sindicatos y organizaciones internacionales, que han advertido de los riesgos reputacionales asociados a operar en un país gobernado por una junta militar y con un historial creciente de abusos laborales y represión sindical.
El repliegue de las grandes marcas ha dejado al sector textil local en una situación crítica. La industria de la confección, que antes del golpe empleaba a más de medio millón de personas (en su mayoría mujeres) y actuaba como uno de los principales motores de exportación del país, se ha enfrentado en los últimos años a cierres de fábricas (al menos 300 en los últimos meses, según Science Direct), caída de pedidos y pérdida de competitividad frente a otros mercados del Sudeste Asiático como Vietnam, Camboya o Bangladesh. En este escenario, Myanmar ha dejado de ser una alternativa viable para las cadenas globales de moda, consolidando su salida de los grandes mapas de aprovisionamiento internacional.
Otrora uno de los proveedores de mayor crecimiento para la industria de la moda en España, Myanmar continúa generando un volumen relevante de ventas de moda al país, eso sí, las cifras no paran de caer ejercicio tras ejercicio, reflejando que las principales marcas han dejado de suministrarse en la antigua Birmania.
Entre enero y octubre de 2025 Myanmar nos lleva facturados casi 196 millones en moda, la cifra más baja desde 2018
Las importaciones de moda de España procedentes de Myanmar se han desplomado en los últimos años. En 2022 España compró a Myanmar moda por valor de casi 740 millones de euros, cifra que se ha venido reduciendo en los años siguientes: 552 millones en 2023 y casi 278 millones en 2024. Por lo que respecta a 2025, entre enero y octubre de 2025 el país asiático nos lleva facturados casi 196 millones y las previsiones de cierre del año son las más bajas desde 2018, según datos de Icex España Exportación e Inversiones.
Desde 2024 el país asiático ocupa el puesto 19 en el ránking de mayores proveedores de la moda de España, por delante de Estados Unidos, que es vigésimo, pero por detrás de Indonesia o Tailandia que van al alza.