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De Blanco a Caramelo, los concursos llegan a los grandes

Custodio Pareja

8 jul 2013 - 04:47

Las salas de los juzgados están más llenas de moda que nunca. No es que los magistrados hayan abandonado sus clásicas togas para vestir de Armani, sino que cada vez más empresas del sector se ven abocadas al concurso de acreedores. Tras una primera oleada con el inicio de la crisis económica, en el final de 2012 y el principio de 2013 la actividad concursal se está volviendo a activar en la moda. Aunque para algunas empresas el concurso es un instrumento para afrontar su reconversión, en la mayoría de los casos las compañías entran en los juzgados cuando no tienen más remedio: caída de ventas, un consumo que no se recupera en el mercado español y restricciones financieras son las principales causas. Y esta situación ya no sólo afecta a pequeñas firmas, sino también a grupos del tamaño de la madrileña Blanco o la gallega Caramelo.

 

El sector textil cerró el primer trimestre del año con un alza del 29% en la cifra de concursos de acreedores, con un total de 36 empresas del sector que se acogieron a la antigua suspensión de pagos, según datos del Baremo Concursal elaborado trimestralmente por la consultora PwC. El pasado año fue uno de los más marcados por los expedientes concursales en el sector textil en España. Durante 2012 se elevó un 23% la presentación de concursos de acreedores, y un total de 119 empresas se acogieron a la antigua suspensión de pagos. El textil representó el año pasado el 2% del total de los concursos presentados en España y la previsión para 2013 continúa siendo negativa, ya que no se prevé ningún cambio de tendencia, asegura Julio Ichaso, socio de PwC.

 

El cambio en la situación económica arrastró a los juzgados en un primer momento a un gran número de empresas de tamaño pequeño. Ahora, en el sexto año de crisis económica, la insolvencia ha golpeado a compañías históricas, grandes y representativas del modelo español de distribución de moda. El grupo madrileño de distribución de moda Blanco, fundado en 1960 y liderado por Bernardo Blanco, sucumbió al concurso de acreedores el pasado 12 de junio, cuando el Juzgado de lo Mercantil número 8 de Madrid admitió a trámite el expediente. Blanco presentó solicitud de concurso de acreedores para todas sus sociedades (catorce en total), con un pasivo de 2,07 millones de euros en su matriz, Avance y Diseño.

 

Con una facturación anual de alrededor de 300 millones de euros, Blanco protagoniza una de las mayores crisis de la distribución de moda en España. Antes de entrar en los juzgados, la cadena con sede en Móstoles barajó alternativas como la venta a otras empresas del sector, como Mango, o la entrada de inversores internacionales en el capital del grupo. Ante los problemas de tesorería, que incluso han generado retraso en el pago de las nóminas de sus trabajadores, la compañía ha dado pasos para adelgazar su estructura empresarial como el cierre de tiendas.

 

“En el momento actual se han unido diversos factores, como la caída del consumo y la necesidad de invertir cifras muy elevadas para continuar –explica Borja Oria, presidente de la Asociación Empresarial del Comercio Textil y Complementos (Acotex)-; la deuda de las empresas es alta y eso también ha hecho que muchas compañías se vean empujadas a la inviabilidad”.

 

“El proceso se ha agilizado, y los concursos de acreedores para compañías que basan su actuación en el mercado en el retail han mejorado, teniendo más apoyo jurídico y más margen para negociar con sus acreedores”, explica Oria. “La previsión es que esta tendencia continúe al alza, ya que muchas empresas están en la cuerda floja y la última campaña de verano no ha ayudado a que el consumo se reactive”, añade.

 

La gallega Caramelo ha sido otra de las sorpresas del año en materia de concursos de acreedores dada la solvencia económica de su mayor accionista, Inveravante, hólding del empresario gallego Manuel Jove. Tras varios años de ajustes, la compañía se acogió a principios de abril a la ley concursal para asegurar su futuro, con unas pérdidas operativas que ascendieron hasta los 15 millones de euros en 2012. El cierre de establecimientos y un ERE para despedir al 41% de su plantilla son algunas de las acciones que Caramelo ha planteado al juez para asegurar la continuidad del grupo.

 

La dependencia del mercado español es clave para entender la situación de compañías como Caramelo. Aunque ha apostado por salir del país, el peso de España es todavía alto en sus ventas totales. Lo mismo le ha sucedido a Sita Murt (que entró en los juzgados el pasado mayo, cuando solicitó concurso de acreedores para su matriz, la sociedad Esteve Aguilera) o a Hakei, que presentó concurso de acreedores en noviembre de 2012 y puso en marcha a principios de año un plan de reducción de costes a las puertas de iniciar la negociación con los acreedores.

 

Vialis y Paco Gil, especializadas en calzado, también han presentado concurso de acreedores durante el segundo trimestre de 2013. En el caso de Vialis, la decisión se produjo después de buscar, sin éxito, otras soluciones, como vender la compañía o llevar a cabo un expediente de regulación de empleo (ERE).

 

La transformación de los canales de distribución se ha llevado también por delante a multimarcas históricos. Si a finales de 2011 fue el turno del barcelonés Gonzalo Comella (que ha terminado liquidando su actividad), a principios de mayo el bilbaíno For solicitó concurso de acreedores por la caída de las ventas. En 2012, el canal multimarca continuó perdiendo peso en la distribución de moda: si en los años noventa concentraba casi el 60% de las ventas de ropa, textil y complementos, el año pasado la cuota se situó en el 21,9%.

 

Pepe Botella, Los Telares, la compañía de distribución de moda femenina y masculina Twenty (propietaria de la licencia de la francesa Marithé et François Girbaud en España), Lupo Barcelona, especializada en complementos, o Farrutx son empresas que continúan con sus expedientes concursales en los juzgados.

 

El diseño entra en los juzgados

El ejercicio 2012 fue uno de los peores para el diseño español. El pasado febrero, el Juzgado de lo Mercantil número 1 de Sevilla admitió a trámite el concurso voluntario de dos sociedades de Victorio & Lucchino, mientras en octubre Elio Berhanyer veía entrar en liquidación a la sociedad Elio Berhanyer Ibérica, encargada de explotar los derechos de la marca del diseñador cordobés. Modesto Lomba ha sido el último diseñador español en solicitar concurso. Tras adelgazar su estructura empresarial y prescindir de gran parte de su plantilla, el diseñador continúa adelante buscando la viabilidad de Devota & Lomba Estudio.