De Medellín al mundo: Agua Bendita dispara su facturación hasta 45 millones y nombra nueva CEO
La empresa nacida en 2003 ya realiza el 60% de ventas fuera de Colombia y el ready-to-wear, impulsado por su segunda marca, representa el 60% del negocio. Bajo la batuta de Natalia Morales, proyecta un crecimiento de más del 20%.
“De una flor nace todo y de muchas, Medellín”, rezaba el punto de partida de la declaración de intenciones con la que la empresa colombiana de moda Agua Bendita regresaba a su ciudad natal. Lo hizo por todo lo alto, con un desfile multitudinario y espectacular, a medio camino entre la efusividad de Victoria’s Secret y el chic de las casas de moda parisinas. Entre una veintena de voluptuosas estatuas de Botero, en la plaza paisa que lleva el nombre del artista, y a los pies del Museo de Antioquía, Agua Bendita quiso celebrar sus orígenes en forma de vuelta a casa. Artesanía, tradición y ambiciones globales para conquistar los mercados internacionales son los ejes que rigen el destino de la empresa, fundada en 2003 por Catalina Álvarez y Mariana Hinestroza. Actualmente, opera con su principal marca de swimwear, Agua Bendita; y su segunda firma de moda de posicionamiento premium, Agua by Agua Bendita.
Unas horas antes del show, antes de los focos, bordados brillantes y estampados originales pintados a mano, la recién nombrada consejera delegada de la compañía, Natalia Morales, detalla a Modaes las claves renovadas de la estrategia de una de las compañías de moda de mayor éxito en el país. “Es nuestra re-evolución: la misma mujer empoderada con un nuevo look y mentalidad global”, resume en una sola frase sobre la presentación del nuevo posicionamiento de la empresa, mucho más volcada ahora en moda a pesar de sus orígenes estrechamente vinculados a la categoría de baño. Para Morales, esta es la “base fundamental” de una compañía que aspira a convertirse en multinacional sin soltar el ancla que la une a Medellín, como sus bordados hechos a mano.
Apenas seis meses lleva Morales en el cargo. La ejecutiva aterrizó a comienzos de año tras más de dos décadas de experiencia entre Procter & Gamble y L’Oréal y, a su llegada, encontró un modelo de negocio que crecía más deprisa que su propia estructura. “El mercado ha absorbido más rápido de lo que nuestra plataforma permitía; 2025 será el año de ordenar la casa para seguir volando”, reconoce. En la práctica, ese ajuste significa reforzar los sistemas internos, automatizar procesos logísticos y blindar la cadena de suministros para no fallar a los e-retailers como Mytheresa o Revolve, que han colocado a Agua Bendita en los armarios de clientas de más de setenta países.
Ese empuje digital explica por qué el comercio electrónico (propio y a través de marketplaces internacionales) ya roza el 45% de la facturación y debería superar la mitad al cierre del ejercicio. La compañía prevé cerrar el ejercicio en curso con 45 millones de dólares en ventas, un 60% procedente de mercados internacionales. De cara al próximo año, Agua Bendita contempla mantener su crecimiento interanual a doble dígito, entre un 21% y un 23%, avanza Morales.
Agua Bendita ya realiza el 60% de su facturación fuera de Colombia
“Somos una gran empresa y, sin embargo, mantenemos crecimientos propios de una start up”, celebra la ejecutiva, no sin cierta sorpresa. Actualmente, Agua Bendita mantiene su arraigo local e impulsa la fabricación de sus productos gracias a su propio espacio. No obstante, sólo el 20% de la producción se concentra en su planta. La demanda es tal, como argumenta la directiva, que el resto se reparte entre más de 300 talleres satélite que generan empleo para 500 artesanas y multiplican el alcance de un savoir-faire que la casa colombiana considera “irrenunciable”. “Creamos empleo a las comunidades locales de mujeres, lo que aporta seguridad financiera para las familias de la región y es una apuesta por preservar el oficio y técnicas ancestrales que no deben desaparecer”, defiende Morales sobre el modelo de producción, en parte, externalizado y con cimientos locales y familiares.
La nueva era de la empresa se refleja, sobre todo, en la oferta. Si bien la marca nació alrededor del swimwear, categoría por la que es principalmente reconocida en su país natal, el ready-to-wear ya aporta el 60% del negocio, muy por delante del traje de baño, que representa el 30 %, y que durante veinte años fue sinónimo del negocio de la marca. “Muchas clientas llegarán buscando bikinis y se encontrarán pantalones, suéteres y vestidos para todo el día”, avanza Morales consciente de que show inaugural de la feria Colombiamoda, en la que participó por primera vez en 2006, supone una sorpresa para un público local acostumbrado a las siluetas de playa.
Agua by Agua Bendita, la segunda marca de la empresa, nació como hermana pequeña de Agua Bendita en 2018. “Su origen fue debido a la voluntad de llegar al mercado del lujo y acceder a todo el mundo de la mano de grandes retailers internacionales”, recuerda Mariana Hinestroza, confundadora del negocio. Así, el formato está concebido para competir en lujo con precios más altos y unidades contadas de vestidos, blusas o faldas de volúmenes pronunciados y colores intensos. Así, la marca con un ticket medio añade otro 30% de los ingresos que la ha convertido en favorita de los e-tailers europeos, gracias a un posicionamiento premium accesible con prendas a partir de 600 euros.

A día de hoy, el proyecto tiene ya el tamaño de una mediana empresa global con 45 puntos de venta físicos (40 en Colombia y cinco en Estados Unidos, dos propios y tres franquicias). La firma estudia ahora sus primeras implantaciones en otros mercados como Europa y en Oriente Medio, donde el resortwear latino se ha colado en los grandes centros comerciales.
La empresa colombiana emplea a 480 personas y ya cuenta con 45 puntos de venta
Hasta entonces, Reino Unido ha sido la puerta de entrada a Europa a través de Net-a-Porter y Mytheresa, e Italia y Francia han sido los siguientes mercados por volumen de facturación. España, reconoce la consejera delegada, “está en el radar inmediato”. “Compartimos cultura y siluetas; llegaremos antes de lo que se imagina”, asegura. Allí, explica, la estrategia pasará probablemente por una estrategia de mezcla de corners en grandes almacenes o pop ups en ciudades estrategias.
La metamorfosis interna del proyecto empezó con el relevo en la dirección. Esteban González Duque, que lideró Agua Bendita entre 2018 y octubre de 2024, ha dejado el paso a la entrada de Morales. A su llegada, la ejecutiva asumió entonces un doble reto: acelerar la internacionalización y profesionalizar la gestión sin minar la cultura local. “Mi misión es convertirnos en multinacional sin soltar Medellín”, repite. Esa declaración se traduce en un plan estratégico para estructurar el crecimiento del negocio, combinado con avances para la protección de la artesanía nacional. “El oficio hay que dignificarlo; tres generaciones de una misma familia siguen bordando para la marca”, relata con orgullo.
La fidelidad a la artesanía no impide explorar alianzas. La empresa ya ha lanzado una cápsula de joyería con la marca Amorfa, ha incorporado una colaboración con los mediáticos termos estadounidenses Stanley, se ha aliado con Hawaiian Tropic para la venta de protectores solares y no descarta seguir diversificando su oferta. “Moda y belleza van de la mano; no cerramos la puerta a nuevas categorías”, avanza la directiva, que no descarta una línea cosmética propia a medio plazo, un proyecto que conectaría con su background en la industria.
Para escalar sin perder identidad, Agua Bendita ha duplicado el número de diseñadores textiles que pintan a mano los motivos que luego se convierten en estampados. “Nuestro equipo está dividido al 50% entre diseñadores de moda y artistas; es el valor que nos permitirá crecer manteniendo el sello de la casa”, explica Morales. Esa singularidad, sostiene, pesa tanto como cualquiermétrica cuando la marca negocia con los grandes marketplaces de lujo.
El objetivo final es conservar el ritmo de crecimiento de dos dígitos sin comprometer los tiempos de entrega ni la fidelidad al tejido artesanal de la región. “No queremos que la ambición global diluya lo que nos hace únicas”, concluye la consejera delegada. El impacto social y económico seguirá así anclado a Medellín. La empresa emplea de forma directa a 480 personas y colabora con 500 artesanas que trabajan en sus propios talleres; además, subcontrata la confección en más de 300 talleres satélite repartidos por Antioquia.