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Vionnet contra la inteligencia artificial: eliminar residuos desde el diseño

Con el objetivo de avanzar en el terreno de la sostenibilidad, la industria de la moda ya ha comenzado a trabajar en la primera fase: el diseño, mediante el que se puede reducir el impacto del sector en el medio ambiente.

Vionnet contra la inteligencia artificial: eliminar residuos desde el diseño
La tecnología juega un papel fundamental en el ámbito del diseño.

I. P. Gestal / C. Juárez

27 sep 2022 - 05:00

No toda la innovación es tecnológica, pero la tecnología se ha convertido en una herramienta clave en la transformación de todos los sectores, también la moda. En esta serie, patrocinada por Desigual, Modaes repasa los sistemas, modelos y herramientas que hoy suenan aún a ciencia ficción pero que definirán el futuro del sector.

 

Eliminar los residuos antes de que existan. Este es uno de los objetivos que la industria de la moda quiere conseguir para solucionar uno de sus mayores retos: la sostenibilidad. Y antes de las materias primas, antes de la logística, antes de las fábricas, antes de la venta, está el diseño. Pero ¿cómo se concibe una prenda que no contamine? ¿Qué tecnologías hacen falta? ¿Pueden los Poiret, Chanel y Balenciagas de hoy diseñar vestidos con impacto cero?

 

 

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Precisamente una de las diseñadoras pioneras en el ecodiseño fue Madeleine Vionnet a inicios del siglo XX: sin saberlo, cortaba la tela de manera innovadora, en formas geométricas y sin apenas generar desperdicios. El corte al bies es una de las señas de identidad de la diseñadora, que también minimizaba el impacto en materiales.

 

La diseñadora francesa fue inspiración para otros creativos posteriores, como Issey Miyake, John Galliano o Claire McCardell. Timo Rissanen, profesor en Parsons School for Design, señala que fomentar el ecodiseño es muy relevante para el sector. “Hay que incorporar la creación de patrones, el corte y la fabricación en el proceso de diseño”, explica el profesor en una entrevista en Seamwork. Mark Liu, Julian Roberts, Holly McQuillan o Yeohlee Teng son diseñadores actuales que han tenido a Vionnet como inspiración para diseñar con impacto cero.  

 

Con todo, la tecnología es actualmente la columna vertebral para el desarrollo de la sostenibilidad dentro de la industria de la moda, y también juega un papel fundamental en el ámbito del diseño con el objetivo de que se reduzca el impacto ambiental del sector desde la primera fase.

 

 

 

 

Algunos equipos de diseño ya usan softwares específicos para crear patrones digitales y prototipos 3D, sin generar desperdicios y creando una cadena de suministro más respetuosa con el medio ambiente desde el principio. Sin un software para el diseño digital, los diseñadores pueden realizar entre treinta y cuarenta bocetos, y menos de la mitad llegaban a formar parte de la colección. Los bocetos se convertían en muestras para ver los efectos de la tela o los colores, y las muestras que no superaban el examen, en desechos.

 

Uno de los beneficios de diseñar mediante un software digital es el ahorro de tiempo, las interacciones son más sencillas, apenas hay alcance para el error humano y se pueden crear múltiples opciones con sólo un botón. Las piezas de un patrón generado con herramientas tecnológicas encajan entre sí, de manera que no se desperdicia tela durante la fase de corte, sino que las piezas se engranan como un rompecabezas y no generan restos. Uno de los principales softwares que ya se usan en la industria de la moda es Clo para hacer prototipos digitales.

 

Una de las start ups especializadas en ecodiseño es Heartdub, que cuenta con un software que digitaliza la tela y simula cómo se ven las prendas sobre un cuerpo humano. Con sede en Pekín, la compañía forma parte de Nvidia Inception, una aceleradora de start ups del ámbito de la inteligencia artificial y los datos.

 

 

 

 

Además, Heartdub también cuenta con Heartdub Materials, un motor de búsqueda que aglutina una gran cantidad de datos y es capaz de replicar las propiedades físicas de un tejido de forma virtual, teniendo en cuenta desde la textura de la tela, hasta el peso y el movimiento.

 

Según la empresa, esta herramienta puede ayudar a reducir los costes de investigación y desarrollo en el diseño a la mitad, disminuir el gasto en márketing un 70% y acortar los plazos de entrega de tejidos en un 90%. Esta tecnología, además, también puede producir prendas digitales y reproducir patrones, que las marcas envían a sus proveedores con un coste cero.

 

Art-Z es otra de las empresas especializadas en este proceso. Fundada por la emprendedora india Ashwini Deshpande, la compañía está especializada en inteligencia artificial para modificar los patrones de las prendas con el fin de reducir la cantidad de desperdicio que se genera en la etapa de corte de tejidos.

 

Art-Z utiliza un software que simplifica el corte de patrones mediante la digitalización de las técnicas de corte, sin intervención humana, y modificando los patrones para que puedan diseñarse de manera más eficiente.

 

 

 

 

En la misma línea, la también estadounidense SXD, con sede en Nueva York y nacida el año pasado, se apoya en la inteligencia artificial y en un método de diseño patentado para optimizar los diseños desde su creación, reduciendo el desperdicio de tejido.

 

La compañía japonesa Synflux, por su parte, cuenta con Algorithmic Couture, un sistema de diseño mediante algoritmos de aprendizaje automático y una plataforma de personalización con tecnologías avanzadas como inteligencia artificial para reducir los desperdicios desde el ámbito del diseño. La empresa ganó en 2019 el premio H&M Global Change Award gracias a esta investigación.

 

La empresa suiza Bluesign, por su parte, ofrece una solución integral que abarca la cadena de valor de la industria textil, lo que permite reducir la huella ecológica en todos los niveles. La empresa comienza desde los materiales, clasificándolos según su impacto para que los diseñadores puedan reconocer qué tipos de tejidos son más sostenibles. 

 

Sampless, por su parte, es un nuevo centro de prototipado virtual con sede en Oporto que tiene como objetivo es transformar los catálogos tradicionales en una réplica digital, con simulaciones en 3D de las muestras y compartible mediante la Red.