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Moda pasada de moda: así será la que no sea sostenible

Jerusalem Hernández, socia de sostenibilidad y buen gobierno de Kpmg España, hace hincapié en cómo el Green Deal, la nueva legislación sostenible de la Unión Europea ha avanzado en los últimos meses.

Tribuna: Jerusalem Hernández

11 abr 2022 - 04:49

Moda pasada de moda: así será la que no sea sostenible

 

 

Desde que viera la luz en diciembre de 2019, como ambiciosa bandera de la nueva presidencia de la Comisión Europea y emblema de la transformación y competitividad de Europa, el Green Deal de Ursula von der Leyen ha avanzado firme y seguro casi con la misma agenda prevista en su lanzamiento, incluso con la incertidumbre y la crisis derivadas de una pandemia global y el conflicto en Ucrania. Al más puro estilo del New Deal que Franklin D. Roosevelt propusiera en 1933 para recuperar a USA de la mayor crisis económica de su historia hasta aquel momento, el Green Deal europeo ha resultado ser también una buena propuesta para acelerar la recuperación sostenible y avanzar en el empeño de alcanzar el éxito en un futuro distinto, incorporando en sus propuestas nuevos matices acorde a los nuevos escenarios.

 

 

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El nuevo orden mundial de la moda

 

 

O, al menos, esa es su intención, pues lograr la meta dibujada no parece empresa fácil, y menos aun cuando la cinta cambia de sitio cada pocos meses y en el momento en el que parece que estamos cerca, de repente la carrera se alarga varios kilómetros y la cuesta se empina más de lo deseable. Y así una y otra vez desde aquel diciembre de 2019. Pareciera entonces que lo mejor es bajar los brazos y abandonar; pero no, no es posible, pues lo que primero se propone como idea o estrategia, pasa a ser norma y regulación enseguida, por lo que solo hay tiempo para coger aire, mirar al frente con perspectiva, y seguir adelante en el proceso de adaptación y, para los más aventajados, de anticipación.

 

De este modo, y pensando solamente en el sector textil, el Plan de Acción de Economía Circular con todas sus iniciativas, la nueva Estrategia Industrial, la Directiva sobre Residuos, el Reglamento de Ecodiseño para Productos Sostenibles, la Ley del Clima, la Directiva de Diligencia debida en materia de sostenibilidad empresarial, son solo algunas de las iniciativas que afectan o afectarán al sector y que le están obligando a tomar partido, a plantear nuevos modelos de negocio, a hacer nuevas alianzas y a buscar nuevas oportunidades a la sombra de los nuevos riesgos.

 

Pero hablemos especialmente de una de estas iniciativas recientemente propuesta por la Comisión Europea y de gran impacto para el sector. La Estrategia sobre Productos Textiles Sostenibles y Circulares, que engloba la mayoría de los requerimientos del resto de iniciativas y resume muy bien la expectativa regional sobre cómo habrá de ser la moda del futuro.

 

 

 

 

Estrategia de la UE sobre los Productos Textiles Sostenibles y Circulares

Presentada hace apenas unos días, el 30 de marzo de 2022, esta estrategia a 2030 condensa los objetivos, pero también los recursos disponibles y las acciones, para lograr una transformación que haga que el sector sea más verde, más competitivo, moderno y más resistente a los impactos globales. Y todo ello con un enfoque que armonice los diferentes retos de un sector con gran impacto.

 

Recordemos que el sector textil es el cuarto con mayor impacto en el medioambiente después de los de alimentación, vivienda y movilidad. Es el tercer sector que más agua y suelo usa, y el quinto por uso de materias primas primarias y emisiones de gases de efecto invernadero. Cada europeo, de media, desecha once kilos de textiles al año, cifra nada desdeñable si consideramos que sólo el 1% del material usado para producir las prendas es reciclado, por lo que cada segundo en el mundo se incinera o se lleva a vertedero un camión lleno de residuos textiles.

 

Y al ritmo actual, se espera que en 2030 la producción de calzado y ropa aumente un 63% más, algo difícilmente sostenible. Además, el 35% de los microplásticos que llenan nuestros océanos y ecosistemas provienen de productos textiles. Pero al mismo tiempo, el sector textil emplea en Europa a más de 1,5 millones de personas en más de 160.000 empresas que facturaron en 162.000 millones de euros 2019. Y por si esto fuera poco, el ecosistema del sector está compuesto por variedad de organizaciones, empresas grandes y pymes, que han de seguir conquistando al talento y a sus clientes, que esperan del sector una nueva manera de hacer las cosas.

 

 

 

 

Por todo ello, la nueva estrategia propone acciones para todo el ciclo de vida de los productos textiles, mientras apoya el ecosistema en las transiciones verde y digital, abordando la forma en que se diseñan y consumen las prendas, incluso analizando soluciones tecnológicas sostenibles y modelos comerciales innovadores.

 

 

Las principales acciones propuestas son:

 

- Nuevos requisitos de diseño para textiles bajo el Reglamento de Ecodiseño para Productos Sostenibles, que establece mínimos obligatorios para la inclusión de fibras recicladas en textiles, haciéndolos más duraderos y fáciles de reparar y reciclar. Según este reglamento, los productos textiles sostenibles se convertirán en la norma en la UE. La propuesta también prohibiría, como ya lo hacen otras normas relacionadas, la destrucción de productos no vendidos bajo ciertas condiciones, incluidos los textiles no vendidos o devueltos.

 

- Información más clara sobre textiles y un Pasaporte Digital de Producto basado en requisitos obligatorios de información sobre circularidad y otros aspectos ambientales clave.

 

- Controles sobre el greenwashing, con reglas más estrictas para proteger a los consumidores y vinculación directa con la próxima Iniciativa de Reclamaciones Verdes que está por venir.

 

- Acción para abordar la liberación no intencionada de microplásticos de los textiles. Además del diseño de productos, las medidas se centrarán en los procesos de fabricación, el prelavado en plantas de fabricación industrial, el etiquetado y la promoción de materiales innovadores.

 

- Normas armonizadas de la UE sobre la responsabilidad ampliada del productor de textiles e incentivos económicos para hacer que los productos sean más sostenibles (“modulación ecológica de las tarifas”), como parte de la revisión de la Directiva marco sobre residuos en 2023.

 

- Apoyo a la investigación, la innovación y las inversiones y al desarrollo de las habilidades necesarias para las transiciones verde y digital.

 

- Abordaje de los desafíos relacionados con la detención de la exportación de residuos textiles.

 

- La co-creación de una Hoja de ruta de Transición para el Ecosistema Textil que permita establecer el camino a seguir y los pasos concretos sobre cómo lograr los objetivos 2030 establecidos por la estrategia.

 

 

Estas propuestas permitirán transitar a un nuevo modelo de moda que deje atrás el fast fashion (entendido en ocasiones como la oferta de prendas de bajo coste y baja calidad producidas a gran velocidad, a menudo en malas condiciones laborales fuera de la UE), y actuará tanto sobre la oferta como sobre la demanda. Para los productores, los requisitos de diseño obligatorios para los textiles y una mayor confianza en los esquemas de responsabilidad extendida del productor ayudarán a extender la vida útil de las prendas.

 

A través del Transition Pathway, la Comisión ampliará los procesos de fabricación eficientes en recursos, la reutilización, la reparación y otros nuevos modelos comerciales circulares en el sector textil. La estrategia anima a los Estados miembro a apoyar el sector de la reutilización y la reparación a nivel nacional, regional y local y a adoptar reducciones y otras medidas fiscales favorables para ello. Del lado del consumidor, se fomentará un cambio hacia la calidad, la durabilidad, el uso prolongado, la reparación y la reutilización.

 

 

 

 

Además, a través de la Plataforma europea de partes interesadas de la economía circular, se movilizará a diseñadores, productores, minoristas, anunciantes y ciudadanos en la redefinición de la moda en la Unión Europea.

 

Otro aspecto recogido por la estrategia es el de la exportación de residuos textiles. La propuesta de nuevas normas sobre envíos de residuos solo permitirá la exportación de residuos textiles a países no pertenecientes a la Ocde bajo ciertas condiciones. Los países deberán notificar a la Comisión que desean importar estos residuos y demostrar su capacidad para gestionarlos de forma sostenible. Para evitar que los flujos de residuos se etiqueten falsamente como bienes de segunda mano cuando se exportan desde la UE, la estrategia propone el desarrollo de criterios específicos para distinguir adecuadamente los residuos.

 

Pero además de las preocupaciones ambientales, la estrategia incluye las expectativas sobre cuestiones laborales con el fin de promover cadenas de valor más justas a través de las fronteras. A escala internacional, la Comisión promoverá condiciones de trabajo decente en las relaciones bilaterales y foros multilaterales. Se centrará en particular en la igualdad de género, ya que el 75 % de los trabajadores de la confección a nivel mundial son mujeres.

 

Además, a través del programa Better Work, la Comisión seguirá apoyando a terceros países socios para mejorar las condiciones de trabajo y cumplir las normas laborales internacionales. Paralelamente, la propuesta de Directiva de diligencia debida en materia de sostenibilidad empresarial introduce el deber de diligencia debida para que las grandes empresas aborden los impactos negativos sobre los derechos humanos y el medio ambiente, tanto en sus propias operaciones como en sus cadenas de suministro globales.

 

 

 

 

En el marco del Pacto de la UE por las Habilidades, los trabajadores del sector textil podrán mejorar sus habilidades y adquirir nuevas capacidades. La colaboración con países terceros está muy representada en la estrategia, pues el 73% de la ropa y textiles que se consumen en la Unión Europea se producen o importan fuera de las fronteras europeas. Por eso se promueve la colaboración con grupos internacionales como el G7 y el G20 en el contexto de la Alianza Global para la Economía Circular y la Eficiencia de los Recursos y la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

 

Estos esfuerzos deberían abrir nuevas oportunidades comerciales y fortalecer la resiliencia del sector, por lo que la Comisión propone también medidas de apoyo. En primer lugar, una hoja de ruta de tecnología industrial común sobre circularidad, cuyo objetivo es racionalizar la investigación y la innovación industriales, incluido el reciclaje de textiles. Por otro lado, el apoyo financiero en el marco de las asociaciones europeas de Horizon Europe, el programa Life y el programa Digital Europe.

 

Por último, cabe señalar algún detalle más del camino de transición propuesto. Se definirán indicadores para evaluar y controlar el rendimiento, los impactos en la competitividad de las empresas europeas y las posibles necesidades de innovación y las brechas de inversión. Para definir las acciones concretas de este plan, se ha abierto una consulta que permitirá expresar sus puntos de vista a todas las partes interesadas y, en particular, a las pymes, las autoridades públicas, los interlocutores sociales y los ecosistemas de investigación.

 

Y es que el Green Deal se propone como una gran cesta de cerezas entrelazadas, y esa es una de las principales dificultades a las que hay que hacer frente, pues raro será el día o la semana en la que los directivos no terminen su jornada con nuevas propuestas de normas, consultas abiertas o conclusiones publicadas debajo del brazo para estudiar y analizar el impacto en sus organizaciones. 

 

 

Jerusalem Hernández es socia de sostenibilidad y buen gobierno de Kpmg España.