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La moda pierde el miedo y se posiciona por el derecho al aborto en Estados Unidos

Nike, Gap o Levi Strauss, pero también compañías europeas como Kering o Etam, se han posicionado en contra de la decisión del Supremo de Estados Unidos, ofreciéndose incluso a cubrir gastos.

La moda pierde el miedo y se posiciona por el derecho al aborto en Estados Unidos
Nike, Gap o Levi Strauss,Kering o Etam, se han posicionado en contra de la decisión del Supremo de Estados Unidos.

I. P. G.

27 jun 2022 - 05:00

La moda le pierde el miedo a posicionarse sobre las grandes cuestiones sociales. El pasado viernes, el Tribunal Supremo de Estados Unidos suspendió la sentencia Roe vs Wade, devolviendo a los estados la competencia para decidir si prohíben o no el aborto. Nueve de los cincuenta ya lo han hecho. Tras la sentencia, que motivó manifestaciones en todo Estados Unidos, algunos de los mayores grupos de moda del mundo han criticado abiertamente la decisión y se han ofrecido incluso a sufragar los gastos de aquellas empleadas que tengan que desplazarse a otro estado para abortar.

 

El hecho de que una de las primeras en hablar haya sido una firma europea, Kering, es un síntoma más de la globalización del sector, y refleja también un miedo a que, como ocurrió con el Me Too, las protestas en favor del derecho al aborto terminen por convertirse en un movimiento global y que quien termine sufriendo un boicot es quien se quede fuera.

 

El sector rompe así una nueva barrera en las reivindicaciones sociales, después de haberse manifestado ya en bloque ante movimientos como el Black Lives Matter o, más recientemente, la guerra en Ucrania.

 

El punto de inflexión (con permiso de las celebraciones por el día del Orgullo Lgtbiq+, que se han ido extendiendo progresivamente en los últimos años) fue el movimiento Me Too, que se masificó a partir de finales 2017 con los primeros relatos contra el acoso sexual del productor de cine Harvey Weinstein.

 

 

 

 

Aquello fue el punto de partida de un movimiento de protesta global de las mujeres contra el acoso y la violencia sexual. A diferencia de otras reivindicaciones anteriores en la historia, esta se dio en un contexto en que la conversación entre las marcas y los clientes era ya bidireccional, gracias a las redes sociales, y los boicots eran ya un arma frecuente de protesta cuando una marca no se posicionaba.

 

Cuando estalló el movimiento Black Lives Matter, Nike fue uno de los primeros grupos del sector en posicionarse, pero después le siguieron en masa la mayoría de grandes operadores del sector, especialmente los estadounidenses. Tras la muerte de George Floyd en 2020, muchos usuarios criticaron en Internet que, mientras las protestas paralizaban Estados Unidos, en Europa las marcas, especialmente las de lujo, continuaban con sus campañas habituales.

 

Con el estallido de la guerra en Ucrania, de nuevo se criticó que las pasarelas continuaran su curso en Milán y París, mientras en redes sociales las marcas comenzaron, primero tímidamente y después de forma más contundente, a posicionarse contra el conflicto. Poco después, las marcas dieron un paso más con el cierre de sus tiendas en Rusia.

 

Tras la derogación del derecho al aborto en Estados Unidos, el lujo ha sido precisamente uno de los primeros en posicionarse. Kering publicó el mismo viernes un post en sus redes sociales en el que apoyaba “la libertad de las mujeres de tomar sus propias decisiones sobre sus cuerpos y sobre sus vidas”.

 

 

 

 

El lujo, con las marcas más fuertes del sector, es quizás el que puede permitirse más posicionamiento, mientras la gran distribución, que basa su modelo en llegar a las masas de todo el mundo, es más tibio en sus declaraciones o directamente permanece en silencio hasta que todo el sector ha dado ya el paso.

 

Una de las que sí se ha pronunciado ha sido Gap, que ha prometido que cubrirá los costes a sus empleadas que deseen abortar, lo mismo que ha hecho Nike. Otras de las empresas que se han movilizado ha sido Dick’s, que ha explicado que otorgará hasta 4.000 dólares a sus empleadas que tengan que viajar a otro estado para abortar. Por su parte, Levi Strauss se ha comprometido a subvencionar clínicas que brinden asistencia a las mujeres que quieran abortar.

 

En Europa, además de Kering, otras compañías del sector también han alzado la voz. Es el caso de Etam, que ha publicado en redes sociales que “apoya a las mujeres y su derecho a tomar sus propias decisiones sobre sus cuerpos”. Chloé, propiedad de Richemont, también ha compartido en redes sociales su apoyo a las mujeres “a tomar sus propias decisiones”.