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Revista Modaes número 55

José María Mestres, orgullo y optimismo para dirigir el CIE

El actual presidente del CIE, José María Mestres, es también consejero delegado de la empresa familiar Mestres Carcereny. En 2026 tendrá “la suerte y el orgullo” de celebrar el centenario de la compañía familiar del sector textil.

José María Mestres, orgullo y optimismo para dirigir el CIE
José María Mestres, orgullo y optimismo para dirigir el CIE

Christian De Angelis

Orgullo de sector y optimismo son dos rasgos difíciles de encontrar en la industria textil española, donde tanto la queja como cierto pesimismo sobre el presente y el futuro suelen sobrevolar las conversaciones informales. No es el caso de José María Mestres del Valle, presidente de Texfor y del Consejo Intertextil Español (CIE) y miembro de la tercera generación familiar al frente de Mestres Carcereny, fundada en 1926.

 

 

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Mestres (Barcelona, 1965) destaca que el textil “es un sector muy amplio, y esto va por barrios”. E, igual que entre las marcas de moda, hay algunas que van bien y otras que no. “En el textil pasa lo mismo”, afirma, no sin matizar que la base empresarial en España es fuerte: “igual ha bajado la producción, pero las empresas que hoy están en el sector hace años que navegan”, recuerda. “El textil siempre ha sufrido, por una cosa o por otra, si no era porque subía la energía era por el petróleo o por la situación geopolítica del momento, pero el sector ha vivido tantas crisis que está acostumbrado a cualquier cosa”, dice.

 

En su caso, además, el consejero delegado de Mestres Carcereny habla de un sector que goza de una palabra casi olvidada entre las empresas, “estabilidad”: “el textil técnico es bastante estable, no fluctúa demasiado y esto permite tener una guía y una estrategia clara”, apunta.

 

Formado en Ingeniería Industrial, con especialización en mecánica textil, en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Industrial de Terrassa, Mestres empezó su trayectoria profesional en Sati, donde inició unas prácticas de seis meses y acabó trabajando casi tres años. “En ese momento era la empresa más importante de España y tenía hilatura, tejeduría, tintes, acabados, estampación, un almacén inteligente... era una muy buena escuela y pude estar en toda la cadena de producción”, recuerda.

 

 

 

 

 

 

Tras esa primera etapa, su padre, José María Mestres Gumà, lo consideró “ya rodado” para incorporarse a la empresa familiar. Eran principios de los años noventa y, según el actual presidente del CIE, la empresa ya había dado entonces un gran vuelco desde que en los sesenta se incorporó a la misma la segunda generación. “Mi padre aprovechó el gran momento de expansión de los años sesenta para hacer crecer la empresa, que llegó a tener 200 telares, y puso el foco en los mercados internacionales”, explica.

 

Desde su llegada, Mestres del Valle estuvo situado en diferentes áreas, en función de la estrategia de la empresa en cada momento. Estuvo tanto en producción como abriendo nuevos mercados, lo que le llevó a pasar tiempo en países como Rusia o Estados Unidos, hasta que en 2010 asumió el cargo de consejero delegado.

 

En 2013, tras una prolongada etapa en el sector financiero, se sumó también a la empresa familiar su hermana Maite Mestres, licenciada en Econoía y actual directora financiera de la compañía.

 

Mestres reparte halagos para los compañeros de viaje de su familia. “Mi padre falleció en 2018 y dejó los mimbres perfectos para que yo, con un poco de esfuerzo, tenga la suerte y el orgullo de hacer el centenario el año que viene, tiene mucho mérito”, apunta. A la vez, recalca que “en nuestro tipo de empresas no se valora mucho la parte financiera, y cuando llegan tiempos difíciles es lo que hace que salgas adelante”.

 

Su única preocupación, el relevo generacional: “lo hablamos mucho en Texfor y en el CIE porque no es fácil que este tipo de empresas sean atractivas, no las sabemos vender bien”. Por ahora, ni sus dos hijas mayores, abogadas, ni el tercero, que está terminando un doble gado de Ingeniría y Administración de Empresas, se han acercado a la empresa familiar, aunque como en todo Mestres no pierde el optimismo.