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Jaime Mascaró, el empresario que llevó al mundo las bailarinas de Menorca

S. Riera

17 oct 2014 - 04:56

 

Jaime Mascaró fue un visionario. El empresario, que falleció ayer en Mahón (Menorca) a los 74 años, tuvo claro desde joven que el futuro del calzado estaba en la modernización de la producción, en el comercio exterior y en el diseño. Considerado como empresario ejemplar por colegas y trabajadores, Mascaró convirtió el taller artesanal que emprendieron su padre y su tío en uno de los mayores grupos de calzado de España, propietario de las marcas Pretty Ballerinas, Mascaró y Úrsula Mascaró.

 

Hombre amable, educado y receptivo. Mascaró era de los empresarios que saben escuchar. Ningún reproche por parte de nadie. Todo lo contrario: se le recuerda como buen negociador, asequible y siempre disponible. Quienes le conocieron aseguran que, en el trato con los empresarios fue abierto y colaborador, y que nunca falló a los trabajadores.

 

Mascaró fue un hombre implicado y comprometido con la industria del calzado en Menorca y en España. El empresario fue uno de los fundadores de la Asociación de Fabricantes de Calzado de Menorca, que más tarde se integró a la Federación de Industrias del Calzado Español. Desde el mundo empresarial, se le considera un visionario y un abanderado del Made in Spain. Sus colegas empresarios aprecian de él su visión empresarial y le agradecen el haber abierto el camino a muchas otras compañías del sector.

 

De ideas claras, Mascaró se mantuvo firme en tres decisiones clave para su negocio: sabía que tenía que mantener el control directo sobre la producción, que tenía que ofrecer moda a su cliente y que las colecciones tenían que ser lo más amplias posible para abarcar al mayor número de clientes. Sin embargo, hubo una decisión que supuso un antes y un después en el crecimiento del grupo: el lanzamiento de Pretty Ballerinas, la enseña que impulsó la expansión de la empresa.

 

El empresario fue también un hombre de familia. Su mujer, Francisca Pons, y sus dos hijas, Lina y Úrsula, ha estado siempre involucradas en el proyecto empresarial. A pesar de estar alejado de la gestión del día a día, Jaime Mascaró continuaba visitando la fábrica con su mujer. Sus hijas han heredado la pasión por el calzado, la industria y la empresa. De hecho, Lina Mascaró siguió la estela de compromiso de su padre y también presidió la patronal local del calzado.

 

Los Mascaró son una de las sagas de la moda más relevantes de la industria del calzado y de la moda de España. En Menorca, la familia es reconocida y admirada, considerada como empresarios modélicos tanto por haber desarrollado una empresa de éxito, como por haber mantenido la producción en la isla y nunca haber sufrido ningún altercado laboral. En este último aspecto, desde el mundo sindical se pone el acento en su trato familiar, conciliador y negociador.